martes, 15 de octubre de 2019

NOSTALGIA

Las hojas taciturnas, se desvanecen,
en los árboles cercanos abunda el amarillo,
el verdor es un recuerdo
nostalgia de los meses transcurridos.

Recogemos las cosechas
haciendo acopio, para lo venidero
y en nuestras bodegas personales,
catamos el atrufado vino.

Dulce como el néctar
que los dioses bebieron
o amargo como lágrimas en racimo
todo se dá,
según el tiempo que acontezca.

Discurre el escaso arroyo en la montaña,
esperando las lluvias que aún no llegan;
los días menguan suaves
los pajarillos enlentecen sus trinos,
buscamos la belleza allí donde se encuentra
dejando al otoño bañar nuestro destino.

Esther de Andrés

miércoles, 9 de octubre de 2019

EL PASEO

La vida de Robert Walser, autor del libro "El Paseo" (Editorial Siruela), es una apasionante tragedia de la literatura centroeuropea de principios del siglo XX. Autodidacta, errante, finísimo estilista de la lengua alemana y con una mirada capaz de penetrar la realidad con la más suave ironía, talló exquisitas miniaturas de la vida cotidiana y El Paseo es una de ellas, con su sabor crítico y la más pura de las reflexiones.

Walser mira el mundo desde lo cotidiano y nos abre nuevas sendas que nos llevan desde lo más anecdótico a lo más profundo con momentos sublimes llenos de humor, laconismo y cierta melancolía. Nada escapa a la mirada de este escritor suizo, que nos presenta su necesidad de pasear como si emprendiera un camino inagotable (metáfora de la propia vida). Es maravillosa su capacidad de asombro ante las imágenes más sencillas: "El mundo matinal que se extendía ante mis ojos me parecía tan bello como si lo viera por primera vez".

 El autor del libro sólo respira paseando, sólo respira con una prosa que pasea y es amiga declarada de vagabundear. "Pasear... me es imprescindible para animarme y para mantener el contacto con el mundo vivo, sin cuyas sensaciones no podría escribir. Sin pasear, no estaría vivo y mi profesión - a la que amo apasionadamente - estaría aniquilada".

Escribió entre 1904 y 1925, alejado del mundo mediático literario, pues siempre buscó refugio en la sencillez y la soledad del folio en blanco, el cual iba llenando de sensaciones cotidianas ("El continuo escribir cansa como el cuidado de la tierra"). El Paseo, para él, es ese largo camino de la vida en el que aparecen el entusiasmo, la melancolía, la tristeza... Es como un Quijote aislado en su propio mundo, un mundo lleno de palabras con las que adorna su posición ante la vida y las personas que va encontrando.
Lo que más me gusta de este escritor, a quien tanto admiraba Thomas Mann, es que - en su búsqueda de lo cotidiano - no deja de explorar la belleza en sí misma ni de indagar sobre el amor, un amor impregnado de melancolía y reflexión con un alto nivel literario. En su sencillez radica la magia de su narración y es como si nos llevara de la mano a lo largo de un paseo infinito, el de la propia vida...

domingo, 29 de septiembre de 2019

LES FLÂNEUSES

La imagen del flâneur recorriendo las calles del París del siglo XIX se ha convertido en un icono cultural. Pero, ¿y las flâneuses? Ellas también existieron, aunque fueran invisibilizadas o denostadas. Su voluntad de hacerse presentes en el espacio urbano y reclamar una voz propia abrió paso a una serie de derechos que aún hoy necesitamos consolidar; derecho a ocupar las calles; derecho a mirar sin ser vistas; derecho a no consumir ni ser consumidas; derecho a existir en solitario; derecho a la autoría. Este recorrido crítico por la historia de las flâneuses, que reúne a un nutrido grupo de escritoras, pensadoras y activistas, es de plena vigencia y se convierte en todo un manifiesto literario y feminista que reivindica el caminar como acto de insubordinación. "Necesitamos ser, volver a ser, flâneuses. Debemos seguir siendo paseantes incómodas".  (Contraportada del libro La Revolución de las Flâneuses de Anna María Iglesia).

