La Edad Moderna no nace sólo con Descartes y el espíritu científico, sino también con Cervantes, pues la novela ha desarrollado todo lo que la ciencia ignoró. Cervantes, Flaubert, Proust, Joyce, Virginia Woolf, nos hacen comprobar que temas como el tiempo de la vida, la terra incognita de lo cotidiano, la conciencia, la belleza y la muerte no han sido ni tropezados por la ciencia moderna. Y es que la novela no entiende al mundo como algo sólido e incontrovertible, sino desde la ambigüedad; no afronta la única verdad absoluta, sino múltiples verdades relativas que se contradicen y buscan otra clase de saber, un saber que es necesario para conocer el mundo en el que Cervantes fue maestro.
Ortega y Gasset apostó por la literatura y dio una gran importancia a la dimensión narrativa de la vida del hombre y a la necesidad de inventarla, de proyectarla hacia un futuro. La vida no es una realidad inerte, sino dinámica, que se desarrolla en virtud de las decisiones que tomamos. Las circunstancias hacen posible la vida, pero también la dificultan. Don Quijote conocía bien esos extremos, nadie como él caló tan profundamente en su propia circunstancia.
En la filosofía de Ortega, vida es un término mayor, pues la construimos día a día. El novelista desarrolla una función esencial que no es ajena a la vida del hombre, ya que éste tiene que inventarse su existencia. El hombre es novelista de sí mismo y Don Quijote no hace literatura, la vive. El viejo hidalgo manchego, que leía Libros de Caballería en su aldea, convierte su vida en su propio libro, en el de su vida. Cervantes sabía que la vida es un relato en busca de narrador y el filósofo también descubrió en el novelista "su ironía llena de humanidad, una ironía que no es ácida ni destruye porque comprende lo que ironiza a la vez que lo supera".
El manco sano, el famoso todo, el escritor alegre y el regocijo de las musas se despide del lector, de la vida, con estas entrañables palabras, que no se pueden leer sin sentir que aprisionan sólo en dos líneas el quién es Cervantes: "Adiós gracias, adiós donaires, adiós regocijados amigos, que yo me voy muriendo y desearos veros presto contentos en la otra vida".
Después de tantos años de infortunio, heridas, cárceles, cautiverio, pobreza y desdén; después de tanto amor, tanta belleza, tanta ilusión fresca... concluyo: "¿no es eso España?".
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lunes, 6 de abril de 2020
viernes, 20 de diciembre de 2019
LA ENREDADERA
Este libro narra la historia de dos mujeres que viven en la misma casa, una hermosa villa de indiano en el norte de España, con un siglo de diferencia. La historia está contada en contrapunto y el paralelo entre Clara, la sometida casada con un hombre mayor y rico que construye un palacio para su esposa, y la independiente Julia, que compra la casa cien años después para pasar vacaciones y breves períodos de huída de la gran ciudad, pone de manifiesto parecidas señales de identidad de las dos mujeres acosadas por las trampas inexorables de su sexo.
El espacio narrativo, la casa y el parque, el paso del tiempo marcado por el cambio decisivo del paisaje a través de las cuatro estaciones, sugiere y provoca en ambas mujeres instantes de reflexión, de congoja o melancolía. La memoria, permanente aguijón, compañera inevitable, va reconstruyendo a lo largo de las páginas del libro la personalidad y la vida de los dos personajes femeninos.
La impecable matización sensorial, el intimismo lírico, el rigor, la sensibilidad y la precisión hacen de "La enredadera", la primera novela de Josefina Aldecoa, una obra excelente que incide de forma muy aguda en las claves de la condición femenina.
En el centro de Mazcuerras, frente a la plaza de Concha Espina, se encuentra el palacete de 1882 donde fue escrita la novela y que pertenecía a su autora. A los pocos días de cumplir 85 años, la maestra y novelista, felleció en "Las Magnolias" a la que se había retirado hacía tiempo.
El espacio narrativo, la casa y el parque, el paso del tiempo marcado por el cambio decisivo del paisaje a través de las cuatro estaciones, sugiere y provoca en ambas mujeres instantes de reflexión, de congoja o melancolía. La memoria, permanente aguijón, compañera inevitable, va reconstruyendo a lo largo de las páginas del libro la personalidad y la vida de los dos personajes femeninos.
La impecable matización sensorial, el intimismo lírico, el rigor, la sensibilidad y la precisión hacen de "La enredadera", la primera novela de Josefina Aldecoa, una obra excelente que incide de forma muy aguda en las claves de la condición femenina.
En el centro de Mazcuerras, frente a la plaza de Concha Espina, se encuentra el palacete de 1882 donde fue escrita la novela y que pertenecía a su autora. A los pocos días de cumplir 85 años, la maestra y novelista, felleció en "Las Magnolias" a la que se había retirado hacía tiempo.
lunes, 27 de noviembre de 2017
JANE EYRE
Jane Eyre es, bajo mi punto de vista, una joya literaria, una apasionante y entusiasta novela de amor que sabe llegar al corazón del lector más exigente. Sus personajes son inolvidables y contiene una trama adictiva en la que no falta el misterio y la crítica social.
