Marie Spartali Stillman (1844-1927) es una mujer y pintora que me fascina. Nació en Londres y era la hija pequeña de una familia griega muy acomodada. Su padre organizaba veladas culturales en las que invitaba a destacadas personalidades del mundo del arte y de la literatura.
La belleza de Marie no dejaba impasible a nadie, era tan perfecta que llegaba a ser perturbadora. Uno de los poetas que frecuentaban su casa llegó a decir: "es tan hermosa que querría sentarme a llorar".
En los ambientes más exclusivos sus dos primas y ella eran conocidas como "las tres gracias" y sirvieron como modelos y musas inspiradoras de los pintores "prerrafaelitas" (movimiento que quiso recuperar la más pura esencia del arte gótico). Ella misma empezó a estudiar el arte de la pintura con Ford Madox Brown y tuvo gran influencia de los que la habían pintado...
El cuadro que vemos arriba es un autorretrato. Siempre pintaba hermosas figuras femeninas y preciosos paisajes y hacía referencia a Dante y Boccaccio. Su carrera fue muy dilatada, duró unos sesenta años y produjo más de cien cuadros que fueron expuestos en las salas de arte más prestigiosas de Ingalterra y los Estados Unidos.
En 1871 se casó con un viudo cuya esposa se había suicidado y dejaba tres indefensos hijos que ella quiso y cuidó como una verdadera madre. Su marido, el periodista americano W.J. Stillman no era en absoluto el hombre ideal con el que su padre había soñado. El periódico The Times (para el que trabajaba) le mandó de corresponsal a Roma y Florencia y ella tuvo que compaginar, muy difícilmente, sus tareas de ama de casa y su pasión por la pintura. El matrimonio había tenido un hijo, con lo cual eran cuatro los que requerían sus cuidados y atenciones...
Fue una liberación volver a Inglaterra en 1898, cuando él se retiró y trasladarse a Surrey, lugar donde pudo vivir hasta su fallecimiento donde fue enterrada junto a su amado esposo.
Fue el pintor Rossetti quien se atrevió a decir que su "musa" había nacido con tres dones: la belleza, la sabiduría y la promesa de ser amada por el hombre más extraordinario de su tiempo, pero que el último no se había materializado...
Pero yo pienso que ella fue consecuente consigo misma y eligió su vida siendo a lo largo de los años "guardiana de la pureza de la tradición, de la verdad, de la enseñanza auténtica y arcana que permanece inmutable a través del tiempo" pues jamás renunció a sus raíces griegas...
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miércoles, 15 de julio de 2015
sábado, 19 de julio de 2014
LOS MACCHIAIOLI
Es increíbe, para mí, cómo este maravilloso cuadro, que se llama "Sueños" y está pintado por Vittorio Matteo Corcos (1896), me ha conducido a los Macchiaioli, pues su autor está considerado dentro de los neo-macchiaioli (corriente de realismo en la pintura italiana).
La palabra "macchia" siginifica mancha y de ella deriva el nombre de este Movimiento. En principio, fue utilizado en la prensa en tono peyorativo, pero más adelante el grupo lo aceptó.
Fueron los iniciadores de la pintura moderna en Italia y, a diferencia de los impresionistas franceses, que eran menos reflexivos, trabajaban mucho para contraponer la mancha clara con la oscura bajo la influencia de la luz.
Eran pintores que procedían de familias burguesas de Florencia y les unían, además del amor al café con ron, que tomaban en el Café Michelangiolo, unos ideales comunes. Allí tuvieron interesantes conversaciones a las que ponía gran atención el que más tarde sería mecenas del Movimiento, Diego Martelli. Les convenció para que se trasladaran a Castiglioncello, su bella propiedad en la Toscana, pues allí se sentirían más libres para captar la luz en toda su pureza, desligándose así de la vigente rigidez académica, desmoldando la esencia de su arte.
Una de sus caracterísitcas era el formato apaisado y el trabajo en franjas de color. Además del lienzo, quisieron utilizar la tabla, casi sin tratar previamente, que buscaban en el Puerto de Livorno entre las cajas de los pescadores...
