Mostrando entradas con la etiqueta MAMÁ. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta MAMÁ. Mostrar todas las entradas

jueves, 31 de mayo de 2018

MAMÁ

Cuando un niño es concebido, sus ritmos empiezan a armonizarse con los de la naturaleza a través de la fisiología de la madre. A lo largo del embarazo, e incluso después de que el niño haya nacido, su ritmo cardíaco se sincroniza (armoniza) con el ritmo cardíaco de la madre y continuará haciéndolo mientras esté cerca de ella. Partiendo de la base de que el cuerpo del niño forma parte del universo, la principal misión de una madre es favorecer al máximo que los ritmos de la vida del niño coincidan con los de la naturaleza, pues así le facilitará - desde la cuna - una vida sana y fácil de vivir.

Por otra parte, también sabemos que cualquier estímulo sensorial cambia la química de nuestro cuerpo-mente en menos de una centésima de segundo y por eso la madre debe elegir los estímulos más adecuados para que influyan en su hijo de la forma más favorable. Las famosas "nanas" o "canciones de cuna", por ejemplo, son melodías que van directas al corazón e influyen en su ritmo, en las ondas cerebrales, en la tensión arterial, en las contracciones del estómago y en el sueño (porque adormecen).

Para el niño, la madre representa la naturaleza y si no la representa correctamente el pequeño ignorará que existen unos límites que no se deben sobrepasar y se perderá. Una buena mamá conserva toda su dulzura, pero cuando es necesario se muestra intransigente pues sabe que las leyes universales no se modifican para él (si pone su dedito en el fuego o el hielo tendrá que asumir las consecuencias de las leyes físicas del calor o el frío).

La palabra mamá viene de madre y madre de Deméter, la diosa de griega de las cosechas que adoptó el nombre de Ceres en la cultura romana. Se la representaba como una mujer guapa y serena, de cabellos dorados, vestida con túnica azul y sentada con postura maternal. Personificaba tanto el arquetipo de madre como el instinto materno y era proveedora no sólo de alimentos sino de sustento espiritual.

Mamá nos quiere como somos, nos hace ver con claridad que somos dignos de amor y que la existencia nos ama, pero que tenemos que guardar las reglas del juego limpio para crecer y evolucionar con normalidad. "La Declaración de Sentimientos" se presentó en la primera Convención sobre los Derechos de las Mujeres y, desde entonces, hemos adquirido derechos y también obligaciones; nuestro sentido maternal nos dice que muchos males de la comunidad se remontan a la falta de cariño y de control que se han transmitido en la infancia, por eso creo que es importante volver a poner en valor la maternidad en el más amplio sentido del término y dar más importancia a lo esencial que a lo superflúo a la hora de enfocar nuestro papel de madres con sabiduría ancestral (razón y corazón).

miércoles, 1 de octubre de 2014

LA AUTOESTIMA

Empieza el curso, para niños y mayores, es como si iniciáramos una escalada hacia una nueva cima. Estoy muy en contacto con los niños, por los que siento auténtica debilidad, y me producen una ternura infinita. Me doy cuenta,estando junto a ellos, de la importancia de "la autoestima".

Qué importante es que les aceptemos como son, con sus peculiaridades, sin necesidad de someterles a esos "patrones de perfección" que la sociedad exige. Está más que demostrado que la verdadera "belleza", tanto física como mental, no se deja meter en un corsé pues su esencia misma la hace variable, extensa, diversa y manifestar el brillo interior. Lo bello de las personas es lo que son y no lo que parecen, hay que volver a la esencia.

La autoestima es un sentimiento de amor y aceptación hacia uno mismo que debe inculcarse desde la más tierna infancia. Es el motor de la persona pues genera en ella confianza y entusiasmo; contribuye a su autorrealización, su bienestar y su éxito. El niño (o persona mayor) que se siente aceptado y querido por sí mismo, sin necesidad de hacer un papel que no es el suyo, está libre de ataduras, nieblas y barreras que le impiden dar lo mejor que lleva dentro. Se quiere y se respeta y, como consecuencia, lo hace con los demás de forma natural y sencilla. Se libera de los penosos sentimientos de culpa por no llegar a lo que se espera de él y puede desarrollar "sus" capacidades (que nada ni nadie deben dictar).

Cuando alguien se siente a gusto consigo mismo se encuentra bien y eso activa sus células de defensa natural, produce nuevas células inmunes y reduce el cansancio, sintiéndose vital, sano y fuerte. El buen humor es contagioso y el estar rodeado de gente contenta estimula la actividad  del lado izquierdo del cerebro, asociado con el entusiasmo y las emociones positivas.

Sugiero que más que dedicarnos a ver un sinfín de "actividades extraescolares" para que nuestros hijos se conviertan en "super-men/women" , estemos con ellos a la hora de la merienda, les contemos cuentos, les estimulemos en sus quehaceres y les dejemos tranquilos. El mejor relago para ellos y para toda la colectividad es educar niños seguros, sanos y alegres.

¿Puede alguien comprender y compartir el desahogo de un niño que vuelve del cole sin que las cosas hayan salido bien del todo? Sí, "¡mamá!".