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domingo, 24 de febrero de 2019

EL ARTE DE PERSISTIR

Todos tenemos muy claro que la vida es imperfecta y vivir requiere un esfuerzo, por eso lo mejor es ir desarrollando destrezas y fortalezas emocionales que nos faciliten el camino. Si no vamos gestionando los contratiempos día a día, si dejamos acumular pequeñas adversidades sin afrontarlas, problemas sin resolver, expectativas no cumplidas o decepciones no sanadas... nos bloquearemos y sentiremos malestar.

Está muy de moda "la microgestión como estrategia de afrontamiento" y es verdad, pues con cada problema resuelto, por nimio que parezca, nos sentimos bien, más seguros y en mejor disposición para afrontar el siguiente. Carece de sentido que añadamos más esfuerzo del necesario, lo importante es concentrarse en vivir a pesar de la adversidad y cuando surjan los momentos de flaqueza tener el valor de descansar y no de abandonar.

Muchas veces nos involucramos en batallas que no son nuestras, sin saber distinguir lo importante de lo accesorio. Sabemos que la energía y la concentración son bienes fiinitos y escasos, demasiado valiosos como para arriesgarnos a perderlos en cosas innecesarias. La mejor actitud es priorizar, analizar e ir a por aquello que de verdad se relaciona con nuestras prioridades ignorando lo que no.

"Persiste, nada bueno se consigue a la primera".- Para poder persisitir debemos sentirnos competentes y capaces, con recursos para llegar a la cima. La adversidad despierta capacidades dinámicas que a veces ignoramos que tenemos, nos lleva a analizar para tomar decisiones y a desarrollar la creatividad para pensar con calidad. Si, a medida que van ocurriendo las cosas, les damos un significado positivo, reconvertiremos el problema en reto lo que nos estimulará en lugar de bloquearnos (esfuerzo sí, sufrimiento no). También el estar pendientes de la oportunidad de acción pacientemente (el lugar adecuado y en el momento oportuno) ayuda mucho a continuar para no perder de vista la meta a la que nos dirigimos sin confundir la adversidad con la imposibilidad.

domingo, 26 de julio de 2015

LA RESILIENCIA

La palabra Resiliencia (resilio: volver de un salto, rebotar...) se puso de moda en los años 70 para superar los términos de invulnerabilidad o fortaleza (desde el punto de vista psicológico y vital) porque "resiliencia" es la capacidad que tiene una persona de recuperarse frente a la adversidad para seguir proyectando el futuro. En ocasiones, las circunstancias difíciles o los traumas permiten desarrollar recursos que se encontraban latentes y que el individuo desconocía hasta ese momento...

Es una forma de hacer frente a las dificultades y de considerar a los problemas como desafíos para enfrentarlos y superarlos con el mayor éxito posible. Está muy vinculada a la autoestima, por lo que es importante desarrollarla desde la más tierna infancia. Sus doce reglas de oro son:

1. ser consciente de tus posibilidades y limitaciones
2. ser creativo
3. confiar en tus capacidades
4. asumir las dificultades como una oportunidad para crecer
5. practicar el "mindfulness" o consciencia plena de lo que se hace en cada momento
6. ser objetivo pero a través de un prisma optimista
7. rodearse de personas con actitud positiva
8. no controlar las situaciones (saber lidiar con la incertidumbre)
9. ser flexible ante los cambios
10. ser tenaz en los propósitos
11. afrontar la adversidad
12. buscar ayuda en los demás y el apoyo social

Me ha parecido que puede ser un buen "proyecto" el intentar ser "resilientes" e ir afrontando las cosas de la vida sin necesidad de hacer dramas continuos. Es importante que recordemos que "el sufrimiento" no es malo, simplemente es que hay que darlo un sentido (cuando mi sufrimiento tiene un sentido yo crezco, evoluciono y me fortalezco). En la vida hay que tener un "por qué", una "motivación".

La resiliencia se basa en tres "c": control (sobre uno mismo), cambio (flexibilidad) y compromiso (con uno mismo y con los demás). Es reconfortante pensar (con la que está cayendo) que una persona resiliente es difícil de manipular...