A pesar del nuevo planteamiento plástico de las composiciones, el tema era tradicional para glosar las maravillas del pasado italiano. Buscaban, por encima de todo, "il vero" (la verdad) y pintaban al aire libre (todos juntos) una realidad que ellos mismos construían. Lo hacían con solemnidad, mucha poesía y reflexión buscando la verdad de la naturaleza.
Una vez cerrado el Café se trasladaron a Piagentina, donde conocieron al pintor francés Edgar Degas. Al proceder de la burguesía no solían implicarse demasiado y hacían una velada crítica social. Sin embargo, muchos de ellos participaron en conflictos bélicos y fueron auténticos cronistas con sus pinceles. Tendían a la unificación italiana que se basaría en los valores de la burguesía culta que ellos empezaron a plasmar en esta nueva etapa más interiorista, con una decoración "biedermayer" (sencilla, sobria, práctica y con cierta influencia neo-clásica que mostraba un ámbito afable y conformista).
En España hemos conocido este importate Movimiento gracias a una exposición que se llevó a cabo en la Sala Recoletos de la Fundación Mapfre (a finales del 2013 y principios del 2014). Se nos mostraba uno de los capítulos más brillantes de la modernidad de la pintura europea, adelantándose a los impresionistas franceses.
El grupo surgió en 1855 y lo formaban: Giovanni Fattori, Sivestro Lega, Telecamo Signorini, Giuseppe Abbati, Giovani Boldini, Odoardo Borrani... en torno a su mecenas Diego Martelli.
La palabra "macchia" siginifica mancha y de ella deriva el nombre de este Movimiento. En principio, fue utilizado en la prensa en tono peyorativo, pero más adelante el grupo lo aceptó.
Fueron los iniciadores de la pintura moderna en Italia y, a diferencia de los impresionistas franceses, que eran menos reflexivos, trabajaban mucho para contraponer la mancha clara con la oscura bajo la influencia de la luz.
Eran pintores que procedían de familias burguesas de Florencia y les unían, además del amor al café con ron, que tomaban en el Café Michelangiolo, unos ideales comunes. Allí tuvieron interesantes conversaciones a las que ponía gran atención el que más tarde sería mecenas del Movimiento, Diego Martelli. Les convenció para que se trasladaran a Castiglioncello, su bella propiedad en la Toscana, pues allí se sentirían más libres para captar la luz en toda su pureza, desligándose así de la vigente rigidez académica, desmoldando la esencia de su arte.
Una de sus caracterísitcas era el formato apaisado y el trabajo en franjas de color. Además del lienzo, quisieron utilizar la tabla, casi sin tratar previamente, que buscaban en el Puerto de Livorno entre las cajas de los pescadores...
A pesar del nuevo planteamiento plástico de las composiciones, el tema era tradicional para glosar las maravillas del pasado italiano. Buscaban, por encima de todo, "il vero" (la verdad) y pintaban al aire libre (todos juntos) una realidad que ellos mismos construían. Lo hacían con solemnidad, mucha poesía y reflexión buscando la verdad de la naturaleza.Una vez cerrado el Café se trasladaron a Piagentina, donde conocieron al pintor francés Edgar Degas. Al proceder de la burguesía no solían implicarse demasiado y hacían una velada crítica social. Sin embargo, muchos de ellos participaron en conflictos bélicos y fueron auténticos cronistas con sus pinceles. Tendían a la unificación italiana que se basaría en los valores de la burguesía culta que ellos empezaron a plasmar en esta nueva etapa más interiorista, con una decoración "biedermayer" (sencilla, sobria, práctica y con cierta influencia neo-clásica que mostraba un ámbito afable y conformista).
El grupo surgió en 1855 y lo formaban: Giovanni Fattori, Sivestro Lega, Telecamo Signorini, Giuseppe Abbati, Giovani Boldini, Odoardo Borrani... en torno a su mecenas Diego Martelli.
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