Hace muchos años tuve el inmenso placer de conocer a Leonor de Góngora, la hija de la creadora de Mariquita Pérez (Leonor Coello de Portugal). Fue en una comida que organizó una amiga común, la pintora Marilí Navasqüés, que jamás olvidaré. Los ingleses dicen que es muy importante el "first sight" (la primera impresión) y es cierto, me causó un efecto sorprendente, me pareció una persona llena de luz.
Sentía que estaba viviendo una aventura muy emocionante, pues tenía la posibilidad de conocer "en vivo y en directo" a la que había sido inspiración y modelo de la muñeca más emblemática de todos los tiempos, la famosa "Mariquita Pérez".
Me encantaba escucharla contando toda la historia y trayectoria de su madre, una empresaria de pro que tuvo el coraje de sacar adelante un proyecto en plena post-guerra.
Por mi parte, yo la contaba que había heredado una Mariquita Pérez de mis tías (las hermanas pequeñas de mi madre) con el famoso baúl y los complementos más sofisticados que nadie pueda imaginar: gafas, paraguas, guantes, impermeable con gorro, carnés, cuentos, esquís...
Mi madre era la que seguía aumentando el "fondo de armario" de la muñeca y la que me supo transmitir su entusiasmo e ilusión hacia ella. Me enseñó a cuidarla como una verdadera obra de arte, a la que tenía que tratar con sumo cuidado para poderla conservar.
Ahora tengo la colección entera de los Pérez (Mariquita, Juanín, Juanín bebé, mini Juanín) hechos con materiales mucho más modernos pero conservando la esencia del diseño original. Me encanta vestirles, hacerles la ropita con mis propias manos y mantenerles en un estado impecable para, en la posteridad, dejarlo como uno de mis mejores legados...
Aquí os enseño una muestra de lo que yo misma les confecciono llena de ternura...
No estaría nada mal, ahora que las niñas tienen más tiempo y se está más en casa, que aprendieran a vestir a sus muñecos, pues se desarrollan un montón de habilidades y se las estimula la creatividad, la imaginación, el sentido de lo práctico y, lo más importante de todo, a cuidar y querer a sus muñecos...
Os sugiero un regalo supermoderno, un kit con todo lo necesario para que den el primer paso, una vez sembrada la afición, la naturaleza seguirá su curso...
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jueves, 25 de diciembre de 2014
viernes, 4 de julio de 2014
MARIQUITA PÉREZ
Fue creada en San Sebastián, en 1938, por Leonor Coello de Portugal. Estando allí pasando el verano, le tocó una muñeca alemana en una tómbola benéfica y tuvo la genial idea de vestirla igual que su hija Lenonor. El ver a la niña y su muñeca "vestidas igual" causó tal impacto que lo comercializó. Para ello, se asoció con su amiga Pilar Luca de Tena, que aportó el capital inicial para formar la empresa Mariquita Pérez S.A.
Mariquita Pérez S.A. se convirtió en una de las empresas más prósperas de aquél momento. El empresario alicantino, al que encargaron mil muñeces (cuyo modelo era Leonor hija), se quedó muy soprendido cuando comprobó que, en lugar de ir al fracaso más rotundo (como el había pronosticado) las muñecas se agotaron en poco más de un mes...
Después de crear la muñeca y su ropa, amplió la empresa con un taller de costura en el que se cosían los mismos trajes de las muñecas para las niñas, algo que enoloqueció a niñas, madres y abuelas... No olvidemos que todo esto pasaba en plena posguerra, con lo cual el éxito era aún más difícil.
La emprendedora y valiente Leonor viajó por toda España en su furgoneta ofreciendo a las tiendas más selectas vender su muñeca en exclusiva y expandió su mercado más allá de nuestras fronteras. La muñeca se presentaba en una caja de cartón de rayas rojas y blancas, con el mismo diseño del primer modelo "mi delantal", que constituyó el sello corporativo de la empresa.
El marido de Leonor, Manuel de Góngora, era poeta y organizaba tertulias intelectuales en su casa. Todos contribuyeron a la creación de Mariquita Pérez: el maestro Guerrero la inventó la música, Torcuato Luca de Tena escribió "Las Aventuras de Mariquita Pérez" y Polilla las ilustró. Leonor hizo calendarios, catálogos, obras de teatro, un programa de radio e incluso meriendas para que las niñas y sus muñecas desfilaran vestidas igual.
Empezó en un pequeño local sin escaparate en un piso y acabó siendo una fantástica escaparatista. Pasó a su tienda de la calle Serrano 8, donde montaba en su escaparate temas monográficos que variaban según la época del año. Tenía un hermano, Juanín, que compartía con ella todo, cuidados y mimados hasta el último detalle. Todo se confeccionaba para ellos de forma artesanal y con los mejores materiales. Existía una belleza en "la pequeñez" de todos sus complementos: impermeables, gafas, paraguas, baúles, carnés de identidad... y hasta un perro que se movía... Entusiasmo y buen gusto crearon un estilo que dictaba moda y marcó toda una época.
Grandes multinacionales jugueteras llegaron a España con métodos de producción en serie con los que "la esencia" de Mariquita Pérez no podía competir. Y esa esencia es la que yo he querido retomar vistiendo a la muñeca (y sus hermanos) que hay ahora mismo en el mercado, primorosa y amorosamente como la auténtica Mariquita Pérez se merece. Me encanta comprobar como sirve de hilo conductor entre varias generaciones, contribuye a crear hogar, a que se la cuide y quiera.
Este es mi pequeño homenaje a Leonor que nos enseñó, en su momento, a jugar con cuidado y delicadeza a niñas de muchas generaciones...
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