Dos de cada tres personas siguen leyendo libros, sobre todo en papel. La amenaza del e-book que muchos editores veían a principios del siglo XXI ha cambiado de aspecto. Jeff Jarvis, un apóstol de la revolución digital, cargaba contra los libros por ser unidireccionales, por no abrir puertas, por no incorporar enlaces, por ser demasiado largos. También Jeff Gómez, en la portada de un libro que publicó en 2007, decía : "El libro impreso está muerto: libros en nuestra era digital".
Sin embargo, en España - según la Federación de Gremios de Editores - el libro de papel produce una ganancia de 900 millones de € y el digital 30. Han surgido nuevas librerías independientes (boutiques o bares) y se editan libros que son un verdadero canto al papel como "Paper. Paging through History" (Papel. Hojeando la Historia), escrito por Mark Kurlansky y editado por Norton, en el que el autor asegura que el papel nos guiará a lo largo del siglo y nos recuerda que entró en la Europa cristiana a mediados del siglo XII a través de España.
El papel aguanta el vendaval digital, pues está demostrado que se retiene mejor cuando se lee un libro impreso ya que las pantallas pueden inhibir la total comprensión del texto debido a la distracción que ofrecen. No en vano, el 92% de los universitarios afirman que se concentran mejor leyendo el texto en papel, ya que les permite una mayor memoria visual.
El neuropsicólogo Álvaro Bilbao ha escrito un libro que se llama "Cuidar el cerebro" en el que sostiene que poder tocar, oler, sentir el peso del libro, experimentar que uno avanza según pasa las páginas, puede resultar mucho más placentero ("Aquellas cosas que despiertan nuestros sentidos hacen que se active el hemisferiio derecho del cerebro, que está más relacionado con el mundo de las emociones").
Por otra parte, la belleza del objeto, ese placer tan "vieja escuela" de recorrer la librería (o librerías), el placer de coleccionar, las anotaciones al margen, las flores secas o pasajes de avión a modo de marcapáginas, su ayuda para crear un ambiente acogedor, el mensaje que portan cuando son regalo... hacen que el libro de papel sea inolvidable, algo humano, tangible y con la posibilidad de ser tocado y acariciado, algo que es impensable en sus enemigas más virulentas en la actualidad: las famosas redes sociales.
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jueves, 3 de enero de 2019
martes, 6 de febrero de 2018
LA NEOTENIA
Cuando nos divertimos, cuando lo pasamos realmente bien, nuestro subconsciente se ve afectado por lo que la biología del desarrollo llama "neotenia", que no es otra cosa que la retención de ciertas caracterísitcas infantiles en la edad adulta.
Decía Friedrich Schiller que "el humano es humano completo cuando juega" y Eugenio d´Ors que "el ser humano integral trabaja y juega". En su origen, el arte y la ciencia no son más que "juegos serios", "juegos de mayores", lúdicos ejercicios de la imaginación creadora.
La vida humana no es sólo un fenómeno de utilidad y adaptación de ciertas formas, sino una metamorfosis evolutiva. Puede que, como decía Ortega y Gasset, todos los actos utilitarios y adaptativos, todo lo que es reacción a las premiosas necesidades, son una vida secundaria; la actividad original y primera de la vida es siempre espontánea, lujosa, de intención superflúa, es libre expansión de una energía preexistente.
La neotenia es, en definitiva, la capacidad permanente de aprender y de ser educado que jamás acaba y está muy relacionada con otra hormona, la "oxitocina", conocida como la hormona del amor y de la felicidad porque nos conecta con los demás, nos inyecta con esa fuerza que da forma al afecto, al amor en todas sus formas y matices. La producimos nosotros mismos, en el hipotálamo.
"Los sentimientos se gestan en la química del cerebro, no en el palacio del corazón. Ahí es donde se esconde la máquina más misteriosa a la vez que fascinante". La oxitocina no sólo nos pone en contacto con los otros, sino que favorece nuestros mecanismos psicológicos y emocionales que nos ayudan a conectar mejor con nosotros mismos, en busca de nuestro equilibrio interno.
La oxitocina es el motor que enciende y da forma a la empatía, la confianza, la amistad, la generosidad o el altruísmo. La gente que juega, que se divierte, que se relaciona sanamente con los demás, posee unas condiciones psicológicas que favorecen su trabajo; tienen un aire más alegre, se concentran mejor y son mucho más productivos que aquellos que llevan una vida gris, mediocre y rutinaria.
No es que hagamos una regresión al infantilismo, sino que la neotenia favorece mucho nuestra salud mental y nuestra creatividad. Si no jugamos, si no nos divertimos, el espíritu se mecaniza, las emociones se secan. El placer hace fácil lo difícil y jugando nos olvidamos de nosotros mismos y nos dedicamos a vivir en plenitud.
Decía Friedrich Schiller que "el humano es humano completo cuando juega" y Eugenio d´Ors que "el ser humano integral trabaja y juega". En su origen, el arte y la ciencia no son más que "juegos serios", "juegos de mayores", lúdicos ejercicios de la imaginación creadora.
La vida humana no es sólo un fenómeno de utilidad y adaptación de ciertas formas, sino una metamorfosis evolutiva. Puede que, como decía Ortega y Gasset, todos los actos utilitarios y adaptativos, todo lo que es reacción a las premiosas necesidades, son una vida secundaria; la actividad original y primera de la vida es siempre espontánea, lujosa, de intención superflúa, es libre expansión de una energía preexistente.
La neotenia es, en definitiva, la capacidad permanente de aprender y de ser educado que jamás acaba y está muy relacionada con otra hormona, la "oxitocina", conocida como la hormona del amor y de la felicidad porque nos conecta con los demás, nos inyecta con esa fuerza que da forma al afecto, al amor en todas sus formas y matices. La producimos nosotros mismos, en el hipotálamo.
"Los sentimientos se gestan en la química del cerebro, no en el palacio del corazón. Ahí es donde se esconde la máquina más misteriosa a la vez que fascinante". La oxitocina no sólo nos pone en contacto con los otros, sino que favorece nuestros mecanismos psicológicos y emocionales que nos ayudan a conectar mejor con nosotros mismos, en busca de nuestro equilibrio interno.
La oxitocina es el motor que enciende y da forma a la empatía, la confianza, la amistad, la generosidad o el altruísmo. La gente que juega, que se divierte, que se relaciona sanamente con los demás, posee unas condiciones psicológicas que favorecen su trabajo; tienen un aire más alegre, se concentran mejor y son mucho más productivos que aquellos que llevan una vida gris, mediocre y rutinaria.
No es que hagamos una regresión al infantilismo, sino que la neotenia favorece mucho nuestra salud mental y nuestra creatividad. Si no jugamos, si no nos divertimos, el espíritu se mecaniza, las emociones se secan. El placer hace fácil lo difícil y jugando nos olvidamos de nosotros mismos y nos dedicamos a vivir en plenitud.
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