Un joven llamado René Caillebotte se asoma desde la ventana en el distrito VIII de París en el año 1875. No vemos su rostro, no sabemos hacia dónde dirige su mirada, sólo podemos intuirlo. Frente a él se extiende París. El Boulevard Malesherbes, particularmente vacío, apenas se ve a nadie: dos coches de caballos avanzan  por la calle y una pareja camina lentamente... y, justo por el centro del amplio bulevar, una mujer avanza en dirección norte. Camina sola, mirando hacia el frente, nada parece distraerla de su recorrido.
René es un hombre que - desde la distancia -  observa el espectáculo urbano.

Durante décadas no se ha considerado la figura literaria de la flâneuse por eso debemos preguntarnos qué papel ejercía la mujer a la hora de generar una experiencia urbana a partir de su propia identidad de género y, consecuentemente, producir una narrativa urbana. La mirada sobre la ciudad era un privilegio masculino que fue desafiado por George Sand escondida tras las vestimentas masculinas sin las cuales no habría podido narrar la ciudad y apropiarse del espacio público introduciendo en el relato urbano una nueva mirada, la mirada femenina.

Es necesario, aquí y ahora, hablar de la flâneuse en tanto que mujer que interviene en el espacio público, que reclama su sitio, reclama poder hablar y ser escuchada. La flâneuse es la mujer a la que no se le retira la voz, sino que reclama construir su propio relato y sus propias prácticas urbanas porque la ciudad es un espacio de libertad. Puede que el flâneur haya muerto, pero puede que la revolución de las flâneuses nos permita reactualizar el concepto y proponerlo como una forma de crítica, de contestación, de perpetua transgresión.

Puede que sea la figura de la mujer la que - ahora más que nunca - nos permita pensar el caminar (ocupar el espacio público, tomar la voz, ensayar un discurso propio) como una herramienta y un reforzamiento de la sociedad civil, capaz de resistir ante el miedo y la represión.



LE FLÂNEUR

"Su ojo abierto, su oído preparado, buscan otra cosa distinta a la que la muchedumbre viene a ver. Una palabra dicha al azar le va a revelar uno de esos rasgos de carácter que no pueden inventarse y que hay que tomar del natural; esas fisonomías tan ingenuamente atentas van a proporcionar al pintor una expresión que él soñaba; un ruido insignificante para cualquier otro oído, va a llamar la atención al del músico y darle la idea de una combinación armónica; incluso al pensador, al filósofo perdido en sus reflexiones, esa agitación exterior le es beneficiosa, porque mezcla y sacude sus ideas, como hace la tempestad con las olas del mar". (Libro de los Pasajes de Walter Benjamin).

 El "flâneur" es un tipo literario de la Francia del siglo XIX, inseparable de cualquier estampa de las calles del París de Haussmann. Llevaba aparejado un conjunto de rasgos variopintos: el personaje indolente, el explorador urbano, el individuo curtido de la calle... Pero fue Walter Benjamin quien - a partir de la poesía de Charles Baudelaire - le hizo objeto del interés académico como figura emblemática de la experiencia urbana moderna, una figura importante para estudiosos, artistas y literatos.

Según Sainte Beuve: "La flânerie es lo más opuesto a no hacer nada". Para Balzac es "la gastronomía de los ojos", para Walter Benjamin "la figura esencial del moderno espectador urbano, un investigador de la ciudad... que conoce su fin con la llegada de la sociedad de consumo".

Contrapuesto a la figura del "badau" (mirón), el flâneur siempre se halla en completo dominio de su individualidad, mientras que el badau es un ser impersonal, de la masa.


Robert Walser escribió en 1917 un relato corto titulado "El Paseo", una pieza emblemática de la literatura del flâneur. Nassim Nicholas Taleb, en "Why I walk" nos ofrece con la figura del flâneur una manera filosófica de vivir y de pensar, un proceso de descubrimiento y aprendizaje.

El térmio surgió en el siglo XVII para expresar la idea de pasear como un esparcimiento y pérdida de tiempo, pero en el siglo XIX cobró identidad propia al adquirir toda una serie de cualidades y atributos. En el momento actual hay un revival del paseante consciente y eso es una gran noticia que beneficia - de forma transversal - al ser humano, pues vuelve a retomar su propia identidad, a ver las cosas y pasarlas por sus propios filtros sin consentir que se lo den hecho. El individuo empieza de nuevo a tomar las riendas de su propia forma de estar en el mundo y creo que eso es un paso evolutivo digno de mencionar, sobre todo ahora que acabamos de estrenar el otoño...

