William Orpen (1878-1931) es un pintor irlandés que reflejó como nadie la esencia de la mujer irlandesa en sus magníficos retratos. He elegido éste, que se llama "The Angler" (La Pescadora) por su postura natural, firme, desenvuelta y con una mirada un poco irónica.
Su postura me transmite una paciencia expectante ante el proceso de autodefinición que su nación está tratando de conseguir. La caña de pescar es un símbolo pacífico, pero que se podría convertir en arma si fuera necesario. No va a dar ni un paso atrás en los logros que ha conseguido a base de siglos de esfuerzo, tesón, voluntad de hierro y humor. Porque lo mejor del carácter irlandés es su tono vital, lejos del melodrama y muy próximo a la alegría de vivir.
John Lavery (1856-1941) es otro pintor que tambíén conoce muy bien a las irlandesas y que refleja en ésta amazona el dominio y la habilidad de la mujer para mantener las riendas sin perder un átomo de feminidad.
Creo que en ambos cuadros podemos ver, con serenidad, que ya a mediados del XIX y primera mitad del XX, la mujer irlandesa había llegado a un estado evolutivo que se había ganado a pulso. Muchas mujeres antes que ellas habían luchado sin descanso para superar el rol pasivo de subordinación que se las había asignado a través de los siglos.
Habían renunciado al silenciamiento verbal y corporal al que dieron lugar las políticas canónicas de represión nacional y habían formado parte activa en pos de la consecución de una Nación Irlandensa en la que se encontrasen incluídas y pudieran realizarse como ciudadanas.
El poder de sus voces ha ido transformando la realidad social, política y cultural y sus reivindicaciones se han ido incluyendo en el proceso de definición y redefinición en el que Irlanda continúa aún sumida.
Dark Rosaleen, Cathleen Ni Houlihan y Mother Ireland (los tres símbolos que la han representado) se han logrado fundir en uno solo logrando a la mujer total del siglo XXI: "doncella, madre y sabia". Por mucho que se haya intentado sofocar, su auténtica naturaleza ha salido a la luz, lo que nos demuestra que si se quiere, se puede...
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sábado, 31 de octubre de 2015
lunes, 7 de julio de 2014
MUJERES CON ESTILO
Todos los días millones de mujeres en el mundo afrontan la vida con una energia sobrenatural: solteras, esposas, madres, amas de casa, empleadas o empresarias son heroínas anónimas que logran su éxito personal después de haber recorrido un largo y arduo camino.
La fuerza de la mujer es asombrosa porque sus músculos, más que en el cuerpo están en el alma y en el corazón. Su verdadero poder está en su interior: energía instintiva, intuición práctica, inteligencia emocional, deseo irrenunciable de alcanzar sus sueños y compromiso incondicional por defender la vida...
Este poder femenino, único y original, es transmitido de generación en generación y gracias a él ya no oculta sus pasiones y sus sueños. Una mujer del siglo XXI, hecha y derecha , combina una serie de ingredientes con gracia y consigue un resultado delicioso: "ser ella misma".
¿Cuál son los ingredientes de esta deliciosa receta?: gustos sencillos, un cierto grado de aceptación a la frustración, algo de coraje, amar su trabajo y una conciencia tranquila.
Pero el ser de la mujer está dividido por una línea indivisible: de una lado, está ella y de otro, los demás. Esos otros (hijos, padres, parejas, amigos) merecen todo su amor, pero ella sabe guardar algo para sí misma: sus propios sueños, opiniones, gustos y el derecho inalienable de que los demás también se ocupen de ella. Recibe renunciando a tener el control, aceptando que otros también tienen dones que ofrecer, reconoce su valor y lo agradece desde lo más profundo de su ser...
Una mujer con estilo tiene su espacio, su tiempo, su atención hacia sí misma. Le encanta ocuparse de su belleza, de su aspecto exterior, brillar, ser un poco frívola. Sabe que la coquetería y la seducción son características femeninas y por eso, cuidarse y ponerse guapa la reconforta física, emocional y espiritualmente. No cae en la esclavitud de la moda o del cuerpo, pero está muy atenta a su bienestar que no es otra cosa que las armonía entre su ser interno y su imagen eternamente femenina.
