jueves, 17 de mayo de 2018

LA QUINTAESENCIA

Cuando se extrae mineral de hierro, de cobre, etc., son necesarias toneladas de ese mineral para obtener una cierta cantidad de metal. Para obtener unos litros de esencia de flores también es necesaria una gran cantidad de pétalos. Es preciso, pues, gran cantidad de material bruto para obtener una cantidad muy pequeña de lo más precioso, la "quintaesencia".

Cuando el ser humano se controla, se domina, orienta sus energías y las dirige a regiones superiores, trabaja con el pensamiento para obtener la quintaesencia de las cosas, ya que sabe que, sin ella, no hay sentido ni placer. No es la cantidad de materia lo que da sentido a la vida, sino su "calidad", su quintaesencia (la cantidad es del mundo material y la calidad del espiritual).

El que ha llegado a obtener la quintaesencia de su propia vida es como un frasco pequeñito del que se emana un perfume inagotable, algo precioso que irradia inagotablemente: un gramo de esa materia preciosa y multitud de partículas se escapan al espacio sin que ella misma pueda disminuir, pues la quintaesencia del hombre es su espíritu.

El proceso de destilación se lleva a cabo extrayendo sabiduría de la experiencia y reconvirtiendo todo lo negativo en una conciencia superior. Con ello, obtenemos grandes ventajas: la salud mejora al no desgastar nuestra energía en una desarmonía interna y externa; nos purificamos y desintoxicamos dejando ir todo lo negativo para dar espacio a lo nuevo y bueno que está a punto de llegar (por la ley de la atracción, nos es devuelto todo lo que damos).

La palabra "quinta essentia" significa quinta esencia. Los cristales y las piedras preciosas están hechas de la quintaesencia de la tierra; la quintaesencia del agua son las flores y la del aire, los pájaros; la quintaesencia del fuego son las personas más evolucionadas que transmiten su sabiduría y experiencia a los demás y la unión de todas ellas es la quintasencia "etérica".

Me pregunto cuánta gente, actualmente, se ha parado a pensar que no podemos vivir separando lo espiritual de lo material, lo de arriba de lo de abajo, el cielo de la tierra. Sólo dando importancia a la calidad (cualidad) daremos el salto cualitativo que se necesita para avanzar, para evolucionar. Si queremos un verdadero cambio, primero tenemos que cambiar nosotros...

miércoles, 2 de mayo de 2018

EN CASA

A todos nos pasa que, de vez en cuando, tenemos una crisis de fatiga y eso es bueno, es sanador. Podemos sentirnos tristes, deprimidos, cansados, destemplados, en baja forma... y sabemos que, para recuperarnos, necesitamos calma, paz y sosiego. El ser humano es como un árbol, tiene la facultad de florecer, pero necesita tiempo y espacio para cultivarse, para dar de sí todo lo que es capaz.

La famosa frase inglesa "home, sweet home" (hogar, dulce hogar) lo dice todo. Ella nos transmite que el hogar es un concepto que abarca mucho más que las cuatro paredes de la casa física. En el dulce hogar, se pueden amortiguar los peores dolores y sufrimientos que, a veces, experimentamos en la vida.

En casa, sentimos esa energía femenina, sutil y reparadora, a la que hay que entregarse por completo, ponerse en sus manos y permitir que todo lo negativo vaya saliendo, capa a capa, hasta que nos vayamos sientiendo recuperados. Un caldito, un ponche, una mantita, la bolsa de agua caliente... son remedios caseros deliciosos para recuperar el calor y la fuerza que nos habían abandonado.

No olvidemos que la palabra hogar está relacionada con el fuego, el calor y la vida. El fuego es el elemento que mejor representa la fuerza vital, la que nos proporciona vitalidad, bienestar, optimismo y paz; la paz da fuerza y la fuerza plenitud.

