miércoles, 9 de enero de 2019

THE LITERARY MAN

En la ciudad portuguesa de Óbidos, declarada "ciudad literaria" por la UNESCO en 1915, se halla el hotel The Literary Man, que fue inaugurado en octubre del 2016. El escritor Telmo Faria y su mujer Marta García son los narradores de esta historia sin igual. Entre los dos han logrado crear, en un viejo convento del siglo XIX, un lugar fantástico cuyas paredes son testigos de todas las historias que se pueden contar; lo han llevado a cabo con tal magia creativa que parece que el hotel se está escribiendo a sí mismo.

El proyecto es una idea viva que renace cada día o se reinventa, por eso el optimismo de sus promotores está bien justificado. Su bar ofrece la carta en un sobre cerrado aludiendo a "El Cartero" de Neruda o imitando la caligrafía de Robert Louis Stevenson cuando escribió en el siglo XIX: "El vino es poesía embotellada". Tiene 30 habitaciones de temática literaria y ofrece una experiencia de cocina en vivo, de la que es posible disfrutar sin alojarse en el hotel. También los cócteles y bebidas llevan el nombre de figuras literarias icónicas.

En la actualidad cuentan con 50.000 volúmenes, pero pretenden duplicar la cantidad. El visitante puede llevar sus propios libros para leerlos rodeado de arte y literatura. Los acuerdos con las editoriales y las donaciones particulares engrosan la colección y muchos huéspedes, impulsados a formar parte anónima de esta gran idea, regalan sus libros como recuerdo de su estancia. Los verdaderos protagonistas de todo ello son los libros, pues preservan en sus páginas un sinfín de historias que nos permiten interactuar con tiempos remotos y lugares lejanos.

A este maravilloso hotel no se va sólo a leer, sino que te ofrece la posibilidad de escribir en un entorno novedoso e inspirador con la quietud necesaria. Muchos universitarios van a consultar libros, ya que su información es más fiable que internet y algunos se pagan su estancia a cambio de ayudar en la colocación y la catalogación de los volúmenes.

Los hoteles para amantes de los libros son cada vez más frecuentes, pero éste no es uno más, es - bajo mi punto de vista - el mejor. 

jueves, 3 de enero de 2019

EL PAPEL PERDURA

Dos de cada tres personas siguen leyendo libros, sobre todo en papel. La amenaza del e-book que muchos editores veían a principios del siglo XXI ha cambiado de aspecto. Jeff Jarvis, un apóstol de la revolución digital, cargaba contra los libros por ser unidireccionales, por no abrir puertas, por no incorporar enlaces, por ser demasiado largos. También Jeff Gómez, en la portada de un libro que publicó en 2007, decía : "El libro impreso está muerto: libros en nuestra era digital".

Sin embargo, en España - según la Federación de Gremios de Editores - el libro de papel produce una ganancia de 900 millones de € y el digital 30. Han surgido nuevas librerías independientes (boutiques o bares) y se editan libros que son un verdadero canto al papel como "Paper. Paging through History" (Papel. Hojeando la Historia), escrito por Mark Kurlansky y editado por Norton, en el que el autor asegura que el papel nos guiará a lo largo del siglo y nos recuerda que entró en la Europa cristiana a mediados del siglo XII a través de España.

El papel aguanta el vendaval digital, pues está demostrado que se retiene mejor cuando se lee un libro impreso ya que las pantallas pueden inhibir la total comprensión del texto debido a la distracción que ofrecen. No en vano, el 92% de los universitarios afirman que se concentran mejor leyendo el texto en papel, ya que les permite una mayor memoria visual.

El neuropsicólogo Álvaro Bilbao ha escrito un libro que se llama "Cuidar el cerebro" en el que sostiene que poder tocar, oler, sentir el peso del libro, experimentar que uno avanza según pasa las páginas, puede resultar mucho más placentero ("Aquellas cosas que despiertan nuestros sentidos hacen que se active el hemisferiio derecho del cerebro, que está más relacionado con el mundo de las emociones").

Por otra parte, la belleza del objeto, ese placer tan "vieja escuela" de recorrer la librería (o librerías), el placer de coleccionar, las anotaciones al margen, las flores secas o pasajes de avión a modo de marcapáginas, su ayuda para crear un ambiente acogedor, el mensaje que portan cuando son regalo... hacen que el libro de papel sea inolvidable, algo humano, tangible y con la posibilidad de ser tocado y acariciado, algo que es impensable en sus enemigas más virulentas en la actualidad: las famosas redes sociales.

miércoles, 2 de enero de 2019

NUEVO AÑO

La pureza es el valor de la hemosura, de la limpieza. Es un estado en el que todo parece pulcro, sublime, lleno de motivos para ser admirado. Una persona que guarda dentro de sí la pureza es la que valora su vida, la que tiene motivos para sonreír y emana respeto. Mantener la pureza en nuestra vida y en lo que hacemos es lo que nos permite realizar cosas maravillosas por los demás y por nosotros mismos, es lo que nos impulsa a implantar la belleza en todos nuestros actos.

El arte es algo que, a veces, vemos como algo ajeno a nosotros si no somos pintores, músicos, poetas, escritores... Sin embargo, es otro valor que nos permite darle un toque de belleza a nuestra vida y a lo que hacemos cada día. Es la magia de la delicadeza y hermosura que acompaña a nuestras acciones y viene a rescatar nuestra alma de la imagen de "realismo" que la sociedad nos quiere vender. ¿Quién nos impide hacer de nuestra vida un maravilloso cuento lleno de colores y alegría? Ante el lienzo en blanco que nos presenta el Nuevo Año, el pincel está dentro de nosotros.

El valor de la sorpresa permite mantener en nuestro interior el espíritu de la curiosidad y la capacidad de reconocer cosas nuevas que nos colmen de dicha y satisfacción. Ella nos lleva a ser aventureros, a abrirnos a nuevos caminos, manteniendo la esperanza de descubrir cosas diferentes a lo que estamos acostumbrados a percibir.

Estos valores personales (entre otros muchos) son las cualidades que nos impulsan a vivir con auténtica calidad de vida y a mejorar de forma natural y espontánea. Si cada día creamos en nosotros mismos una imagen que abarque todas las perfecciones y la alimentamos, poco a poco sentiremos como nos va impregnando nuestra materia psíquica y nos vamos transformando.

Ésta es mi primera reflexión del Nuevo Año 2019 que me encanta compartir con los lectores del blog. No creo que sea el momento de grandes y ambiciosos proyectos, planes o metas, sino de ir profundizando el surco trazado a lo largo de los años anteriores y de sedimentar lo aprendido y experimentado. Las consecuencias de ello serán las causantes de empezar el año nuevo de una forma auténtica o no...
¡ Felíz 2019!