jueves, 21 de noviembre de 2019

MIS COSAS

¡Hola! Amparo me invita y yo... acudo, pronto y ¡bien mandada!

El título os lo dice todo, es mi sentir de la vida cotidiana sobre lo que puedo escribir, casi como terapia porque... ¿sabéis? llevo un tiempo diciendo que estoy retirada, voy camino de los 76 y es ahora cuando estoy viviendo las experiencias más fuertes de mi vida. Seguro que ya tenéis curiosidad: ¿buenas o no tan buenas?

Pues, no tan buenas, pero... aunque las he tenido peores, son éstas las que por edad y porque las tengo a través de mis hijos más me conmueven (vaya, ya salió la madre). Os lo advertí... "mis cosas".

Pero no os transtornaré vuestra vida cotidiana con la mía de esta temporada, tengo muchas, muchas cosas buenas a mi alcance: mis propios hijos, amigas maravillosas y una aventura pendiente de llevar a cabo en un futuro cercano y de la cual, si lo permitís, os escribiré en otro capítulo...

Esther Parra Loza

miércoles, 20 de noviembre de 2019

LA PRUEBA DE MI VERDAD

Muy cerca de la Estación de Termini, en Roma, se alza la iglesia de Santa María de la Victoria, uno de los muchos templos barrocos de una sola nave, diseñados a imagen y semejanza del Gesú, de acuerdo con el espíritu de la Contrarreforma.

Por lo dicho hasta ahora, esta iglesia podría ser una más de tantas que pueblan la Ciudad Eterna. Sin embargo, Santa María de la Victoria oculta un gran sorpresa en su interior ya que alberga, en una de sus capillas laterales, una de las más insignes joyas escultóricas del arte barroco: El Éxtasis de Santa Teresa del gran maestro Bernini, célebre autor de la famosa columnata de San Pedro del Vaticano.

La obra, integrada dentro de la capilla Cornaro, ocupa la parte central de la misma, justo bajo una pequeña claraboya que actúa como fuente de luz natural. A ambos lados, aparecen esculpidos algunos miembros de la familia del Cardenal asomados a una especie de palco, contemplando el éxtasis de Santa Teresa como si fuera un auténtico espectáculo. La reciente canonización de Teresa fue, sin duda, el motivo que llevó a Bernini a elegirla como centro de esta singular composición.


Sin embargo, no deja de ser impactante que el gran maestro se fijara, como vehículo para su expresión artística, en una mujer de Ávila que, además de mujer, era monja - gracias a lo cual pudo ser libre - y escritora.

Y es aquí donde reside la gran maravilla de este acontecimiento: en la condición de escritora de Santa Teresa. Y es que el artista no está esculpiendo una santa al modo en que estamos acostumbrados; no traza la imagen de una mujer que posa sin más ante el visitante. Bernini - y he aquí la maravilla - esculpe a Teresa viviendo una experiencia personal que ella misma nos ha relatado en su biografía y que el artista, sin duda, leyó. ¡Bernini esculpe la transverberación de la santa y lo hace siendo absolutamente fiel al relato que ha leído en el libro que ella escribió!

Porque Santa Teresa es también una mujer de acción que escribe y es su escritura la que, precisamente, se convierte en tema para la expresión artísitca, la escritura en libertad de Teresa, ajena a todo molde y muy alejada de los convencionalismos que marcaban la literatura de su tiempo. Porque Teresa escribe para comunicarse; para dar fiel testimonio de su vida; escribe para servir con su pluma a los demás; para dejar huella de su paso por el mundo; y para seguir siendo útil tras su propia muerte.

 "Aquí está mi firmeza, aquí mi seguridad, la prueba de mi verdad, la muestra de mi firmeza".

     ¡Para conjurar los males de estos tiempos recios unámonos a Bernini y leamos a Santa Teresa!

Ana Concha

martes, 15 de octubre de 2019

NOSTALGIA

Las hojas taciturnas, se desvanecen,
en los árboles cercanos abunda el amarillo,
el verdor es un recuerdo
nostalgia de los meses transcurridos.

Recogemos las cosechas
haciendo acopio, para lo venidero
y en nuestras bodegas personales,
catamos el atrufado vino.

Dulce como el néctar
que los dioses bebieron
o amargo como lágrimas en racimo
todo se dá,
según el tiempo que acontezca.

Discurre el escaso arroyo en la montaña,
esperando las lluvias que aún no llegan;
los días menguan suaves
los pajarillos enlentecen sus trinos,
buscamos la belleza allí donde se encuentra
dejando al otoño bañar nuestro destino.

Esther de Andrés

miércoles, 9 de octubre de 2019

EL PASEO

La vida de Robert Walser, autor del libro "El Paseo" (Editorial Siruela), es una apasionante tragedia de la literatura centroeuropea de principios del siglo XX. Autodidacta, errante, finísimo estilista de la lengua alemana y con una mirada capaz de penetrar la realidad con la más suave ironía, talló exquisitas miniaturas de la vida cotidiana y El Paseo es una de ellas, con su sabor crítico y la más pura de las reflexiones.