sábado, 24 de agosto de 2019

EL AMOR QUE ES VIDA

"El amor que es vida" es el título de un libro escrito por el prestigioso psicólogo Bernabé Tierno en el que nos ofrece las claves fundamentales necesarias para fortalecer nuestras relaciones afectivas y entender el amor como un continuo aprendizaje en sus diferentes facetas: altruista, amor a la familia, a los amigos, al trabajo, a la naturaleza, a un ser superior, a la humanidad, a la profesión, a los animales... A través de las enseñanzas del autor, recogidas por una de sus alumnas, recibiremos consejos fundamentales para que nuestra vida emprenda el rumbo deseado y sea más plena. Aprenderemos a ejercitar el amor que todos llevamos dentro, a liberarnos de las trabas que nos impiden ser felices y convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos.

"El amor es la fuerza incontenible de nuestra vida, la energía más potente, el quinto elemento". El amor cimenta nuestra vida y le da sentido; es una energía suprema transformadora que todos deseamos. Sin embargo, el desamor puede hacernos perder nuestro equilibrio emocional, la salud e incluso el buen ritmo de la existencia..

El amor líquido que se está viviendo es consecuencia de una sociedad líquida, que no se plantea vínculos duraderos en el amor, lo que ocasiona conflictos personales y genera una falsa felicidad que deja un vacío permanente en la persona que se relaciona con ausencia de compromiso. Como reacción a ello, algunos psicólogos modernos hablan de la "heterobenevolencia", es decir, amor de verdad. El amor que sale de lo más hondo del ser humano, el que es capaz de condicionar la propia felicidad a la de la persona amada. Contigo y por tí soy más, me siento mejor, y hacerte felíz es mi proyecto de vida.

El autor nos da cinco pilares sólidos para una relación sólida con vocación de estabilidad y futuro:
· Tener fe en el amor, en uno mismo y en el otro.
· Respetar y aceptar al otro como es.
· Escuchar de manera activa y empática, acogedora y muy positiva. Nos atendemos, nos pensamos y nos sentimos el uno al otro.
· Vivir y disfrutar gozosamente del día a día de la vida, compartiendo la propia plenitud con la del amado.

La consistencia de estos cinco pilares constituyen la garantía del mejor amor posible, del amor que brota de lo más profundo y que se basa en el sano principio de "yo gano-tú ganas" (winner-winner), que nos ayuda a despojarnos del egoísmo infantil y de la necesidad de tener siempre la razón.

Pasemos de un amor líquido o gaseoso a un amor responsable y consistente, pues como dice John Gay, "quien no amó nunca, no ha vivido jamás". Y es que vivimos por y para amar. Amar y ser amado es primordial porque nos ofrece la unidad, la plenitud y la transcendencia imprescindibles para el día a día...

jueves, 4 de julio de 2019

EMILIA Y SOR ÁGREDA

La obra "Mística Ciudad de Dios" fue publicada post mortem en 1670 y es considerada como una de las obras cumbres de la literatura española de todos los tiempos. Sor María de Ágreda (1602-1665), su autora, fue la escritoria ascético-mística más importante del Barroco español, equiparable a Santa Teresa. Era muy conocida por sus éxtasis, sus visiones prodigiosas, sus virtudes y su don de bilocación. Fue asesora del rey Felipe IV y mantuvo con él una importante correspondencia.

Entró como clásica de la literatura española, en el siglo XVIII, a través del Diccionario de Autoridades por su maestría en el manejo del idioma. Nació en Ágreda (Soria) y allí vivió hasta su muerte; escribió dentro de los muros conventuales, sin embargo tenía conocimiento pleno de la realidad histórica y literaria de su tiempo y estaba al día de todo lo que pasaba en la corte gracias a las cartas que se escribían Francisco de Borja (capellán de las Descalzas Reales e hijo natural del virrey de Aragón, Fernando de Borja) y ella.


Sor María, en su Mística Ciudad de Dios, escribió la historia de la Virgen María revelada por la propia Virgen. A través de su ejemplo, la Virgen nos conduce a la luz, a la perfección y a la unión con Dios, y lo hace como madre (manantial de infinita misericordia), guiándonos y brindándonos su amparo. Nos da la confianza suficiente para que nos consideremos sus amados hijos y nos ofrece la oportunidad de que podamos imitarla en su vida de oración, humildad, fidelidad, sacrificio y sencillez.

