domingo, 14 de enero de 2018

NUESTRO PRIMER PASEO DEL AÑO

Desde aquí quiero dar las gracias a todos los "paseantes" que están y se van uniendo a los Paseos del Arte. Ayer, llevamos a cabo nuestro primer paseo del año que acabamos de estrenar y, aunque en un principio había un poco de sol, cuando ya estábamos dentro del Convento del Monasterio, vimos que empezaba a nevar... El espectáculo era grandioso, de una belleza absoluta, era experimentar El Escorial en estado puro.

El Padre Isidro de la Viuda nos recibía con los brazos abiertos para dedicarnos dos magníficas horas llenas de generosidad y buen hacer (yo diría de "excelencia"). Con él pudimos ver, desde dentro, la vida de la Comunidad Agustiniana mientras nos explicaba todo lo que iba saliendo al paso (que era mucho...).
No voy a hacer una crónica, pues la filosofía de los Paseos es experimentar en vivo y en directo y también aclaro - una vez más - que no se trata de una visita guiada, sino de una escritora que comparte su punto de vista con los lectores. Todo es gratuito, libre, sólo hay que asistir a la cita que se señala en los carteles: el primer sábado de cada mes, a las 11 de la mañana, en el kiosco de libros "El Molino de Papel", c/Flroridablanca, 1 (San Lorenzo de El Escorial). Es una iniciativa cívica y voluntaria basada en el respeto y la buena educación.

Cuando al que tiene la cualidad se le presenta la oportunidad el éxito de cualquier proyecto está asegurado. Los paseantes y yo formamos un equipo winner-winner (ganador-ganador) pues ambas partes disfrutamos de verdad con lo que hacemos, cada uno desempeña su papel lo mejor que puede. Hay algo superior a nosotros, el "Arte", que nos une, nos aglutina y nos proporciona bienestar.
Tenemos logo, gif e himno (la canción de "resistiré"); grandes artistas-amigos colaboran llenos de ilusión al aportar su obra para los carteles, que sirven para adornar el mobiliario urbano (la gente los espera todos los meses con expectación) y para que todos nos vayamos conociendo de forma natural.

Creo que la palabra que mejor define lo que tenemos entre manos es "entusiasmo", algo que nos renueva y nos mantiene activos. Es un placer para mí decir que estamos ¡en marcha!

La primera imagen pertenece a Félix Bernardino y la segunda a Diego Hergueta con la silueta de Borja Echevarría.

viernes, 5 de enero de 2018

LAGOM

Lagom es una palabra sueca que en español se pronuncia "logom" y, dado que su raíz (lag) significa algo así como sentido común, podríamos traducirla como "ni mucho ni poco: practicar la mesura en su justa medida", es decir una tendencia hacia el equilibrio, la sobriedad y la medida exacta (lagom äre bäst: lagom es lo correctamente perfecto).

Desde la Grecia clásica, el ser humano aspira a ser feliz y en el siglo XXI pide a gritos que "se le enseñe a serlo", que se le den pistas para llegar a conseguirlo. Aprovechando el tirón, grandes grupos editoriales han sacado al mercado libros con mucho éxito que, al mismo tiempo, han servido para promocionar las ventas de otros bienes de consumo.
La tendencia lagom nos sugiere que seamos capaces de administrar nuestro dinero, de controlar gastos innecesarios, de actuar de forma sostenible, de no consentir que el trabajo invada nuestra vida personal, de cuidar las relaciones humanas de calidad, de ser flexibles y adaptarnos a lo que la vida nos vaya trayendo...

Oscar Wilde decía: "Todo con moderación, especialmente la moderación". El gozo y el sufrimiento forman parte de nuestra vida, pero es bueno intentar un equilibrio entre ambos, pues el primero engancha y el segundo paraliza. Es un tema que debemos gestionar nosotros mismos ya que es imposible que nada ni nadie nos puedan brindar "recetas" para lograr nuestro propio bienestar.