Walser mira el mundo desde lo cotidiano y nos abre nuevas sendas que nos llevan desde lo más anecdótico a lo más profundo con momentos sublimes llenos de humor, laconismo y cierta melancolía. Nada escapa a la mirada de este escritor suizo, que nos presenta su necesidad de pasear como si emprendiera un camino inagotable (metáfora de la propia vida). Es maravillosa su capacidad de asombro ante las imágenes más sencillas: "El mundo matinal que se extendía ante mis ojos me parecía tan bello como si lo viera por primera vez".

 El autor del libro sólo respira paseando, sólo respira con una prosa que pasea y es amiga declarada de vagabundear. "Pasear... me es imprescindible para animarme y para mantener el contacto con el mundo vivo, sin cuyas sensaciones no podría escribir. Sin pasear, no estaría vivo y mi profesión - a la que amo apasionadamente - estaría aniquilada".

Escribió entre 1904 y 1925, alejado del mundo mediático literario, pues siempre buscó refugio en la sencillez y la soledad del folio en blanco, el cual iba llenando de sensaciones cotidianas ("El continuo escribir cansa como el cuidado de la tierra"). El Paseo, para él, es ese largo camino de la vida en el que aparecen el entusiasmo, la melancolía, la tristeza... Es como un Quijote aislado en su propio mundo, un mundo lleno de palabras con las que adorna su posición ante la vida y las personas que va encontrando.
Lo que más me gusta de este escritor, a quien tanto admiraba Thomas Mann, es que - en su búsqueda de lo cotidiano - no deja de explorar la belleza en sí misma ni de indagar sobre el amor, un amor impregnado de melancolía y reflexión con un alto nivel literario. En su sencillez radica la magia de su narración y es como si nos llevara de la mano a lo largo de un paseo infinito, el de la propia vida...

domingo, 29 de septiembre de 2019

LES FLÂNEUSES

La imagen del flâneur recorriendo las calles del París del siglo XIX se ha convertido en un icono cultural. Pero, ¿y las flâneuses? Ellas también existieron, aunque fueran invisibilizadas o denostadas. Su voluntad de hacerse presentes en el espacio urbano y reclamar una voz propia abrió paso a una serie de derechos que aún hoy necesitamos consolidar; derecho a ocupar las calles; derecho a mirar sin ser vistas; derecho a no consumir ni ser consumidas; derecho a existir en solitario; derecho a la autoría. Este recorrido crítico por la historia de las flâneuses, que reúne a un nutrido grupo de escritoras, pensadoras y activistas, es de plena vigencia y se convierte en todo un manifiesto literario y feminista que reivindica el caminar como acto de insubordinación. "Necesitamos ser, volver a ser, flâneuses. Debemos seguir siendo paseantes incómodas".  (Contraportada del libro La Revolución de las Flâneuses de Anna María Iglesia).

Un joven llamado René Caillebotte se asoma desde la ventana en el distrito VIII de París en el año 1875. No vemos su rostro, no sabemos hacia dónde dirige su mirada, sólo podemos intuirlo. Frente a él se extiende París. El Boulevard Malesherbes, particularmente vacío, apenas se ve a nadie: dos coches de caballos avanzan  por la calle y una pareja camina lentamente... y, justo por el centro del amplio bulevar, una mujer avanza en dirección norte. Camina sola, mirando hacia el frente, nada parece distraerla de su recorrido.
René es un hombre que - desde la distancia -  observa el espectáculo urbano.

Durante décadas no se ha considerado la figura literaria de la flâneuse por eso debemos preguntarnos qué papel ejercía la mujer a la hora de generar una experiencia urbana a partir de su propia identidad de género y, consecuentemente, producir una narrativa urbana. La mirada sobre la ciudad era un privilegio masculino que fue desafiado por George Sand escondida tras las vestimentas masculinas sin las cuales no habría podido narrar la ciudad y apropiarse del espacio público introduciendo en el relato urbano una nueva mirada, la mirada femenina.

Es necesario, aquí y ahora, hablar de la flâneuse en tanto que mujer que interviene en el espacio público, que reclama su sitio, reclama poder hablar y ser escuchada. La flâneuse es la mujer a la que no se le retira la voz, sino que reclama construir su propio relato y sus propias prácticas urbanas porque la ciudad es un espacio de libertad. Puede que el flâneur haya muerto, pero puede que la revolución de las flâneuses nos permita reactualizar el concepto y proponerlo como una forma de crítica, de contestación, de perpetua transgresión.

Puede que sea la figura de la mujer la que - ahora más que nunca - nos permita pensar el caminar (ocupar el espacio público, tomar la voz, ensayar un discurso propio) como una herramienta y un reforzamiento de la sociedad civil, capaz de resistir ante el miedo y la represión.