Pocas lecturas me han producido tal cúmulo de sensaciones como esta exquisita novela romántica, ambientada en la Inglaterra victoriana y que - ahora - me doy cuenta de que supera a "Orgullo y Prejuicio", de Jane Austen, en cuanto a la intensidad del argumento y a la profundización en los personajes. Los protagonistas son Jane Eyre y Mr. Rochester. Jane, peculiar e inolvidable, nos revela la situación de la mujer en aquellos días. Ella era independiente y apostaba a ser reconocida como ser humano (por encima de la dicotomía hombre o mujer).
Su ambientación espacio-temporal es magnífica, pues nos transporta a un momento histórico y a un lugar muy concretos. Con su exquisita prosa, la autora es fiel a su estilo de frases cortas, vocabulario sencillo, interpelaciones directas al lector y - sobre todo - diálogos ingeniosos e irónicos. Afronta las descripciones de una forma visual y precisa con un lenguaje fresco y cercano, a pesar de los años transcurridos...
Para mí este libro es un clásico imprescindible en toda buena biblioteca.
Charlotte presentó a cinco editores su obra favorita, "El Profesor", pero todos se la rechazaron. En 1847, Smith, Elder&Company le pidieron una novela más larga y que se ajustara más a los gustos del momento. Y así fue como Jane Eyre nacía y era publicada con un éxito sin precedentes.
Charlotte era diminuta (1.52) y de apariencia extremadamente frágil y delicada; no se consideraba guapa, pero sabía que sus ojos eran especiales, por lo que se negaba a ponerse gafas a pesar de su miopía. Muy tímida, cuando se encontraba en un ambiente que le inspiraba confianza, resultaba encantadora, divertida y mundana.
Siendo ya famosa, acudía a las recepciones o cenas en su honor del brazo de su editor y temblando. Solía ser discreta y silenciosa, pero defendía con vehemencia su propio punto de vista. Su enorme fuerza interior y orgullo (más bien dignidad) le facilitaban afrontar los estrictos códigos de la sociedad, que no veía con buenos ojos que una mujer viviera de la escritura.
Pero escribir era su pasión y su profunda vocación y prefería sin duda que le considerasen un ser un poco marginal antes que no ser fiel a sí misma.
Pot todo ello, os sugiero la lectura de esta obra realmente "brillante".
Pocas lecturas me han producido tal cúmulo de sensaciones como esta exquisita novela romántica, ambientada en la Inglaterra victoriana y que - ahora - me doy cuenta de que supera a "Orgullo y Prejuicio", de Jane Austen, en cuanto a la intensidad del argumento y a la profundización en los personajes. Los protagonistas son Jane Eyre y Mr. Rochester. Jane, peculiar e inolvidable, nos revela la situación de la mujer en aquellos días. Ella era independiente y apostaba a ser reconocida como ser humano (por encima de la dicotomía hombre o mujer).
Su ambientación espacio-temporal es magnífica, pues nos transporta a un momento histórico y a un lugar muy concretos. Con su exquisita prosa, la autora es fiel a su estilo de frases cortas, vocabulario sencillo, interpelaciones directas al lector y - sobre todo - diálogos ingeniosos e irónicos. Afronta las descripciones de una forma visual y precisa con un lenguaje fresco y cercano, a pesar de los años transcurridos...
Para mí este libro es un clásico imprescindible en toda buena biblioteca.
Charlotte presentó a cinco editores su obra favorita, "El Profesor", pero todos se la rechazaron. En 1847, Smith, Elder&Company le pidieron una novela más larga y que se ajustara más a los gustos del momento. Y así fue como Jane Eyre nacía y era publicada con un éxito sin precedentes.
Charlotte era diminuta (1.52) y de apariencia extremadamente frágil y delicada; no se consideraba guapa, pero sabía que sus ojos eran especiales, por lo que se negaba a ponerse gafas a pesar de su miopía. Muy tímida, cuando se encontraba en un ambiente que le inspiraba confianza, resultaba encantadora, divertida y mundana.
Siendo ya famosa, acudía a las recepciones o cenas en su honor del brazo de su editor y temblando. Solía ser discreta y silenciosa, pero defendía con vehemencia su propio punto de vista. Su enorme fuerza interior y orgullo (más bien dignidad) le facilitaban afrontar los estrictos códigos de la sociedad, que no veía con buenos ojos que una mujer viviera de la escritura.
Pero escribir era su pasión y su profunda vocación y prefería sin duda que le considerasen un ser un poco marginal antes que no ser fiel a sí misma.
Pot todo ello, os sugiero la lectura de esta obra realmente "brillante".
viernes, 13 de enero de 2017
SAMUEL RICHARDSON
Samuel Richardson (1689-1761) carecía de formación académica convencional, pues sólo fue a la escuela. Sin embargo era un gran aficionado a la lectura y a la narración y se ganó la simpatía de los jóvenes de su barrio a quienes leía novelas morales, les narraba cuentos o les escribía sus cartas de amor... Y fue así como se inició en el estilo epistolar, germen de sus futuras novelas con las que alcanzó un enorme éxito debido a que nadie como él logró escudriñar el alma femenina penetrando en ella con delicadeza y estilo.