Y es que la vida lleva su ritmo, jamás para, por eso lo más inteligente es seguirla. Quizá la insatisfacción, el descontento, el malestar... se podrían equilibrar intentando superar miedos existenciales, liberando apegos, aprendiendo de los errores, obrando desde nuestro centro, desarrollando nuestros talentos, teniendo un propósito de vida, creando "lazos" auténticos y duraderos con otras personas...

¿Lagom? ¡sí!, pero a nuestra manera...

martes, 2 de enero de 2018

MUJERCITAS

A la autora de "Mujercitas" no le gustaba el tema que le encargó el editor Thomas Niles, pues era una historia sobre jovencitas y a Louisa le atraían más los relatos de misterio o los cuentos fogosos y apasionados que firmaba con seudónimo pues, según ella, eran "peligrosos para mentes pequeñas". Sin embargo, su familia tenía dificultades económicas y ella les quería ayudar.

En su dormitorio, y sobre un escritorio que le hizo su padre, trabajó con fervor durante dos meses y medio en la obra inspirándose en su propia vida y la de sus hermanas. Plasmó en ella su esencia dejando su corazón en cada palabra, en cada frase, en cada línea... Hizo un buen trabajo y al poco tiempo de publicarse (1868) tuvo un éxito arrollador y, gracias a las dos mil copias que se vendieron, obtuvo grandes beneficios.

En "Mujercitas", Louisa tuvo el acierto de idealizar lo cotidiano de una familia afincada en Nueva Inglaterra cuyo padre había sido llamado a la guerra. La madre y cuatro hermanas vivían en un ambiente tranquilo y de profundo afecto, alegres y con muchas ganas de vivir, aunque renunciando - de momento - a sus ilusiones. La increíble riqueza de episodios y la descripción de personajes estudiados con delicada precisión, la naturalidad, el respeto a la libertad individual y una cierta vaguedad poética, que suavizaba el latenente romanticismo un poco puritano, hicieron que el libro se leyera con voracidad y que muchos lectores le escribieran pidiendo una segunda parte.

 Louisa nació en 1832 y fue educada en Nueva Inglaterra por un padre que, además de filósofo, era un polémico educador, pues creó un método de enseñanza que se basaba en la participación del alumno y en la firme convicción de que la educación debe disfrutarse, no sufrirse. Educó a sus hijas en casa y ellas tuvieron contacto directo con Emerson, Thoreau, Margaret Fuller...y temas como el abolicionismo, el sufragio femenino o las reformas sociales estaban en el ambiente, influyendo en la formación académica y moral de las niñas.
Louisa tenía una sorprendente personalidad, estaba dotada de una gran seducción y se volcaba en las obras humanitarias. Compartía con sus lectores su natural amor, su generosidad y el alegre sentido del humor que irradiaban tanto sus libros como su propia persona. A los 16 años ya había leído "La Declaración de Sentimientos" (acerca de los derechos femeninos), afirmaba que Goethe era su ídolo, Charlotte Brontë su inspiración y Emerson su adoración.
Una amiga de la familia le propuso participar en una revista femenina y durante la guerra civil se brindó como enfermera. Estuvo todo un año por Europa como dama de compañía de una adinerada heredera y cuando regresó a Boston dirigió una revista infantil. Falleció a los 55 años y jamás se casó.

Todos los años, por estas fechas, vuelvo a leer el libro y me sigue sorprendiendo que jamás me canse de hacerlo. Creo que se debe a que de él se desprende que en la creación existe una unidad esencial, que el ser humano es bueno por naturaleza, que la intuición es superior a la lógica y que sólo a través de la experiencia se pueden descubrir las verdades más profundas.

Termino con las palabras que Louisa plasmó en el primer cuaderno que estrenó en su propio escritorio: "A lo lejos, bajo el sol, están mis aspiraciones. No puedo llegar a ellas, pero las puedo mirar, ver su belleza, creer en ellas y tratar de seguir a dónde conducen".