domingo, 12 de noviembre de 2017

LA LLAVE

¡Qué admirable es la llave de oro que cierra cuidadosamente la puerta del castillo donde viven los fantasmas!
Si sabes usarla, si tienes cuidado de que esta puerta, en determinados momentos, no se abra por más que desde adentro el tumulto de las tristezas, de los temores, de las preocupaciones, de la pasión de ánimo quiera forzarla, ¡cuánta será tu paz y cuan permanente tu alegría!

Al principio es muy difícil cerrar esa puerta: los fantasmas negros tiran de las hojas con toda su fuerza; logran mantenerlas entreabiertas y se van colando por allí e invaden el campo de tu alma y arrancan de él las santas flores de la alegría.
Pero la gimnasia vase haciendo cada vez más fácil y segura, adquiérese una gran agilidad. Intentas dominar  los movimientos astutos de la turba negra y acabas por confinarla definitivamente en el castillo de la pena, de las imaginaciones dolorosas, de los miedos sin razón, de las angustias sin objeto...

Lo esencial es ser rápido en los movimientos. En cuanto notes que se quiere colar algún fantasma, examina la cerradura, da dos vueltas a la llave y vuelve la espalda.
El fantasma será insinuante, expresivo.
Pretenderá decirte muchas cosas. No hagas caso de sus invitaciones, de sus solicitudes, de sus argucias, de su llanto: lo que quiere es envenenarte el día.
Dirás acaso que con tener condenada la puerta del castillo escaparías para siempre... Más debo advertirte que, en ese castillo, moran también las imaginaciones alegres, los pensamientos joviales que nos hacen llevadero el camino, y la sabiduría está en dejar a éstos libre la puerta e impedir a los otros la salida.
¡Qué admirable es la llave que cierra cuidadosamente y a su tiempo la puerta del castillo donde viven los fantasmas!...

Amado Nervo (fragemento de su libro "Plenitud")

miércoles, 1 de noviembre de 2017

SER ATRACTIVO

Hace poco me preguntaban que qué es para mi ser atractivo y lo cierto es que no me resultó nada fácil responder. Últimamente se nos proporcionan fórmulas para producir fascinación y derrochar encanto a diestra y siniestra y se nos brindan claves para tener un éxito asegurado, pero me temo que para ser atractivo es esencial (como en todo) la fe, el trabajo y el tiempo o el tiempo, el trabajo y la fe, pues la persona realmente atractiva no nace sino que se hace. Ella se propone ser atractiva y lo consigue.
Me resultan muy atractivas las personas que saben escuchar de forma activa, poniendo interés en lo que se les cuenta como si, en ese momento, sólo el que les habla existiera en el mundo.
Si, además de escuchar, la persona es natural, espontánea, lejos de marcas y apariencias deslumbrantes, empatizo mucho mejor con ella y me da la posibilidad de que yo actúe de la misma forma.
¿Escucha, es sencilla  y educada? Va aumantando su atractivo por momentos. Se nota que domina su temperamento, que goza de buen humor, que demuestra calma ante los imprevistos, que sabe contar hasta mil antes de decir una impertinencia y que emana equilibrio. En definitiva, es una persona pulida, cultivada y esforzada en mejorar.
¿Se interesa de verdad por los demás?, ¿es optimista?, ¿está disponible cuando es cierto que se la necesita?, ¿tiene en cuenta a los otros?, ¿sonríe más que menos?...
Todos esos ingredientes forman parte de lo que yo considero "ser atractivo".
Normalmente, la persona atractiva va envejeciendo bien, pues tiene ante la vida un buen talante, seguridad en sí misma y mucho temple. Ella da más importancia a lo auténtico y mira de lejos cualquier cosa que le pueda ensombrecer su "joie de vivre".
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Y es que, las personas realmente atractivas lo son porque son interesantes, porque tienen vida propia y aportan su personalidad, saben dar su nota y lo hacen con soltura y sin ningún tipo de afectación.
Generalmente son grandes lectores y están acostumbrados a vivir muchas vidas, a viajar por muchos lugares, a romper moldes, barreras y esquemas. Son libres y ese es para mí el verdadero secreto de su atractivo: su libertad.