Joven, reservado y pacífico, contó con un mentor de alto rango que le protegió y ayudó en su formación autodidacta. Supo explotar adecuadamente su carácter afable y se ganó a pulso la reputación de caballero ponderado. Dominó el negocio de las imprentas y llegó a tener una vida desahogada; compró varias casas de campo en las que reunía a jóvenes admiradoras y a un selecto círculo de escritores, pintores, actores, políticos... Publicaba algunas cosas de forma anónima y redactaba los prólogos de los libros que imprimía. Su vida, junto a su esposa e hijas, era plácida y feliz.
Cuando tenía 50 años, unos editores, que conocían y apreciaban su talento espistolar, le pidieron (en 1739) que escribiera cartas, sobre materias prácticas de la vida ordinaria, que sirviesen de modelo a los "country readers", lectores de escasa cultura como para escribir con precisión y eficacia.
En el volumen publicado, "Familiar letters on important occasions", intentaba inculcar la virtud y la benevolencia.
Fue entonces cuando se le ocurrió su novela epistolar "Pamela", publicada en 1740 con un éxito inmediato y que se tuvo que reimprimir cinco veces en menos de un año. Para evitar que otros se adelantaran a escribir una segunda parte, en 1741 publicó otros dos volúmenes.
Su argumento se trataba de que, al fallecer una dama noble, Pamela Andrews, una doncella que estaba en la casa, se quedaba al cargo de su hijo, un joven lord que la intentaba seducir. La joven virtuosa, mediante sus modales delicados y su determinación de ser casta, rechazaba los lances amorosos.
Cuando Samuel comenzó a escribir la novela, la concibió como un tratado de buena conducta femenina, pero las críticas feroces que surgieron presentaban un problema: ¿ella rechazaba a su amo hasta que lograba "reformarlo" y lo convertía en un posible marido ideal o la protagonista era una fabuladora, intrigante y seductora que quería doblegar al pobre noble para ascender socialmente? Samuel respondió con artículos periodísticos y llevó a cabo varias reediciones en las que iba corrigiendo los puntos más débiles de su exposición. Sus jóvenes admiradoras le ayudaban acerca de los errores y virtudes de Pamela.
En la segunda parte del libro, se burlaba de sus lectores, pues una vez casada el léxico de Pamela (vocabulario y giros idiomáticos) cambiaba y lo convertía en un discurso articulado propio de la aristocracia.
En esta novela se planteaban dos cuestiones que atormentaban a la sociedad de la época: el acoso no estaba mál visto si no se accedía al amor de forma ilícita (por la fuerza) y la paciencia y resignación femeninas frente al hombre impulsivo.
Me encanta el realismo costumbrista de este autor y el que, aunque sus textos se enmarquen dentro de los límites de la moral puritana de la época, aporten penetrantes análisis psicológicos de sus personajes. Su influencia fue clara en Goethe y Rousseau.
Joven, reservado y pacífico, contó con un mentor de alto rango que le protegió y ayudó en su formación autodidacta. Supo explotar adecuadamente su carácter afable y se ganó a pulso la reputación de caballero ponderado. Dominó el negocio de las imprentas y llegó a tener una vida desahogada; compró varias casas de campo en las que reunía a jóvenes admiradoras y a un selecto círculo de escritores, pintores, actores, políticos... Publicaba algunas cosas de forma anónima y redactaba los prólogos de los libros que imprimía. Su vida, junto a su esposa e hijas, era plácida y feliz.
Cuando tenía 50 años, unos editores, que conocían y apreciaban su talento espistolar, le pidieron (en 1739) que escribiera cartas, sobre materias prácticas de la vida ordinaria, que sirviesen de modelo a los "country readers", lectores de escasa cultura como para escribir con precisión y eficacia.En el volumen publicado, "Familiar letters on important occasions", intentaba inculcar la virtud y la benevolencia.
Fue entonces cuando se le ocurrió su novela epistolar "Pamela", publicada en 1740 con un éxito inmediato y que se tuvo que reimprimir cinco veces en menos de un año. Para evitar que otros se adelantaran a escribir una segunda parte, en 1741 publicó otros dos volúmenes.
Su argumento se trataba de que, al fallecer una dama noble, Pamela Andrews, una doncella que estaba en la casa, se quedaba al cargo de su hijo, un joven lord que la intentaba seducir. La joven virtuosa, mediante sus modales delicados y su determinación de ser casta, rechazaba los lances amorosos.
Cuando Samuel comenzó a escribir la novela, la concibió como un tratado de buena conducta femenina, pero las críticas feroces que surgieron presentaban un problema: ¿ella rechazaba a su amo hasta que lograba "reformarlo" y lo convertía en un posible marido ideal o la protagonista era una fabuladora, intrigante y seductora que quería doblegar al pobre noble para ascender socialmente? Samuel respondió con artículos periodísticos y llevó a cabo varias reediciones en las que iba corrigiendo los puntos más débiles de su exposición. Sus jóvenes admiradoras le ayudaban acerca de los errores y virtudes de Pamela.
En la segunda parte del libro, se burlaba de sus lectores, pues una vez casada el léxico de Pamela (vocabulario y giros idiomáticos) cambiaba y lo convertía en un discurso articulado propio de la aristocracia.
En esta novela se planteaban dos cuestiones que atormentaban a la sociedad de la época: el acoso no estaba mál visto si no se accedía al amor de forma ilícita (por la fuerza) y la paciencia y resignación femeninas frente al hombre impulsivo.