Termina el largo "puente" con el desenfreno de ir y venir buscando fuera lo que tenemos tan cerca. El nerviosismo, las prisas, los atascos, la falta de tiempo... ¿eso es descansar? Me temo que no. De vez en cuando hay que volver a la quietud y a la calma, sólo así podremos ir desarrollando el arte más importante de todos, "el arte de vivir".


domingo, 29 de abril de 2018

LOS CAFÉS VIENESES

Uno de los primeros Cafés de Viena fue creado por un armenio, J.Théodat y los griegos, más tarde, se hicieron con el monopolio del servicio y la comercialización del café. La nueva bebida fue muy bien recibida por la población y el número de establecimientos creció rápidamente. En 1819, la ciudad contaba con 150 de los cuales unos 25 estaban en el centro. En 1900, había 600 y los clientes eran casi exclusivamente hombres, pues eran lugares de encuentro en los que, además, se jugaba y se fumaba.

 Llegaron a su apogeo a finales del siglo XIX y principios del XX. Se convirtieron en los lugares elegidos por los escritores, politicos, diplomáticos y artistas para vivir y trabajar en ellos y se les llamaba kaffeehauslitteraten. La kaffeehaus era algo típicamente vienés que no se encontraba en ningún otro lugar del mundo, una especie de club democrático accesible a todos por el módico precio de una taza de café; en él, uno podía sentarse durante horas, dicutir, escribir, jugar a las cartas, ocuparse de su correo y, sobre todo, consultar un número ilimitado de periódicos y de revistas.

Para los vieneses, el Café es como un segundo salón, van allí todos los días para leer los periódicos, trabajar, encontrarse con amigos, hacer una pausa en una mañana de compras... para ver y ser visto. Por las tardes, van a tomar el aperitivo a partir de las cinco y, si tienen suerte, pueden encontrar a un pianista con smoking interpretando música vienesa.



Tomar un café con una deliciosa tarta, rodeados de un ambiente íntimo y señorial es un verdadero placer. Madera, grandes murales serigráficos, mesas de mármol, bancos redondeados y tapizados con cálido terciopelo, enormes arañas de cristal y carritos con pasteles forman parte de un decorado lleno de refinamiento y exquisitez. En la actualidad, se puede pedir un "melange" fórmula 1, 2, 3 y 4: un café, dos vasos de agua, tres periódicos y cuatro horas para leerlos, porque esa es la esencia del Café Vienés.
El Sperl es el único que, desde su fundación en 1880, conserva su interior original, de estilo jugendstil, estilo modernista vienés que, superando el historicismo, buscaba la modernidad.

No me extraña lo más mínimo que, en el año 2011, la tradicional cultura de los Cafés Vieneses fuera declarada práctica social en la Lista Nacional del Patrimonio Cultural Intangible de la Unesco. Son lugares que favorecen y enriquecen las relaciones humanas de calidad; estando a gusto, relajados, tranquilos, se saborea no sólo lo material sino lo espiritual. Además entramos en la dimensión del sentir y el sentimiento es una comprensión de orden superior al de la mente.

¿Lo mejor, desde mi punto de vista? Pues que crean el clima adecuado para que se produzca la comprensión, el regalo más valioso que un ser humano puede brindar a otro. No se puede vivir sin comprender y ser comprendido...

 


sábado, 28 de abril de 2018

EL CORAJE DE VIVIR

El ser humano no puede permancer siempre en la orilla de la seguridad, de lo conocido, pues de esa forma pierde su capacidad de aventura, de aceptar el desafío. Aceptando riesgos, se vuelve más fuerte, íntegro e inteligente y siente que vive de verdad. Contemplando la naturaleza, se da cuenta de que, cuando hay tormenta, la hierba es más fuerte que el árbol porque cae, cede, se acomoda fácilmente a lo que ocurre en ese momento, no se resiste... y cuando todo ha pasado se siente más limpia, más fresca. Sin embargo, el árbol, con toda su majestuosidad, su fortaleza y sus inmensas raíces, le planta cara, se resiste, y está mucho más expuesto a que sus ramas se quiebren.

La palabra coraje tiene una raíz latina "cor" (corazón) y los valientes viven con el corazón. No se rodean de la falsa seguridad de la razón ni cierran puertas y ventanas a la vida porque no tienen ningún interés en controlar la situación. Saben que el camino del corazón es el camino del coraje, es decir, vivir en la inseguridad con amor, con confianza, adentrarse en lo desconocido, renunciar al pasado y permitir el futuro. La persona vital se arriesga.