En 1899, Emilia Pardo Bazán, atraída por esta teología escrita y protagonizada por mujeres, publicó "Vida de la Virgen María" según la Venerable Sor María de Jesús de Ágreda. Emilia eliminó lo superflúo y barroco para un lector del siglo XIX, resaltando la belleza de la narración y la maestría de Sor María en el arte de escribir. Una escritura que - según Emilia - unos momentos parece pintura y otros momentos parece música. En el prólogo, la califica como teóloga, pues por primera vez la mujer deja de ser objeto en manos de intérpretes, por primera vez la mujer es leída por sí misma, por sus propios atributos como escritora, más allá de cualquier interés creado.

 ¿Por qué escribió Sor María todo lo que escribió? Para eleborar un modelo femenino, un referente, en el que poder reflejar su propio concepto de fe y divinidad. Transforma a la Virgen en el centro de su fe, haciendo de ella la reina de la sabiduría; además, nos hace ver que acepta transformarse en madre de Dios por su propia voluntad y que, como reina de los cielos, dialoga de igual a igual con El Señor. Cree firmemente en el poder de la palabra y que ha sido elegida para mostrar el ascenso hacia la perfección. Sólo cuando se alcanza ese estado de gracia, al que se ha llegado a través de la virtud, nos hallamos en el jardín espiritual donde florece el alma.

Kekaritomene, plena de gracia, decoro, hermosura, amabilidad, belleza honda y patente. Se trata de una hermosura que rebosa, que irradia, y se halla envuelta y envuelve en una atmósfera de amor. 



domingo, 30 de junio de 2019

EMILIA Y EL ATENEO

El miércoles 27 de enero de 1897, el periódico El Liberal hablaba de los cursos superiores que eran explicados por eminencias de la ciencia, la política y la literatura en el Ateneo de Madrid. Las nuevas conferencias habían despertado un entusiasmo general, sincero y legítimo, motivo por el cual acudía a él gente de calidad: la aristocracia social había respondido al llamamiento de la aristocracia de los intelectuales. Por las tardes, a la hora de comenzar la conferencia de turno, se formaba una larga fila de coches que se iban deteniendo en la calle del Prado para dejar en la puerta del Ateneo a damas encopetadas del más alto linaje (generalmente abonadas al Real).

Dentro de uno de los llamados "lunes clásicos del Ateneo", Emilia Pardo Bazán, vestida sencillamente de negro, impartió su segunda lección del curso sobre los orígenes de la influencia en la literatura francesa de la literatura del norte. Políticos, literatos, marquesas, condesas, señoras y señoritas bellísimas así como el núcleo de mujeres estudiosas de Madrid, aplaudían efusivamente a la brillante conferenciante...

 El Ateneo de Madrid es la Institución Cultural Ciudadana más antigua de la capital. Se fundó en 1820 bajo el lema "sin ilustración pública no hay verdadera libertad". Sus fundadores propusieron como definición la formación de una sociedad patriótica y literaria para la comunicación de las ideas, el cultivo de las artes y las letras y el estudio de las ciencias exactas, morales, políticas... y contrbuir, en cuanto estuviese a su alcance, a propagar las luces entre sus conciudadanos.

Emilia, el 2 de febrero de 1905, ingresó como la primera mujer socia con el número 7.925. "Soy la primera mujer que pisa oficialmente el Ateneo y esto es para mí una de las mayores satisfacciones que he recibido", comentaba unos días despues. En seguida lo solicitaron también Blanca de los Ríos y Carmen de Burgos, destacadas feministas que fueron admitidas el 10 de marzo.

El primer día que se sentó en la tribuna había mucha expectación. Toda la prensa de la época se hizo eco de ello. Habló sobre "La revolución literaria en Rusia", presentando un estudio muy trabajado y demostró ser una gran oradora cultivada y con mucho ingenio. En 1906, se la nombró Presidenta de la Sección de Literatura y se la hicieron fotos ante una máquina de escribir, invento muy avanzado que era todo un símbolo de modernidad.

Éste es el único cuadro de  una mujer que hay, en la actualidad, en el Ateneo. Visionaria de un tiempo que estaba por venir y escritoria autoconsciente de su papel como mujer, su mutación interna fue producto del esfuerzo incesante para tratar de dar respuesta a las preguntas que le surgían. En su obra nos ha dejado una prueba palpable y valiosa de ese cambio y la seguridad de que la mujer debe desarrollarse por completo como persona, debe cumplir su destino sin titubear.