Me encanta el realismo costumbrista de este autor y el que, aunque sus textos se enmarquen dentro de los límites de la moral puritana de la época, aporten penetrantes análisis psicológicos de sus personajes. Su influencia fue clara en Goethe y Rousseau.
viernes, 30 de diciembre de 2016
EVELINA
Si hay alguien quiere pedir un buen libro a los Reyes Magos, creo que no se arrepentirá si elige "Evelina" (editorial d´Época), con preciosas ilustraciones, introducción y pies de página muy aclaratorios. Los entusiastas de Jane Austen descubrirán que su autora, Frances Burney, fue una de sus principales inspiradoras.
Es una novela epistolar que describe los placeres y peligros de la alta sociedad inglesa y de la vida social londinense de finales del siglo XVIII. A través de una amplia sucesión de cartas, se relata la entrada de Evelina en un mundo frívolo y cruel repleto de falsas apariencias, enredos y embarazosos malentendidos.
La narración no empalaga, sino que su desarrollo te obliga a encadenar un capítulo tras otro y las cartas transmiten tanto los estados de ánimo como el devenir de la historia que la autora nos cuenta.
Desde su oscuro nacimiento y tras la muerte de su madre al dar a luz, Evelina se cría aislada, en el campo, con su tutor, el Reverendo Mr Villars; cuando está a punto de cumplir 18 años, viaja por primera vez a Londres, donde se ve cautivada por su nuevo entorno, "le beau monde" y por el apuesto Lord Orville.
Pero su disfrute pronto se verá mortificado por la aparición de su abuela, Madame Duval, y por el libertino Sir Clement Willoughby.
Frances Burney, también conocida como Fanny Burney, es la madre de la novela inglesa. Fue reconocida en vida y ganó lo suficiente como para ser independiente. A pesar de que su obra estaba compuesta por novelas, obras de teatro, canciones, poemas... lo que prevaleció después de su muerte fueron sus "Diarios" (el 1º lo comenzó con 16 años), como magnífica fuente documental de la sociedad de su época.
En 1778, escribió su primera novela, Eveline, cuando tenía 26 años. De ideas muy avanzadas, apoyó la Revolución Francesa y contrajo matrimonio con un militar francés (que luchó al lado de Lafayette); vivió en París diez años y sólo tuvieron un hijo; en 1812 regresó a Bath (Inglaterra) donde permaneció el resto de sus días.
Con una historia de amor y divertidos enredos, en su ampia galería de personajes retrata con frescura la sociedad al completo. Así como Jane (23 años menor) utiliza una suave ironía y se centra en la "gentry rural", Fanny mira con más amplitud y su sátira es también divertida pero más incisiva y cruel. Ambas se inspiran en Samuel Richardson que con su novela epistolar "Pamela" generó toda una moda...
Fanny, que vivió en la corte del rey Jorge III y la reina Carlota y se carteó con la mayoría de las princesas reales, tuvo el coraje de ser libre y decidir acerca de su propia vida. Autodidacta, curiosa, despierta y con un gran sentido del humor hacía un poco de contrapunto con las "assez cultivées femmes françaises"...
Una vez más la mezcla de culturas, el viajar, leer, escribir, desenvolverse en diferentes ambientes y convivir con pesonas nuevas, da como resultado que un autor (en este caso autora) tenga mucho que ofrecer.
Es una novela epistolar que describe los placeres y peligros de la alta sociedad inglesa y de la vida social londinense de finales del siglo XVIII. A través de una amplia sucesión de cartas, se relata la entrada de Evelina en un mundo frívolo y cruel repleto de falsas apariencias, enredos y embarazosos malentendidos.
La narración no empalaga, sino que su desarrollo te obliga a encadenar un capítulo tras otro y las cartas transmiten tanto los estados de ánimo como el devenir de la historia que la autora nos cuenta.
Desde su oscuro nacimiento y tras la muerte de su madre al dar a luz, Evelina se cría aislada, en el campo, con su tutor, el Reverendo Mr Villars; cuando está a punto de cumplir 18 años, viaja por primera vez a Londres, donde se ve cautivada por su nuevo entorno, "le beau monde" y por el apuesto Lord Orville.
Pero su disfrute pronto se verá mortificado por la aparición de su abuela, Madame Duval, y por el libertino Sir Clement Willoughby.
Frances Burney, también conocida como Fanny Burney, es la madre de la novela inglesa. Fue reconocida en vida y ganó lo suficiente como para ser independiente. A pesar de que su obra estaba compuesta por novelas, obras de teatro, canciones, poemas... lo que prevaleció después de su muerte fueron sus "Diarios" (el 1º lo comenzó con 16 años), como magnífica fuente documental de la sociedad de su época.
En 1778, escribió su primera novela, Eveline, cuando tenía 26 años. De ideas muy avanzadas, apoyó la Revolución Francesa y contrajo matrimonio con un militar francés (que luchó al lado de Lafayette); vivió en París diez años y sólo tuvieron un hijo; en 1812 regresó a Bath (Inglaterra) donde permaneció el resto de sus días.
Con una historia de amor y divertidos enredos, en su ampia galería de personajes retrata con frescura la sociedad al completo. Así como Jane (23 años menor) utiliza una suave ironía y se centra en la "gentry rural", Fanny mira con más amplitud y su sátira es también divertida pero más incisiva y cruel. Ambas se inspiran en Samuel Richardson que con su novela epistolar "Pamela" generó toda una moda...
