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sábado, 29 de junio de 2019

LA REVISTA DE EMILIA

"Recibo hoy mucho más de lo que he dado a pesar de que a ningún escritor vivo, y acaso a ninguno de mi generación le han sido dirigidos los ataques que a mí. Hasta esta satisfacción me han brindado: la de creer que por mí se rompe otro molde viejo. La dama de mi estatua queda recortada sobre el cielo".

Cuando tenía 40 años y estaba en plena madurez literaria, Emilia Pardo Bazán, con ayuda de la herencia recibida de su padre, decidió (en 1891) emprender una admirable aventura: la fundación de una revista unipersonal , "El Nuevo Teatro Crítico", cuyo título era un homenaje a la obra de su admirado padre Feijoo, quien tenía una mente abierta y amplia en el siglo XVIII y, sin dejar la ortodoxia, atacaba prejuicios y falsedades con ideas abiertas y progresistas, sobre todo acerca de la mujer. Dirigida, financiada y escrita sólo por ella, era una revista cultural con cien páginas cada ejemplar, en cuyas secciones se podían destacar la creación literaria (cuentos y crónicas de viaje), crítica literaria (de escritores españoles y extranjeros) y artículos de temática diversa.

En un primer momento tuvo mucho éxito, pues con su estilo directo y sincero acrecentó la polémica, que ella no desdeñó, pero le crearon fama de vehemente y revolucionaria. A pesar del cuidado y el rigor con que revisaba, corregía y reescribía sus textos, cuando llevaba 30 números (en 1893), decidió que la experiencia había terminado, pues el excesivo trabajo, un cierto desencanto y las dificultades económicas le condujeron a decir: "termino mi andadura con menos humor y mucho menos dinero..."

Incomodaba por su sabiduría y savoir faire, pero políglota e infatigable viajera llevó a cabo una labor importantísima como intelectual y como mujer. Le entusiasmaba la sutileza del encaje y admiraba el trabajo de las encajeras de Camariñas (en la costa) porque le servían de ejemplo a la hora de escribir. Y es cierto que sus textos tienen esa filigrana verbal, un lenguaje delicioso, un esmerado vocabulario, una estructuración sintáctica mágica. Uno de sus cuentos, "El encaje roto", lo demuestra.

Me temo que Emilia Pardo Bazán es poco conocida, a pesar de su sonoro nombre. Su feminidad y exquisitez complementan perfectamente su activismo y oficio de escritora. Su personalidad es tan desbordante que hay que ir profundizando en ella de forma transversal, pero sobre todo leyéndola...

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viernes, 30 de septiembre de 2016

VER CON OJOS DE NIÑO

Jugar es la razón de ser de la infancia, es de vital imortancia y por eso el niño tiene derecho al juego, al esparcimiento, según La Convención de los Derechos del Niño establecida por las Naciones Unidas.
Por su parte, la UNESCO dice que todos los niños del mundo juegan y que jugar condiciona el desarrollo armonioso del cuerpo, de la inteligencia y de la afectividad. "El niño que no juega es un enfermo en cuerpo y en espíritu".
El juego forma parte y está en la base misma de la cultura.

Me da mucha pena que "la soledad" sea la más grave enfermedad de muchos niños actualmente.
Está demostrado que las familias de alto poder adquisitivo programan la vida de sus hijos como si fueran adultos: no les dejan un segundo libre para, en realidad, no hacer nada; obligan a los niños a vivir sin existir como lo que realmente son: ¡niños!
Es importante que los adultos aprendamos a mirar el mundo con los ojos del niño, darle voz para que denuncie los errores que cometemos con ellos.

¿De qué le sirve a un pequeño tener un cuarto maravilloso si no hay nadie que le acompañe a la cama, le lea un cuento y le de el último beso antes de dormir?
Desde que son muy chiquitines se ven sometidos a aprender "de todo" a gran velocidad (idiomas, informática, música, bailes...), pero no les queda tiempo para jugar. Jugando, desarrollan la capacidad motora, emocional, social y cognitiva; son más comunicativos, creativos, llevan a cabo tareas y hábitos y ellos mismos van creando un mundo en el que van ensayando la realidad que les rodea.
Si vemos a través de sus ojos, podremos sonreír, identificarnos, indignarnos y querer cambiar el mundo; podremos dejar escapar una lágrima o apretar los puños, mientras el corazón acelera su marcha...
"Pero lo que no podemos hacer es mantenernos indiferentes".

martes, 26 de mayo de 2015

ALICE IN WONDERLAND

En este asombroso, mítico e imperecedero cuento (de niños y mayores) era la primera vez que, en la literatura infantil, aparecía la niñez descrita y tratada en toda su realidad, sin amaneramientos sensibleros ni puritanismo moralizante. El autor era consciente de que a los niños les encantaban los mitos y los cuentos de hadas y de que poseían una ilimitada capacidad de imaginación que les permitía pasar de lo real a lo fantástico sin el menor esfuerzo.

Tenniel fue su ilustrador y su genio ha quedado identificado con el libro para siempre.

Tuvo un éxito inmediato y hasta la reina Victoria se divertía con su lectura y pedía más obras. Tambien, el jovencito Oscar Wilde era otro de sus fervientes lectores.

La reacción del público fue tan favorable que el autor pensó en una continuación y en 1871 publicó "Alicia a través del espejo y lo que encontró al otro lado", pero al ser más intelectual tuvo más éxito entre los adultos que entre los niños.

En ambos Alicia se adormece y pasa, sin notarlo, del mundo consciente al de su imaginación inconsciente. Sueña con un mundo que es la parodia de su realidad y la caricatura de su personalidad.

El autor se divierte realzando ciertas características personales de la niña, a la que le encantan los dulces, es presumida y tiene tendencia a demostrar conocimientos que no ha asimilado bien. Está muy bien educada y no se enfada más que cuando la provocan excesivamente o está ante una patente injusticia. Adora a su gata, su niñera la impacienta y expresa sus ideas y sentimientos con los típicos gestos de "niña bien"...

Alicia está soñando y nos lleva tras ella por una serie de peripecias increíbles. Su imaginación nos transporta a un mundo de amplias dimensiones.

De una aventura a otra parece que recorremos considerables distancias y luego entramos en las moradas aisladas que regentan sus personajes.

Es un sueño de la razón en el que los disparates de los que intervienen van enlazados por una lógica impecable. Es una deliciosa mezcla de sueño, razón y lógica que le otorga un especial encanto.

Al unir el mundo de los sueños con el de la infancia Lewis Carroll dio una fórmula literaria genial que ha ejercido una influencia decisiva en la literatura moderna.

Me da verdadera pena contemplar a diario como el ser humano actual cierra los ojos a las dimensiones incomprensibles de la realidad y deja que se le escape la frescura infantil entre los dedos. La madurez no está reñida con la capacidad de asombro e ilusión, más bien todo lo contrario...

Como decía Ortega y Gasset, no solo hay que asombrarse sino vivir en "estado de asombro", pues así la vida no deja de sorprendernos y la convertimos en una auténtica aventura...