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miércoles, 2 de mayo de 2018

EN CASA

A todos nos pasa que, de vez en cuando, tenemos una crisis de fatiga y eso es bueno, es sanador. Podemos sentirnos tristes, deprimidos, cansados, destemplados, en baja forma... y sabemos que, para recuperarnos, necesitamos calma, paz y sosiego. El ser humano es como un árbol, tiene la facultad de florecer, pero necesita tiempo y espacio para cultivarse, para dar de sí todo lo que es capaz.

La famosa frase inglesa "home, sweet home" (hogar, dulce hogar) lo dice todo. Ella nos transmite que el hogar es un concepto que abarca mucho más que las cuatro paredes de la casa física. En el dulce hogar, se pueden amortiguar los peores dolores y sufrimientos que, a veces, experimentamos en la vida.

En casa, sentimos esa energía femenina, sutil y reparadora, a la que hay que entregarse por completo, ponerse en sus manos y permitir que todo lo negativo vaya saliendo, capa a capa, hasta que nos vayamos sientiendo recuperados. Un caldito, un ponche, una mantita, la bolsa de agua caliente... son remedios caseros deliciosos para recuperar el calor y la fuerza que nos habían abandonado.

No olvidemos que la palabra hogar está relacionada con el fuego, el calor y la vida. El fuego es el elemento que mejor representa la fuerza vital, la que nos proporciona vitalidad, bienestar, optimismo y paz; la paz da fuerza y la fuerza plenitud.

Termina el largo "puente" con el desenfreno de ir y venir buscando fuera lo que tenemos tan cerca. El nerviosismo, las prisas, los atascos, la falta de tiempo... ¿eso es descansar? Me temo que no. De vez en cuando hay que volver a la quietud y a la calma, sólo así podremos ir desarrollando el arte más importante de todos, "el arte de vivir".


jueves, 29 de diciembre de 2016

EL LENGUAJE COMO AMPARO

Hablar, escribir, consiste en juntar palabras ajustándolas, organizándolas; es pues un acto de creación. Cada uno puede así crear en los demás la alegría, la confianza, el amor, la luz o bien la pena, la oscuridad, la enfermedad y la desesperanza. Yo pienso que la verdadera evolución consiste en aprender a servirse de la palabra, oral o escrita, para crear a través del verbo lo que es justo, bueno y hermoso. La creación no está terminada y nosotros podemos formar parte de ella ayudando con nuestro trabajo (cocreando).
Me gustaría dar calor, abrigar a los demás a través de las líneas, las filas de palabras (como hago con los puntos cuando tejo con dos agujas) y que el motivo, poco a poco, fuese apareciendo; me encanta enlazar, tanto de forma real como figurada, las palabras que dilatan, que reconfortan.
Yo sé que cuando el ser humano aprende a vivir en la intimidad de los libros descubre un lenguaje entrañable, pues leer un libro es como abrazar y ser abrazado, nada sustituye la intensidad de esa magia.
Cuando escribo, activo mi capacidad de sentir y de pensar, pero necesito la hospitalidad del lector, su capacidad de asombro y búsqueda para que, de esa forma, se pueda producir el "encuentro".
El arte da vida a lo que no la tiene y, como decía Cervantes, "la pluma es la lengua del alma". Nada me produce mayor satisfacción que comunicarme claramente con quienes me leen o escuchan. Dejo que las letras fluyan desde mis dedos y veo como la página en blanco se va llenando de palabras, de mí. En medio del silencio, brotan, vienen presurosas al encuentro de las otras; salen de mi cabeza, de mi corazón, de mi piel... o se repliegan perezosas.
Escribir es, para mí, construir y construirme, vivo en las palabras con las que me defino, con las que me expreso. Se dice que la mujer inventó el tejido para comunicar el sentido más profundo de su relación con el universo y es algo con lo que estoy de acuerdo; yo, con mis agujas de tejedora y mi pluma de escritora (tanto en el tejido como en el texto) enlazo y entrelazo, coso y descoso, hilo y trenzo, mallo y friso... Lo hago con naturalidad, sin esfuerzo.
El tejido, en entrelazado y el entremezclado han estado, están y estarán siempre presentes en la historia del hombre pues han servido tanto para su vida como para el desarrollo de la comunidad y la colectividad. El arte de tejer es una de las primeras actividades del ser humano pues a través del tejido construye soluciones y logra resultados. Cuando uno teje, transforma su existencia creando su propio modelo dentro de la organización y vida cultural. Cuando enlaza palabras puede dar alimento, refugio y protección.
La primera palabra es el ruego y la segunda "el amparo". La palabra es materna, es de acogida; antes de que el niño aprenda la lengua materna ésta ya le ha acogido y le ha dado casa. De ahí que el lenguaje, antes que la casa del ser, sea la casa del hombre.
Amparar significa "proteger parando o deteniendo algo". El desamparo consiste en quedarse sin protección, sin ayuda o sin asistencia. La casa es la expresión más emblemática del amparar y del cubrir para proteger.
La casa tiene cimientos y ventanas; los cimientos y el sótano la ligan a la tierra, mientras que las ventanas y la buhardilla, al cielo. La casa une tierra y cielo. La casa es como una palabra de consuelo y calienta cuerpo y alma.
"La primera en levantarse será mamá... la oiremos encender silenciosamente el fuego, poner silenciosamente el agua sobre el fogón y recoger con sigilo del armario el molinillo de café. Estaremos de nuevo en casa" (Poema Resurrección de Vladimir Holan).
Nos quedan pocos días para despedir el año que se va y no quería dejar de exponer públicamente mi profundo agradecimiento a mi vocación de tejedora y escritora, pues gracias a ello cada vez voy entendiendo un poco mejor esta apasionante aventura que es ¡vivir!


