A lo largo de mi vida he podido aprender que el "éxito" no es, ni más ni menos, que poder ser libre. Es verdad que el valor y las expectativas de logro influyen en nuestra vida: la alegría por conseguir un éxito es un placer que se disfruta de forma anticipada, pero también la emoción del apuro o el miedo al fracaso se sufren antes de tiempo. Las dos cosas nos motivan para esforzarnos y dirigir bien nuestra conducta, pero ¿cuál es el problema del éxito?
No sabemos qué es y sin embargo lo buscamos desesperadamente. He aprendido que si lo asocio al reconocimiento social puedo ser manipulada, chantajeada o coaccionada por cualquiera a cambio de ese "reconocimiento". También he descubierto que no debo asociar el éxito a hacer algo perfecto, pues la perfección es un concepto poco definido; es preferible que - haciendo las cosas cada vez mejor - tienda a la excelencia.
No persigo un éxito objetivo, sino lo que yo considero que es el éxito: procuro responderme con sinceridad y me lanzo hacia mi objetivo sin dejarme llevar por convicciones sociales que no me representan y con las que no me siento identificada en absoluto.
No pretendo ser perfecta, pero sí quiero ser cada vez mejor. Para ello, administro mi tiempo y utilizo todo mi potencial humano para gestionar la mediocridad y eliminarla de mi entorno con decisiones valientes. Como tengo mis propias motivaciones (jamás las de otros) no dejo de perseguir mis metas, sabiendo que la vida es un proceso y que no siempre son las mismas (dejo ir lo que no es para que pueda llegar lo que ahora es...).
Me defino lo que quiero, lo tengo claro, y hago lo posible por irme acercando cada vez más a ello sintiéndome competente y capaz de lograrlo. Cuando flaqueo, voy encontrando en el camino otras motivaciones temporales, con las que no contaba, que me permiten avanzar en la misma dirección.
Lo más importante es irme labrando una estructura firme de elementos que me permitan recalibrarme cuando las fuerzas disminuyan. Confirmo que lo que hago está bien, me recalibro y me tranquilizo dentro del contexto concreto del momento.
Conclusión: "todo en esta vida requiere un proceso y el verdadero éxito estriba en seguirlo sin desfallecer en busca de altos ideales".
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domingo, 20 de enero de 2019
lunes, 19 de noviembre de 2018
LA MANIPULACIÓN
Manipular significa manejar y tanto el ser humano que maneja como el que se deja manejar se envilecen pues pierden el respeto a la persona al consentir que sea tratada como un objeto. Nada altera más la salud espiritual de un ser humano, tanto desde el punto de vista individual como colectivo, pero ¿poseemos defensas naturales contra ese virus invasor que nos amenaza constantemente?, ¿se puede poner en juego un antídoto contra la manipulación demagógica?
Me temo que la única defensa es la debida preparación por parte de cada ciudadano, algo que abarca: estar alerta y conocer los ardides de la manipulación, aprender a pensar con rigor y estar en condición de exigirlo a los demás y ejercitar la creatividad en todos los órdenes. El ser humano creativo tiene recursos para evitar que lo reduzcan a un mero repetidor de la voz de su amo. El que se acostumbra a pensar con rigor no acepta el uso estratégico de términos, el planteamiento astuto de las cuestiones, la movilización de procedimientos de dominio fácil...
Las experiencias de éxtasis o creatividad incrementan el poder creador, nos hacen más sensibles a los valores y aumentan la capacidad de comprender el sentido profundo de las realidades y acontecimientos que tejen la vida humana, pero las experiencias de vértigo o fascinación niegan los valores, frenan el impulso creador y hacen imposible abrirse al sentido profundo de la Existencia.
Mademoiselle Clo-Clo, tomó el camino de la creatividad y la edificación cabal de su personalidad ayudada por un ambiente que lo fomentaba y jamás se dejó seducir por una fascinación que no la conduciría más que al desmoronamiento de su vida personal. A pesar de tener como profesión el ser modelo, jamás dejó de cultivarse y por eso era elegida por los mejores, porque era capaz de manifestar su alma...
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