LE FLÂNEUR

"Su ojo abierto, su oído preparado, buscan otra cosa distinta a la que la muchedumbre viene a ver. Una palabra dicha al azar le va a revelar uno de esos rasgos de carácter que no pueden inventarse y que hay que tomar del natural; esas fisonomías tan ingenuamente atentas van a proporcionar al pintor una expresión que él soñaba; un ruido insignificante para cualquier otro oído, va a llamar la atención al del músico y darle la idea de una combinación armónica; incluso al pensador, al filósofo perdido en sus reflexiones, esa agitación exterior le es beneficiosa, porque mezcla y sacude sus ideas, como hace la tempestad con las olas del mar". (Libro de los Pasajes de Walter Benjamin).

 El "flâneur" es un tipo literario de la Francia del siglo XIX, inseparable de cualquier estampa de las calles del París de Haussmann. Llevaba aparejado un conjunto de rasgos variopintos: el personaje indolente, el explorador urbano, el individuo curtido de la calle... Pero fue Walter Benjamin quien - a partir de la poesía de Charles Baudelaire - le hizo objeto del interés académico como figura emblemática de la experiencia urbana moderna, una figura importante para estudiosos, artistas y literatos.

Según Sainte Beuve: "La flânerie es lo más opuesto a no hacer nada". Para Balzac es "la gastronomía de los ojos", para Walter Benjamin "la figura esencial del moderno espectador urbano, un investigador de la ciudad... que conoce su fin con la llegada de la sociedad de consumo".

Contrapuesto a la figura del "badau" (mirón), el flâneur siempre se halla en completo dominio de su individualidad, mientras que el badau es un ser impersonal, de la masa.


Robert Walser escribió en 1917 un relato corto titulado "El Paseo", una pieza emblemática de la literatura del flâneur. Nassim Nicholas Taleb, en "Why I walk" nos ofrece con la figura del flâneur una manera filosófica de vivir y de pensar, un proceso de descubrimiento y aprendizaje.

El térmio surgió en el siglo XVII para expresar la idea de pasear como un esparcimiento y pérdida de tiempo, pero en el siglo XIX cobró identidad propia al adquirir toda una serie de cualidades y atributos. En el momento actual hay un revival del paseante consciente y eso es una gran noticia que beneficia - de forma transversal - al ser humano, pues vuelve a retomar su propia identidad, a ver las cosas y pasarlas por sus propios filtros sin consentir que se lo den hecho. El individuo empieza de nuevo a tomar las riendas de su propia forma de estar en el mundo y creo que eso es un paso evolutivo digno de mencionar, sobre todo ahora que acabamos de estrenar el otoño...

sábado, 24 de agosto de 2019

EL AMOR QUE ES VIDA

"El amor que es vida" es el título de un libro escrito por el prestigioso psicólogo Bernabé Tierno en el que nos ofrece las claves fundamentales necesarias para fortalecer nuestras relaciones afectivas y entender el amor como un continuo aprendizaje en sus diferentes facetas: altruista, amor a la familia, a los amigos, al trabajo, a la naturaleza, a un ser superior, a la humanidad, a la profesión, a los animales... A través de las enseñanzas del autor, recogidas por una de sus alumnas, recibiremos consejos fundamentales para que nuestra vida emprenda el rumbo deseado y sea más plena. Aprenderemos a ejercitar el amor que todos llevamos dentro, a liberarnos de las trabas que nos impiden ser felices y convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos.

"El amor es la fuerza incontenible de nuestra vida, la energía más potente, el quinto elemento". El amor cimenta nuestra vida y le da sentido; es una energía suprema transformadora que todos deseamos. Sin embargo, el desamor puede hacernos perder nuestro equilibrio emocional, la salud e incluso el buen ritmo de la existencia..

El amor líquido que se está viviendo es consecuencia de una sociedad líquida, que no se plantea vínculos duraderos en el amor, lo que ocasiona conflictos personales y genera una falsa felicidad que deja un vacío permanente en la persona que se relaciona con ausencia de compromiso. Como reacción a ello, algunos psicólogos modernos hablan de la "heterobenevolencia", es decir, amor de verdad. El amor que sale de lo más hondo del ser humano, el que es capaz de condicionar la propia felicidad a la de la persona amada. Contigo y por tí soy más, me siento mejor, y hacerte felíz es mi proyecto de vida.

El autor nos da cinco pilares sólidos para una relación sólida con vocación de estabilidad y futuro:
· Tener fe en el amor, en uno mismo y en el otro.
· Respetar y aceptar al otro como es.
· Escuchar de manera activa y empática, acogedora y muy positiva. Nos atendemos, nos pensamos y nos sentimos el uno al otro.
· Vivir y disfrutar gozosamente del día a día de la vida, compartiendo la propia plenitud con la del amado.

La consistencia de estos cinco pilares constituyen la garantía del mejor amor posible, del amor que brota de lo más profundo y que se basa en el sano principio de "yo gano-tú ganas" (winner-winner), que nos ayuda a despojarnos del egoísmo infantil y de la necesidad de tener siempre la razón.

Pasemos de un amor líquido o gaseoso a un amor responsable y consistente, pues como dice John Gay, "quien no amó nunca, no ha vivido jamás". Y es que vivimos por y para amar. Amar y ser amado es primordial porque nos ofrece la unidad, la plenitud y la transcendencia imprescindibles para el día a día...