sábado, 10 de diciembre de 2016

LA RESISTENCIA ÍNTIMA

Josep María Esquirol nos alerta acerca de que la civilización humanista está retrocediendo amenazada por los nuevos bárbaros, los "tecnobárbaros". Nos dice que contra la inmediatez compulsiva y la hiperconectividad, que nos convierten en medio-humanos, medio-máquinas, hay que oponer resistencia.
La exposición pública, la dispersión y la indiferencia deben ser frenadas con la pausa, el hablar franco, la proximidad, la diferencia, la reflexión, la reinvención de la mirada y el retorno al pensar.
El ser humano está a la intemperie (sobre una horizontal que es la tierra, se debe mantener en vertical y tender hacia el cielo en soledad) y se ve obligado a afrontar los hechos y a oponerles resistencia reaccionando con el gesto del amparo y del cuidado. Para ello son imprescindibles tanto la protección como la resistencia. La casa es cobijo, proximidad, comprensión y calidez que nos ampara de la itemperie. El verbo casar significa reunir, juntar, crear espacio de proximidad, cercanía; ella nos brinda cotidianidad, algo que no es gris ni mediocre, sino rico y profundo.

Si uno no es franco consigo mismo, no puede pensar ni dialogar de verdad. El hablar de forma sincera forma parte de la proximidad, de la familiaridad. Hay que plantar cara a todo aquello que erosiona, desgasta, aliena, absorbe; es mejor situarse en el margen ya que es una actitud que termina por ser fecunda, pues el sistema se inquieta ante lo que se le resiste y no puede seguir adelante. Debemos resistirnos a toda forma de hegemonía, a toda tendencia homogeneizadora, totalizadora, porque nos empobrece, reduce y mata.

Está claro que ta tecnociencia más el capitalismo están creando un nuevo tipo de sociedad y no podemos permitir que se erradique el misterio de la vida, pues el sentir inteligente es una maravilla y un secreto; es un error monumental perder la hondura y el misterio.
La persona que piensa, que comprende una situación, es más libre que la que no lo hace (esclavo). Pero el pensamiento necesita una soledad reflexiva (no aislamiento), un espacio para madurar la experiencia y el juicio. Como dice Simone Weil, "todo reside en la capacidad de prestar atención, en concentrar de nuevo la mirada". En la Educación habrá que olvidarse de la desmesura curricular y dar más espacios para respirar y atender. El mejor servicio que se puede hacer actualmente a la sociedad es: "mantener la diferencia".

Os recomiendo fervientemente este libro de un autor al que se le va conociendo por el método publicitario más eficaz de todos los tiempos: "el boca a boca". Es cierto que ha ganado el Premio Nacional de Ensayo 2016, pero lo que de verdad le avala es el ser un Profesor de Filosofía, con ideas muy claras, que nos puede facilitar el camino y amparar con su impecable orden íntimo.