El que es valiente, por lo general, es también auténtico porque es lo que le proporciona bienestar. ¿Por qué va a ser falso? Los rígidos esquemas del pasado están alterados, perturbados. Ahora sabemos que si nos abrimos a la vida crecemos, evolucionamos, nos caemos, nos levantamos, tenemos derecho a equivocarnos. El mundo está lleno de cobardes que rechazan lo que no conocen, son como piedras cerradas o muertas.

Estoy convencida de que la unión de un gran número de personas conscientes y valientes crean una sociedad y una cultura vital y responsable, una nueva forma de estar en la vida que nos ayude a dar el paso cualitativo (personal y colectivo) que el momento actual nos exige.

lunes, 23 de abril de 2018

SAN JORGE

En el siglo XIII, Jacobo de la Vorágine (arzobispo de Génova) recopiló en su "Leyenda Dorada" una colección de vidas de santos y, entre ellas, La Leyenda de San Jorge. Siendo soldado romano, llegó a Silca (ciudad libia), cuyos habitantes vivían atemorizados por un dragón que vivía en un lago cercano. Comía dos ovejas al día y cuando se acercaba a la ciudad contaminaba el aire provocando la muerte de muchas personas...

Se empezaron a sacrificar doncellas para que se calmara y un día fue la misma hija del rey la que, a punto de ser devorada, fue salvada por el soldado llamado Jorge, que se había convertido al cristianismo. Hirió a la fiera con su lanza y la llevaron atada hasta que todos fueron bautizados. Ya muerta, en el charco de sangre de la horrible criatura, creció un rosal y el caballero obsequió a la doncella con la rosa más hermosa. Más tarde, fue decapitado por no querer renunciar al cristianismo.

 La fábula de Vorágine posee un gran valor literario y tuvo mucha influencia en Occidente, tanto en pintura como en literatura. A finales de la Edad Media, San Jorge fue hecho patrón de ciudades, burgos y casas nobles. Representaba la fuerza de superación y la rebelión contra la tiranía. Era la máxima representación del triunfo del bien sobre el mal y de la luz sobre las tinieblas. Héroe sin tacha, patrón de los Caballeros, de los Cruzados en la conquista de Jerusalén, de los Templarios, de la Hidalguía y de los Boy Scouts.

Me ha parecido oportuno recordarlo hoy, en el Día del Libro, pues estamos muy necesitados de ejemplos que nos vivifiquen y nos recuerden valores imperecederos. Cervantes decía que "un caballero se avergüenza de que sus palabras sean mejores que sus hechos" y, refiriéndose a la espada, que "las armas requieren espíritu, como las letras".

Héroe, doncella, rosa, palabra, son términos llenos de significado que nos gusta recordar en un día tan especial como hoy.


domingo, 15 de abril de 2018

EL OFICIO DE LIBRERO

Pienso que el comercio de libros es una actividad que va más allá de lo mercantil y que exige habilidades específicas. Para vender "almas", el librero ha de ser, no sólo un voraz lector de libros sino que también ha de saber leer a sus clientes, pues sólo así podrá recomendar tal o cual título, entender la necesidad de quien le pregunta por una obra desconocida para él y seleccionar el acervo que responda a la vez a su apetito personal y a las características de su clientela. Pero, además, ha de administrar, emplear recursos humanos, materiales y pecuniarios, comunicarse con toda la gente que llega a su librería...Todo esto sintetiza el reto y la belleza del oficio de librero, que es una "hermosa vocación".

Oficio complejo y bello ya que los libros son una materia viva y hay que tener la destreza de despertar, en el posible lector, la necesidad de comprarlos. Él sabe muy bien que el amor por el libro nace del tacto físico, sensual (no sólo de la vista) y que tiene que ser exquisito, con un trato cortés, flexible y unas gotas de entusiasmo (durante todos los minutos del día y durante todos los días del año).

Intenta ofrecer una librería cálida, serena y acogedora; un lugar de encuentro social y de intercambio cultural, pues no se puede prescindir de la cultura, vivimos en ella, es un valor en permanente desarrollo, en proceso de enriquecimiento y en una diversificación constante ya que todos participamos en ella.