Fanny, que vivió en la corte del rey Jorge III y la reina Carlota y se carteó con la mayoría de las princesas reales, tuvo el coraje de ser libre y decidir acerca de su propia vida. Autodidacta, curiosa, despierta y con un gran sentido del humor hacía un poco de contrapunto con las "assez cultivées femmes françaises"...
Una vez más la mezcla de culturas, el viajar, leer, escribir, desenvolverse en diferentes ambientes y convivir con pesonas nuevas, da como resultado que un autor (en este caso autora) tenga mucho que ofrecer.
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miércoles, 30 de noviembre de 2016
DONDE EL CORAZÓN TE LLEVE
. "Sólo el dolor hace crecer, pero el dolor hay que enfrentarlo directamente; quien se escabulle o se compadece está destinado a perder".
Ésta es una de las muchas frases que se me quedaron grabadas cuando leí, por primera vez, un libro que me marcaría para siempre: "Dónde el corazón te lleve", de Suana Tamaro.
No conocía a la autora, pero pronto supe que era italiana (nació en Trieste en 1957) y que había estudiado cinematografía en Roma. Escribió su primera novela, "La cabeza en las nubes", en 1989 y a lo largo de los años fue publicando relatos, cuentos para niños, otras novelas... En el 2007 sacó la segunda parte del libro que estoy comentando, "Escucha mi voz", y fue un verdadero fenómeno editorial.
En la última década del siglo XX, fue la autora más vendida en Italia y tuvo que enfrentarse a las feroces críticas de los que no se fían de los best sellers o no consideran serio hablar de la ternura, el amor, la compasión, la comprensión, el dolor, la alegría, la tristeza, la enfermedad, los valores, los prejuicios sociales... es decir, del alma humana. Lo cierto que es este libro marcó un hito en su vida.
No era buena estudiante en el colegio y jamás se había planteado escribir; hizo la carrera de cine para poder vivir en Roma. Sin embargo, como nunca andaba bien de dinero, se planteó que para escribir sólo necesitaba papel y lápiz y que lo podría hacer en cualquier momento y lugar... Y fue así como, un día, se dio cuenta de que tenía un don: "la capacidad de escribir bien y de comunicar".
A pesar de su apariencia (la antítesis de una barby) y de tener fama de seria y poco sociable, es fuerte, decidida, con mucho sentido del humor, viste ropa de marca, es adicta al shopping de calidad y una excelente cocinera...
Me encanta su coherencia entre lo que es y su forma de escribir: sobria, concisa, sin adornos, fluída, de lectura fácil y que lleva a la reflexión. Conecta con la sensibilidad (no con la sensiblería) y ahí radica su éxito internacional. Nos llega al alma, pero también nos sugiere que necesitamos el espíritu.
Es muy valiente y prestó una dura resistencia a sus feroces críticos tras su libro "Ánima Mundi", dejando muy claro que nunca permitiría que nadie dañase su auténtica creatividad, que siempre sería libre a la hora de expresar lo que pensaba, sentía y vivía.
En 1999 creó la Fundación Susana Tamaro, con la que se pretende crear las circunstancias apropiadas para que la gente pueda explotar su talento, especialmente las mujeres, con becas en Italia, microcréditos en Colombia, centros de educación sanitaria en la India...
Hoy, que estoy en un momento de mi vida un poco complicado, he sacado de mi biblioteca el libro y me he sentido acompañada por una autora que ya forma parte de mi existencia. Me ha parecido que también Flaubert, dotado de exquisita delicadeza, me ayudaría y termino con una frase suya: "Un corazón es una riqueza que no se vende ni se compra sino que se regala".
Ésta es una de las muchas frases que se me quedaron grabadas cuando leí, por primera vez, un libro que me marcaría para siempre: "Dónde el corazón te lleve", de Suana Tamaro.
No conocía a la autora, pero pronto supe que era italiana (nació en Trieste en 1957) y que había estudiado cinematografía en Roma. Escribió su primera novela, "La cabeza en las nubes", en 1989 y a lo largo de los años fue publicando relatos, cuentos para niños, otras novelas... En el 2007 sacó la segunda parte del libro que estoy comentando, "Escucha mi voz", y fue un verdadero fenómeno editorial.
En la última década del siglo XX, fue la autora más vendida en Italia y tuvo que enfrentarse a las feroces críticas de los que no se fían de los best sellers o no consideran serio hablar de la ternura, el amor, la compasión, la comprensión, el dolor, la alegría, la tristeza, la enfermedad, los valores, los prejuicios sociales... es decir, del alma humana. Lo cierto que es este libro marcó un hito en su vida.
No era buena estudiante en el colegio y jamás se había planteado escribir; hizo la carrera de cine para poder vivir en Roma. Sin embargo, como nunca andaba bien de dinero, se planteó que para escribir sólo necesitaba papel y lápiz y que lo podría hacer en cualquier momento y lugar... Y fue así como, un día, se dio cuenta de que tenía un don: "la capacidad de escribir bien y de comunicar".
A pesar de su apariencia (la antítesis de una barby) y de tener fama de seria y poco sociable, es fuerte, decidida, con mucho sentido del humor, viste ropa de marca, es adicta al shopping de calidad y una excelente cocinera...
