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lunes, 6 de julio de 2015

CANTO A VENECIA

Me acerqué a tí en una tarde de avanzada primavera,
los últimos rayos de sol, los más hermosos,
conocedores de ser los últimos del día,
me dejaron contemplarte como una gran dama en escena
vestida para su nocturna representación.

Tus ropajes eran casas señoriales,
palacios de colores que, satisfechos,
sonreían a los canales.
Ventanas de curiosas celosías de dibujos arabescos
sin palabras definiendo lo que fuiste.

Las góndolas, casi en su mayoría amarradas, en sus diminutos muelles de madera carcomida.
Gondoleros rallados despidiendo la jornada, dejando la cabeza al viento, sin sus sombreros de paja.

El agua que te duplica, mirándote en tu reflejo,
espuma que nos acerca y nos despide por igual
en el barco en que me encuentro.

Tus puentes, tantos y tan bellos para conocer tus infinitos rincones
son ojos cristalinos que insinúan tu destino.

 La llegada majestuosa al más bello de los escenarios, la Plaza de San Marcos
lugares en que se conjugan los sentimientos dispares.
Seres con la mirada puesta en exóticos lugares,
otros que perdieron su libertad en oscuras mazmorras,
comprendo su dolor de no verte cada día engalanada para el momento
en que el sol y la tímida luna
se muestren alimentando nuestra alma en tu belleza.

Esther de Andrés García





lunes, 22 de junio de 2015

EL PASTEL EN EL ROCOCÓ

Maurice Quentin de la Tour (1704-1788) era un pintor francés que se introdujo en la técnica del "pastel" por la influencia de la pintora veneciana Rosalba Carriera (1673-1757). Ambos, lentos y meticulosos, trabajaban la calidad de una seda, la filigrana de un bordado o el brillo de una armadura con la minuciosidad y el detalle que exigía el "rococó".

 Ella ayudaba a su madre en los patrones de los encajes que realizaba y más tarde se especializó en pintar miniaturas para las cajitas de rapé, que hacían las delicias de los viajeros que llegaban a Venecia.

Francia se rindió a sus pies y ella se trasladó con su hermana a París, donde recibió numerosos encargos de los reyes y de la corte.

Viajó por toda Europa y fue miembro de varias Academias. Jamás contrajo matrimonio, dedicó toda su vida al arte de pintar y al arte de vivir. Murió en Venecia, a los 81 años y, casi, ciega...

Él, nació en Saint Quentin y gracias a los grandes personajes que admiraban su pintura llegó a vivir como un auténtico caballero.

Fundó una escuela de dibujo en su pueblo y donó becas de viajes para jóvenes pintores.

Me gusta mucho como, los dos, captan el rasgo característico del retratado. Van más allá de la definición de los rasgos físicos y recogen su esencia (los retratados cuando se veían decian: "¡eso es, así soy yo!").

Establecen entre el retratado y el observador una corriente de complicidad pues el modelo, más que posar, parece que se asoma por el quicio de una puerta como para espiar o saludarnos desde el otro lado... Pintan rostros felices, risueños, llenos de autocomplacencia. Se introducen en los salones de lo que hoy llamaríamos "the beautiful people" en sus tiempos de mayor esplendor y despreocupación.

"Vive, vive tú que puedes, vive mientras puedas que yo más quisiera ser el más pobre de los vivos que ven la dulce luz del sol antes que ser el rey de los muertos". (Retrato de Luis XV de Quentin de la Tour).

Rococó es una palabra francesa que viene de rocaille (piedra) y coquille (concha) porque eran los elementos que más se usaban para la decoración de interiores. Sus pinturas eran sensuales, alegres y frescas; los pasteles (tonos suaves) potenciaban el volumen y acercaban a la realidad; era ideal para mostrar lo elegante, refinado, íntimo y delicado. Se le consideraba un arte mundano y frívolo, pero no se le puede negar que fue el símbolo de la gracia del Antiguo Régimen. Era una reacción lógica frente al pesimismo y la oscuridad del barroco.

Tiene mala prensa, es muy criticado (cursi, mundano, insustancial), pero a mí me gusta, me provoca una sonrisa y me contagia su "joie de vivre". Pienso que cumplió con su eslabón evolutivo...




miércoles, 3 de junio de 2015

VILLA ROTONDA

Andrea Palladio (Padua 1508) se formó en un taller de cantería y más tarde, en Vicenza, se inscribió en un gremio de constructores. Cuando tenía 30 años entró en contacto con el humanista que sería su mecenas, Trissino, gracias a lo cual pudo viajar a Roma y conocer "in situ" las ruinas clásicas. Fue su protector quien acuñó para él el apelativo de "Palladio" (en evocación a Palas Atenea).

Alcanzó un gran prestigio en la región del Véneto con su palacios y villas suburbanas. Muerto Trissino entabló contacto con otro gran protector, Barbaro, gran conocerdor de Vitrubio que le presentó en los círculos humanistas y culturales de la esplendorosa Venecia, llegándole a convertir en su "Arquitecto Mayor".

Palladio escribió: "Cuatro Libros de Arquitectura" en latín vernáculo e ilustrado por él mismo. Se plasmaba su conocimiento de los clásicos, sobre todo de Vitrubio, y sentaba las bases de un nuevo lenguaje arquitectónico basado en la proporción y los órdenes arquitectónicos antiguos. Sus ideas transcendieron fronteras y se difundieron por Europa en los siglos XVII Y XVIII. Pero fue en las Islas Británicas donde tuvo tal acogida que el barroco fue casi inexistente.

En sus villas palladianas me parece destacable que, además de ser concebidas para el recreo, fueron pequeños centros de producción agrícola. De todas ellas la que más me gusta, por varias razones, es "La Rotonda" (Villa Capra 1566) porque tiene un espacio principal circular cupulado en torno al cual se suceden en perfecta simetría las distintas estancias inscritas en un área delimitada por una circunferencia imaginaria y cuatro elegantes fachadas inspiradas en los pronaos de los templos griegos.

Se inspiró en la cúpula del Panteón de Roma, el lugar que más me ha impresionado en mi vida y del que me quedé prendada para siempre después de ver entrar una fina lluvia en el templo a través de su abertura y la belleza en movimiento que producían los infinitos matices de color cuando pequeños rayos de sol atravesaban el agua...

Y ésta es la cúpula que Palladio realizó en su Rotonda. Una imagen, en este caso, vale más que mil palabras y ahora sí, me despido de vosotros hasta que vuelva de mi viaje a Inglaterra... Esta noche duermo en Bristol, pero mañana estaré en Bath...