Su sabiduría ancestral le dice que el carácter contribuye a la belleza porque fortifica cuando la juventud empieza a desvanecerse. La conducta responsable, una actitud valiente ante la vida, la disciplina y la integridad son grandes ayudas para hacer bella a cualquier mujer... Por otra parte, el descanso, el estar al mando de su propio tiempo, el divertirse y gozar de la vida, propician un estado de buen humor. Ella sabe muy bien que el buen humor es el mejor tónico para la mente y para el cuerpo, el mejor antídoto contra la ansiedad, muy conveniente para los negocios, atrae buenos amigos y el camino más seguro hacia la serenidad y el bienestar.
Estar quieta en medio de la agitación y vibrar en el reposo hace crear un ambiente muy adecuado para desarrollar la creatividad.
Descubrir todo el potencial que llevamos dentro y ver en el despliegue de ese potencial una tarea fascinante, puede llenar el mundo de valores femeninos haciéndolo más humano, más variado, más cálido y más rebosante de amor...
Permitamos que nuestras virtudes salgan al exterior y gocemos de la auténtica "feminidad".
La fuerza de la mujer es asombrosa porque sus músculos, más que en el cuerpo están en el alma y en el corazón. Su verdadero poder está en su interior: energía instintiva, intuición práctica, inteligencia emocional, deseo irrenunciable de alcanzar sus sueños y compromiso incondicional por defender la vida...
Este poder femenino, único y original, es transmitido de generación en generación y gracias a él ya no oculta sus pasiones y sus sueños. Una mujer del siglo XXI, hecha y derecha , combina una serie de ingredientes con gracia y consigue un resultado delicioso: "ser ella misma".
¿Cuál son los ingredientes de esta deliciosa receta?: gustos sencillos, un cierto grado de aceptación a la frustración, algo de coraje, amar su trabajo y una conciencia tranquila.
Pero el ser de la mujer está dividido por una línea indivisible: de una lado, está ella y de otro, los demás. Esos otros (hijos, padres, parejas, amigos) merecen todo su amor, pero ella sabe guardar algo para sí misma: sus propios sueños, opiniones, gustos y el derecho inalienable de que los demás también se ocupen de ella. Recibe renunciando a tener el control, aceptando que otros también tienen dones que ofrecer, reconoce su valor y lo agradece desde lo más profundo de su ser...
Una mujer con estilo tiene su espacio, su tiempo, su atención hacia sí misma. Le encanta ocuparse de su belleza, de su aspecto exterior, brillar, ser un poco frívola. Sabe que la coquetería y la seducción son características femeninas y por eso, cuidarse y ponerse guapa la reconforta física, emocional y espiritualmente. No cae en la esclavitud de la moda o del cuerpo, pero está muy atenta a su bienestar que no es otra cosa que las armonía entre su ser interno y su imagen eternamente femenina.
Su sabiduría ancestral le dice que el carácter contribuye a la belleza porque fortifica cuando la juventud empieza a desvanecerse. La conducta responsable, una actitud valiente ante la vida, la disciplina y la integridad son grandes ayudas para hacer bella a cualquier mujer... Por otra parte, el descanso, el estar al mando de su propio tiempo, el divertirse y gozar de la vida, propician un estado de buen humor. Ella sabe muy bien que el buen humor es el mejor tónico para la mente y para el cuerpo, el mejor antídoto contra la ansiedad, muy conveniente para los negocios, atrae buenos amigos y el camino más seguro hacia la serenidad y el bienestar.
Estar quieta en medio de la agitación y vibrar en el reposo hace crear un ambiente muy adecuado para desarrollar la creatividad.
Descubrir todo el potencial que llevamos dentro y ver en el despliegue de ese potencial una tarea fascinante, puede llenar el mundo de valores femeninos haciéndolo más humano, más variado, más cálido y más rebosante de amor...
Permitamos que nuestras virtudes salgan al exterior y gocemos de la auténtica "feminidad".
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