Me encanta su coherencia entre lo que es y su forma de escribir: sobria, concisa, sin adornos, fluída, de lectura fácil y que lleva a la reflexión. Conecta con la sensibilidad (no con la sensiblería) y ahí radica su éxito internacional. Nos llega al alma, pero también nos sugiere que necesitamos el espíritu.
Es muy valiente y prestó una dura resistencia a sus feroces críticos tras su libro "Ánima Mundi", dejando muy claro que nunca permitiría que nadie dañase su auténtica creatividad, que siempre sería libre a la hora de expresar lo que pensaba, sentía y vivía.
En 1999 creó la Fundación Susana Tamaro, con la que se pretende crear las circunstancias apropiadas para que la gente pueda explotar su talento, especialmente las mujeres, con becas en Italia, microcréditos en Colombia, centros de educación sanitaria en la India...
Hoy, que estoy en un momento de mi vida un poco complicado, he sacado de mi biblioteca el libro y me he sentido acompañada por una autora que ya forma parte de mi existencia. Me ha parecido que también Flaubert, dotado de exquisita delicadeza, me ayudaría y termino con una frase suya: "Un corazón es una riqueza que no se vende ni se compra sino que se regala".
martes, 26 de julio de 2016
RASSELAS PRÍNCIPE DE ABISINIA
La madrileña Inés Joyes y Blake (1731-1808) cuando tenía 67 años tradujo al español un libro de Samuel Johnson que se titulaba "Rasselas Príncipe de Abisinia".
Católica burguesa de padre irlandés y madre francesa, dominaba varios idiomas y traducía con mucha soltura.
No es extraño que esta avanzada de la Ilustración española eligiera a Johnson, amigo de muchas escritoras y defensor del talento de la mujer.
Rasselas era una fábula iniciática de corte empírico propio del siglo XVIII inglés. En un escenario idílico, "el valle de la dicha", el emperador de Abisinia aislaba a sus vástagos del mundo exterior, pues la realeza no debía sufrir las desgracias que asolaban al mundo.
Samuel Johnson daba una vuelta de tuerca a la novela moralizante y dejaba un poso entre irónico y desencantado muy interesante. Rasselas, el cuarto hijo del emperador, decidió escapar al exterior junto a un poeta y su hermana.
Su periplo por el fantástico Egipto que Johnson describía le deparó multitud de sorpresas, descubrimientos, concocimientos y sinsabores...
El autor se alejaba del estilo ejemplificador de Rousseau o Voltaire y se limitaba a describir en un relato coherente, intenso y lúcido una historia cargada de escepticismo.
Inés, en el apéndice de esta obra, incluyó la "Apología de las mujeres", un ensayo, escrito en modo epistolar, dedicado a sus hijas y en el que abordaba la situación de la mujer. Denunciaba la desigualdad que padecía, la escasa educación que recibía y la doble moral sexual de la sociedad de su tiempo.
"No puedo sufrir con paciencia el ridículo papel que hacemos las mujeres en el mundo, unas veces idolatradas como deidades y otras despreciadas incluso por hombres que tienen fama de sabios. Somos queridas, aborrecidas, alabadas, vituperadas, celebradas, respetadas, despreciadas y censuradas".
Me ha parecido un hallazgo descubrir a esta mujer, absolutamente desconocida, que supo traer a nuestro país al escritor más querido por los británicos (después de Shakespeare) y al que tanto admiraba Jane Austen por su frivolidad exquisita, la exposición de los sentimientos de su tiempo, el uso de los gerundios (presente continuo) y sus díalogos chispeantes. En aquel momento España estaba volcada en los autores franceses por lo que la aportación de esta atrevida autora es magnífica. Está claro el paralelismo que hace entre Masselas y la mujer que se atreve a salir del mundo conocido y se lanza a lo desconocido, a la libertad y la creatividad. Me gusta mucho que haya editoriales que estén intentando rescatar a mujeres que, habiendo dejado huella, pasan inadvertidas (Perséphone es una de ellas).
Católica burguesa de padre irlandés y madre francesa, dominaba varios idiomas y traducía con mucha soltura.
No es extraño que esta avanzada de la Ilustración española eligiera a Johnson, amigo de muchas escritoras y defensor del talento de la mujer.
Rasselas era una fábula iniciática de corte empírico propio del siglo XVIII inglés. En un escenario idílico, "el valle de la dicha", el emperador de Abisinia aislaba a sus vástagos del mundo exterior, pues la realeza no debía sufrir las desgracias que asolaban al mundo.
Samuel Johnson daba una vuelta de tuerca a la novela moralizante y dejaba un poso entre irónico y desencantado muy interesante. Rasselas, el cuarto hijo del emperador, decidió escapar al exterior junto a un poeta y su hermana.
Su periplo por el fantástico Egipto que Johnson describía le deparó multitud de sorpresas, descubrimientos, concocimientos y sinsabores...
El autor se alejaba del estilo ejemplificador de Rousseau o Voltaire y se limitaba a describir en un relato coherente, intenso y lúcido una historia cargada de escepticismo.
Inés, en el apéndice de esta obra, incluyó la "Apología de las mujeres", un ensayo, escrito en modo epistolar, dedicado a sus hijas y en el que abordaba la situación de la mujer. Denunciaba la desigualdad que padecía, la escasa educación que recibía y la doble moral sexual de la sociedad de su tiempo.
