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miércoles, 2 de mayo de 2018

EN CASA

A todos nos pasa que, de vez en cuando, tenemos una crisis de fatiga y eso es bueno, es sanador. Podemos sentirnos tristes, deprimidos, cansados, destemplados, en baja forma... y sabemos que, para recuperarnos, necesitamos calma, paz y sosiego. El ser humano es como un árbol, tiene la facultad de florecer, pero necesita tiempo y espacio para cultivarse, para dar de sí todo lo que es capaz.

La famosa frase inglesa "home, sweet home" (hogar, dulce hogar) lo dice todo. Ella nos transmite que el hogar es un concepto que abarca mucho más que las cuatro paredes de la casa física. En el dulce hogar, se pueden amortiguar los peores dolores y sufrimientos que, a veces, experimentamos en la vida.

En casa, sentimos esa energía femenina, sutil y reparadora, a la que hay que entregarse por completo, ponerse en sus manos y permitir que todo lo negativo vaya saliendo, capa a capa, hasta que nos vayamos sientiendo recuperados. Un caldito, un ponche, una mantita, la bolsa de agua caliente... son remedios caseros deliciosos para recuperar el calor y la fuerza que nos habían abandonado.

No olvidemos que la palabra hogar está relacionada con el fuego, el calor y la vida. El fuego es el elemento que mejor representa la fuerza vital, la que nos proporciona vitalidad, bienestar, optimismo y paz; la paz da fuerza y la fuerza plenitud.

Termina el largo "puente" con el desenfreno de ir y venir buscando fuera lo que tenemos tan cerca. El nerviosismo, las prisas, los atascos, la falta de tiempo... ¿eso es descansar? Me temo que no. De vez en cuando hay que volver a la quietud y a la calma, sólo así podremos ir desarrollando el arte más importante de todos, "el arte de vivir".


viernes, 11 de septiembre de 2015

ENQUIRIDÓN (UN MANUAL DE VIDA)

Epicteto (siglo I de nuestra Era) nació esclavo y llegó a ser uno de los filósofos estoicos más célebres de su tiempo. Su obra nos muestra el espíritu vivo del "estoicismo": la recta conduca y el recto pensamiento. Su influencia, que fue notable en el Derecho Romano, se prolonga hasta nuestros días, pues estamos con una verdadera necesidad de reorientar la moral (la forma de vivir) de nuestro mundo.

Está claro que estamos viviendo ya, con la larga y penosa crisis, un "postmaterialismo", pues, aunque no sea de forma voluntaria, las posibilidades de ganar dinero han disminuído. Es necesario buscar un equilibrio entre el ocio y el trabajo y centrarnos en conseguir objetivos como la realización personal y la construcción de relaciones humanas sólidas y auténticas (en lugar del caduco consumismo o la persecución del simple éxito económico).

Decía Epicteto: "si quieres ser escritor, escribe" y, siguiendo su consejo, he llegado a las siguientes conclusiones después de leer su manual sencillo y agradable:
1. no supongas: no des nada por supuesto, si tienes dudas, aclaralás; si sospechas, pregunta; suponer te hace inventar increíbles historias que envenenan tu alma y carecen de fundamento.
2. honra tus palabras: sé coherente con lo que piensas y haces. Ser auténtico hace que te respetes y te respeten.
3. haz siempre lo mejor: si siempre haces lo mejor que puedes, nunca te recriminarás ni te arrepentirás de nada.
4. no tomes nada como personal: en la medida que alguien te quiere lastimar, ese alguien se lastima a sí mismo y el problema es de él (no tuyo).


Sus ideas tienen una misteriosa y absoluta vigencia pues se asemeja a lo mejor de la psicología contemporánea; su pensamiento es una de las raíces primarias del autocontrol. Una vida felíz y una vida virtuosa es lo mismo. La felicidad y la plenitud son la consecuencia natural de hacer lo que es correcto.
¿Por qué no volver a los clásicos cuando éstos nos pueden ayudar de forma tan fácil?