jueves, 14 de diciembre de 2023

LA CUNA

 

Hace tres semanas que soy abuela por primera vez y puedo experimentar en directo las sensaciones que siempre me ha producido este precioso cuadro titulado La Cuna y pintado en 1872 por la impresionista Berthe Morisot. 

Un bebé en estado puro y su contemplandora, meciendo suavente la cuna, es una imagen que llevamos grabada en el alma y el hecho de vivirla en primera persona supone para mí una bendición. La belleza en movimiento de un ser vivo es la mejor obra de arte que la naturaleza nos brinda y, al contemplarlo, nos brotan de forma espontánea palabras como amor, gozo, paz, paciencia, delicadeza, bondad, confianza, firmeza... 

Mi estado social y familiar cambió en el momento que nació mi nietecita María el 23 de noviembre del 2023. Desde aquel mismo momento supe que me convertía en el tronco del que surgía una nueva familia y que asumía una nueva responsabilidad, no sólo afectiva sino legal.

La relación entre abuelos y nietos está recogida en el Derecho Civil  (directa de segundo grado) y regulada en el artículo 918 del Código Civil español. Se trata de una relación civil (que va más allá de la familiar, sentimental o afectiva) que refuerza los lazos interpersonales y que protege y defiende a los ascendientes (abuelos) y a los descendientes (nietos), vinculándolos de una forma legal y exigiendo el cumplimiento de los deberes civiles a cada uno de ellos de forma recíproca.

La figura de la abuela atrae actualmente la atención de biólogos, antropólogos, sociólogos y demógrafos, ya que su estudio puede ser útil para comprender nuestro pasado y presente como especie. Dicha figura forma parte del inconsciente colectivo, pues en la mayoría de las culturas ha desempeñado una función entrañable en la formación y desarrollo emocional de generaciones de niños de todo el mundo, sin embargo nunca había merecido tanta atención por parte de la comunidad científica como ahora (no hace mucho, el New York Times destacaba un congreso sobre su papel en la sociedad).

Una abuela del siglo XXI debe conocer a la perfección sus derechos y obligaciones, tanto civiles como morales, y estar siempre alerta para cumplirlos lo mejor posible. La transmisión de valores, la aportación afectiva, psicológica, física y espiritual que pueda llevar a cabo, le harán sentir que da un paso importante en su vida, que ésta ya no es la que era y que debe ir aprendiendo a cumplir su nuevo rol familiar y social aportando lo mejor de sí misma. 

Igual que puedo mecer la cunita de María, puedo aprender a llevar a cabo mi nueva labor con la mente clara y el corazón limpio. Cometo errores, tengo temores, incertidumbres, no sé si mi actuación es escasa o excesiva... pero todo ello forma parte de la vida y ningún manual nos lo da escrito. A ser abuela, como a ser madre, se aprende "siéndolo". 

Lo cierto es que la alegría que siento es inmensa y que María se ha convertido en un importante motor en mi vida, lo cual a los 72 años es muy de agradecer. Las dos estamos de estreno y muy pronto llegará la Navidad, la fiesta más importante del año y que, por primera vez, celebraremos con ella en la familia.