"No puedo sufrir con paciencia el ridículo papel que hacemos las mujeres en el mundo, unas veces idolatradas como deidades y otras despreciadas incluso por hombres que tienen fama de sabios. Somos queridas, aborrecidas, alabadas, vituperadas, celebradas, respetadas, despreciadas y censuradas".
Me ha parecido un hallazgo descubrir a esta mujer, absolutamente desconocida, que supo traer a nuestro país al escritor más querido por los británicos (después de Shakespeare) y al que tanto admiraba Jane Austen por su frivolidad exquisita, la exposición de los sentimientos de su tiempo, el uso de los gerundios (presente continuo) y sus díalogos chispeantes. En aquel momento España estaba volcada en los autores franceses por lo que la aportación de esta atrevida autora es magnífica. Está claro el paralelismo que hace entre Masselas y la mujer que se atreve a salir del mundo conocido y se lanza a lo desconocido, a la libertad y la creatividad. Me gusta mucho que haya editoriales que estén intentando rescatar a mujeres que, habiendo dejado huella, pasan inadvertidas (Perséphone es una de ellas).
domingo, 21 de febrero de 2016
DOÑA PERFECTA
Don Benito Pérez Galdós escribió en abril de 1876 una de sus primeras novelas sociales. La comenzó sin saber cómo iba a desarrollar el tema y resultó ser un "proyectil de largo alcance", la más leída y estudiada dentro y fuera de España (fue traducida en Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Uruguay, Rusia, Paraguay, Argentina, México... con muchas ediciones en distintas versiones); estoy hablando de "Doña Perfecta", que muchos han llegado a comparar (por ser obra temprana) con el "Picwick" (de Dickens).
María Cassalt, pintora norteamericana que acercó el Impresionismo a su país, pintó un cuadro que también se llamaba "Doña Perfecta", quizá inspirándose en la protagonista de la famosa novela...
Cuando Leopoldo Alas Clarín le preguntó a su amigo Galdós sobre esta obra, el escritor le confesó que la había llevado a cabo a trompicones, pero con enorme facilidad. Nació como novela de encargo para la "Revista de España" y fue apareciendo en cinco entregas (de marzo a mayo de 1876) con palabras muy escogidas y una narración organizada.
Tuvo tal aceptación que se editó el libro ese mismo mes de mayo y en junio ya se había agotado la edición. Sin duda el éxito se debía a la humanización de sus personajes y que a lo que ponía en movimiento la novela no era lo ideológico o abstracto, sino su naturaleza concreta y personal.
En 1902 salía a la luz la décima edición, esmeradamente corregida por el autor. Su contenido era más preciso y simplificado y aportaba más detalles en algunas descripciones. En realidad era una novela social considerada por muchos como una obra maestra, la más discutida, la más leída y la más trabajada.
Seguramente la clave estaba en su universalidad: era la confrontación entre el progresismo y el conservadurismo que estaba latente en todo el mundo.
España (Rosario) era la víctima inocente de la situación: por un lado, la parte regional, fanática y oscurantista (Doña Perfecta) y por otro, la liberal, europeísta e igualitaria (Pepe Rey).
Todo ello me lleva a reflexionar sobre el momento que estamos viviendo en nuestro país: la pobre España, una vez más, es la que sufre las consecuencias de unos enfrentamientos que considero muy peligrosos. Estamos en pleno siglo XXI y parece que el escenario es el mismo. ¿No hemos avanzado? Me temo que no...
Mi abuela paterna se llamaba "Perfecta" y siempre ha sido para mí un referente de integridad, fundamento y sentido común. Nada que ver con el estereotipo galdosiano, sino una mujer con las ideas muy claras y sin concesiones a la sensiblería ni a la negligencia. Hay que tender a la perfección, a lo bien hecho, aunque ahora se intente ridicularizar confundiéndolo con el "perfeccionismo". ¡Nada que ver! Ideas claras, corazón limpio y ¡a trabajar en serio!, ¡basta ya de dar tanta importancia al continente y tan poca al contenido!
María Cassalt, pintora norteamericana que acercó el Impresionismo a su país, pintó un cuadro que también se llamaba "Doña Perfecta", quizá inspirándose en la protagonista de la famosa novela...
Cuando Leopoldo Alas Clarín le preguntó a su amigo Galdós sobre esta obra, el escritor le confesó que la había llevado a cabo a trompicones, pero con enorme facilidad. Nació como novela de encargo para la "Revista de España" y fue apareciendo en cinco entregas (de marzo a mayo de 1876) con palabras muy escogidas y una narración organizada.
Tuvo tal aceptación que se editó el libro ese mismo mes de mayo y en junio ya se había agotado la edición. Sin duda el éxito se debía a la humanización de sus personajes y que a lo que ponía en movimiento la novela no era lo ideológico o abstracto, sino su naturaleza concreta y personal.
En 1902 salía a la luz la décima edición, esmeradamente corregida por el autor. Su contenido era más preciso y simplificado y aportaba más detalles en algunas descripciones. En realidad era una novela social considerada por muchos como una obra maestra, la más discutida, la más leída y la más trabajada.
Seguramente la clave estaba en su universalidad: era la confrontación entre el progresismo y el conservadurismo que estaba latente en todo el mundo.