 
Pero llega un día en el que el libro, que ha estado guardando, protegiendo y cuidando, se va de la librería y pasa a manos de su nuevo propietario, lo que no deja de producir en el librero un cierto desgarro, aunque sabe muy bien que un buen lector lo incorporará a su vida cotidiana y lo tratará con esmero. Los dos están unidos por un lazo muy resistente: la idea de que la palabra escrita en el papel especifica lo diverso y así se puede interpretar datos, ubicarlos, valorarlos, penetrar en su realidad y superar la apariencia.


En la era digital, se necesita más que nunca el contacto directo con el profesional del libro por su función de recomendar y seleccionar en medio de la jungla de la producción editorial. "Lo de fuera es importante y ha de ser siempre elegante; lo de adentro, si es conveniente, satisface al más exigente". Sabe, mejor que nadie, transmitir a los niños el valor de la lectura (un desafío a la imaginación, una apertura a un mundo de posibilidades donde desarrollar sus áreas intelectuales y afectivas). Su larga experiencia le dice que, leyendo, el lector inocente puede reír, soñar, jugar con la realidad, aumentar su curiosidad y compartir muchas más cosas con quienes le rodean.

Un buen librero, además de saborear la frase de Borges que dice "Que otros se jacten de las páginas que han escrito, a mí me enorgullecen las que he leído", sabe que es el eslabón esencial entre el autor y el lector y que - los tres - hacen posible que la literatura siga viva y permanezca en el mundo.

Ilustraciones de Iban Barrenetxea

martes, 27 de marzo de 2018

LA BONDAD ES PRÁCTICA

La "bondad" es un valor humano que va más allá de una habilidad y está enriquecida por una decisión ética. El diccionario la define como la inclinación a hacer el bien y Platón afirmaba que buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro.

Además de que la bondad hace que nos sintamos mejor, es la actitud más económica y pragmática que existe, puesto que nos permite ahorrar mucha energía que desgastamos inútilmente en sospechas, preocupaciones, resentimientos, manipulación y reacciones a la defensiva.

En este momento - crucial para la humanidad - la bondad no es un lujo, es una necesidad; ser bondadoso con los demás es el mejor regalo que podemos hacernos a nosotros mismos. En el siglo XXI, una persona buena no es un mutante en un mundo violento, sino alguien que sabe sacar el mejor partido de facultades como la alegría, la lealtad, la gratitud, el respeto, la consideración...

Está científicamente demostrado que el amor que no se expresa se convierte en odio y que la alegría que no proporciona un gozo verdadero acaba en depresión. Y es que estamos hechos para la bondad, es nuestro estado natural. Buda decía que el bueno duerme y se despierta con facilidad, tiene sueños agradables y la gente le quiere. Los animales le amarán y los devas (seres celestiales) le protegerán. Los peligros externos no le lastimarán, lucirá un rostro radiante y su mente será serena. No morirá en un estado de confusión.

 En estos días de vacaciones de Semana Santa, con más tiempo del habitual, me gusta profundizar en el contenido de palabras que fortalecen mi estructura interna y que me aportan mucha claridad en el comportamiento cotidiano: honestidad, calor humano, perdón, contacto, integración, humildad, paciencia, generosidad, respeto, flexibilidad, memoria, lealtad (estar con), compasión (sentir con), gratitud, servicio y alegría (la base de la bondad).

Los estudios neurocientíficos más avanzados se enfocan en la amabilidad, la ternura y la compasión y afirman categóricamente que una mente "en calma" produce un bienestar global y verdadero. No se es bueno, se llega a ser bueno después de hacer un paciente trabajo interior. No hay que claudicar, sino sembrar semillas de bondad en todos nuestros actos procurando tener la mente en sintonía con el corazón.

No nos vendrá mal, en estos tiempos convulsos que atravesamos, recapacitar acerca de las cosas que nos hacen más conscientes y responsables, que nos conducen a la verdadera libertad porque nos preparan para sacar nuestras propias conclusiones. Una persona que tiene un bienestar global es difícilmente manipulable.