España (Rosario) era la víctima inocente de la situación: por un lado, la parte regional, fanática y oscurantista (Doña Perfecta) y por otro, la liberal, europeísta e igualitaria (Pepe Rey).
Todo ello me lleva a reflexionar sobre el momento que estamos viviendo en nuestro país: la pobre España, una vez más, es la que sufre las consecuencias de unos enfrentamientos que considero muy peligrosos. Estamos en pleno siglo XXI y parece que el escenario es el mismo. ¿No hemos avanzado? Me temo que no...
Mi abuela paterna se llamaba "Perfecta" y siempre ha sido para mí un referente de integridad, fundamento y sentido común. Nada que ver con el estereotipo galdosiano, sino una mujer con las ideas muy claras y sin concesiones a la sensiblería ni a la negligencia. Hay que tender a la perfección, a lo bien hecho, aunque ahora se intente ridicularizar confundiéndolo con el "perfeccionismo". ¡Nada que ver! Ideas claras, corazón limpio y ¡a trabajar en serio!, ¡basta ya de dar tanta importancia al continente y tan poca al contenido!
miércoles, 28 de octubre de 2015
WILLIAM TREVOR
Nació en 1928 en el Condado de Cork (Irlanda) y estudió Historia. Fue escultor, profesor y un gran creador en la concepción y redacción de eslógans publicitarios; ya en 1965 se dedicó a escribir a tiempo completo.
La elegancia y el estilo se dan la mano en el irlandés más inglés de la historia. Su elegancia radica en que su estilo no es "bonito" pero vacío, sino que aúna el fondo y la forma de un modo natural y misterioso provocando en el lector una sensación de deleite total.
Domina el lenguaje como la jardinería (a la que se dedica en su preciosa casa de campo). No hace alarde de él y desdeña la ampulosidad tanto en el retrato exterior como en el interior; jamás utiliza cuatro palabras cuando puede utilizar una sola que defina la situación narrada. Le interesa la verdad desnuda de las cosas, una verdad habitualmente terrible de la que sabe extraer una melancólica y extraña poesía...
Me atrevo a asegurar que su novela "Verano y amor" (Salamandra) es una de las mejores del inicio del siglo XXI. Se trata de una historia de los años 50 o 60 del pasado siglo XX
que surge entre una joven huérfana casada con un granjero viudo y callado y un joven de clase media alta cuya familia está al borde de la ruina. Hay una sensación de pérdida en toda la novela, de un tiempo que pudo ser y no fue, de un amor que pudo haber tenido una oportunidad y no la tiene.
A pesar de la tristeza de muchos de sus personajes y la sensación de pérdida, no cae en el sentimentalismo ni en la tragedia, sino que es una novela luminosa repleta de momentos enternecedores, vibrantes, profundamente humanos y dignos. El autor eleva a sus personajes y nos hace enamorarnos de ellos, a pesar de sus renuncias, frustraciones y carencias.
Para mi gusto le sobran adjetivos (algo muy sajón) pero consigue en su conjunto una gran belleza literaria. En su obra se destila su talento y estilo y logra lo que pocos consiguen de verdad: "conmover al lector". Quizá se desprenda ese "agua hechizada" que dicen que sólo mana la literatura irlandesa...
La elegancia y el estilo se dan la mano en el irlandés más inglés de la historia. Su elegancia radica en que su estilo no es "bonito" pero vacío, sino que aúna el fondo y la forma de un modo natural y misterioso provocando en el lector una sensación de deleite total.
Domina el lenguaje como la jardinería (a la que se dedica en su preciosa casa de campo). No hace alarde de él y desdeña la ampulosidad tanto en el retrato exterior como en el interior; jamás utiliza cuatro palabras cuando puede utilizar una sola que defina la situación narrada. Le interesa la verdad desnuda de las cosas, una verdad habitualmente terrible de la que sabe extraer una melancólica y extraña poesía...
Me atrevo a asegurar que su novela "Verano y amor" (Salamandra) es una de las mejores del inicio del siglo XXI. Se trata de una historia de los años 50 o 60 del pasado siglo XX
que surge entre una joven huérfana casada con un granjero viudo y callado y un joven de clase media alta cuya familia está al borde de la ruina. Hay una sensación de pérdida en toda la novela, de un tiempo que pudo ser y no fue, de un amor que pudo haber tenido una oportunidad y no la tiene.
A pesar de la tristeza de muchos de sus personajes y la sensación de pérdida, no cae en el sentimentalismo ni en la tragedia, sino que es una novela luminosa repleta de momentos enternecedores, vibrantes, profundamente humanos y dignos. El autor eleva a sus personajes y nos hace enamorarnos de ellos, a pesar de sus renuncias, frustraciones y carencias.
Para mi gusto le sobran adjetivos (algo muy sajón) pero consigue en su conjunto una gran belleza literaria. En su obra se destila su talento y estilo y logra lo que pocos consiguen de verdad: "conmover al lector". Quizá se desprenda ese "agua hechizada" que dicen que sólo mana la literatura irlandesa...
Etiquetas:
AMOR,
AUGA HECHIZADA,
CONDADO DE CORK,
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IRLANDA,
JARDINERIA,
LITERATURA IRLANDESA,
NOVELA
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