Con sus verdes colinas, el condado de Sussex oriental es una de las zonas más bellas del sur de Inglaterra. En 1929, Virginia Woolf y su marido eligieron una casa, a las afueras de Rodmell, para descansar de su ajetreada vida en Londres y poder escribir y recibir a sus amigos con tranquilidad. Ya en 1940, se instalaron en ella definitivamente al mismo tiempo que huían de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.
Allí fue dónde Virginia escribió la famosa frase (una de las bases del feminismo) que decía: "Todo lo que necesita una mujer, para ser independiente, es una habitación propia y algo de dinero".
La escritora no sólo luchó por la liberación de la mujer, sino por la implantación en su país de ideas que le hicieran evolucionar y que mejorasen la calidad de vida de los barrios más desfavorecidos (donde ella impartía clases y conferencias gratuitas para sensibilizar, educar y ayudar).
Pusieron a la casa el nombre de "Monk´s House" (la casa del monje) y, actualmente, se mantiene como si Virginia y sus amigos se acabasen de marchar a dar un largo paseo... Todo está impregnado de ellos. Pequeños objetos nos permiten rastrear su vida cotidiana, mínimos retazos de existencia que, habiendo podido ser plena, terminó de forma trágica.
Acudían con frecuencia a "Charleston House" (distrito de Lewes), centro de reunión del grupo de Bloomsbury.
Excelente en lo literario y en el plano social, se casó con un buen hombre que supo entender sus desquilibrios y que junto a ella vivió sus éxitos de ventas y las feroces críticas. A pesar de todo, Virginia decidió acabar con su vida tirándose a un río cercano... Pero a todos nos ha dejado una lección muy clara: "El infierno y el Paraíso están dentro de cada uno". En contraposición, otro de sus amigos filósofos dijo: "Fuí feliz porque fuí capaz de llevar una vida plena".
Todo empezó cuando su hermana mayor, Vanessa, a la muerte de su padre (1904) decidió dejar la casa familiar cercana a Hyde Park Gate para trasladarse al barrio bohemio de Bloomsbury, lo que supuso un cambio de vida radical. En lugar del papel pintado estilo Morris, con sus elaborados y complicados diseños, decoraron sus muros con pintura blanca e hicieron muchas reformas para poder pintar, escribir, tomar café (en lugar de té) a las nueve de la noche y hacer reuniones. Todo era nuevo, pero pronto las discusiones de los hombres aburrieron a "Nessa" y empezó a recibir los viernes sólo a artistas.
Los miembros del grupo eran pacifistas y algunos objetores de conciencia, pero en Gran Bretaña quien se negaba a participar en la Guerra debía contribuir haciendo trabajos en otros campos, por eso, en 1916, Nessa, su compañero Duncan Grant y el amante de éste último (David Garnett) se exiliaron al campo y alquilaron una granja en Charleston (Sussex). Lo convirtieron en un refugio cuyos muros, puertas, ventanas, bordes de las chimeneas, utensilios de la casa... todo, lo decoraron con vivos y elegres colores, en realidad la casa parecía un cuadro. Por eso, cuando la propietaria la recobró en 1970, no tuvo más alternativa que ofrecérsela al Estado para que la convirtiese en un museo.
Debido a todo ello, "Charleston House" está abierta al público y también allí se puede respirar el espíritu de aquellos "chic-anticonvencionales", llenos de ingenio, transgresores hipersensibles que no soportaban el convencionalismo austero de la era victoriana, que no entendían el colonialismo, que defendían la libertad sexual y que crearon entre todos ellos unos lazos de amistad y de amor un poco complicados y muy bien relatados en el "Diario" de Virginia Woolf.
Una de las mejores formas de acercarnos a las personas, que nos han dejado su legado escrito, es a través de su vida cotidiana, y "eso" los ingleses lo bordan...
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domingo, 29 de enero de 2017
sábado, 28 de mayo de 2016
LA REINA VICTORIA
La reina Victoria es una biografía escrita por Lytton Strachey, traducida íntegramente del original, ilustrada por Roger Olmos y editada por Lumen.
Creo que es una de las obras maestras del género y uno de los libros imprescindibles de la literatura inglesa del siglo XX. Su autor, Lytton Strachey, era miembro del Grupo de Bloomsbury y fue capaz de enfrentarse, sin el menor complejo, a las figuras más consagradas de la historia política, intelectual y social de Inglaterra.
Tuvo el coraje de llevar a cabo la biografía del gran mito de la sociedad de su tiempo: "La reina Victoria", la soberana que reinó casi un siglo. Desde su infancia hasta su ascenso al trono en 1830, pasando por el matrimonio con su adorado Príncipe Alberto, su amarga y prematura viudez, su maternidad o la relación con los diferentes Primeros Ministros. El autor, con un estilo minucioso y elegante trazó el retrato de toda una era moldeada al gusto de una mujer pequeñita, tiránica, intransigente y autoritaria.
Lytton Strachey tenía ante la vida una postura liberal y humanista. Fue de los que introdujo en Inglaterra la vanguardia europea. Más que una revolución se trataba de un nuevo "savoir vivre", un estilo desenvuelto y serio, un poco bohemio y siempre de buen tono. Aunque hablaba con libertad y utilizaba un vocabulario incisivo e irónico, no perdía jamás su acento aristocrático.
Su madre, Lady Jane Strachey, fue militante del Movimiento Sufragista y su padre era ingeniero. Fue el undécimo de trece hermanos y estudió Historia en la Universidad de Liverpool. Más tarde pasó a Cambridge, donde formó parte de "Los Apóstoles", a los que Virginia Woolf definía como "una Asociación de iguales donde cada uno disfrutaba con las manías de los otros, se criticaban sus personalidades y ponían todo en duda con una libertad absoluta".
Entre 1904 y 1914 hizo críticas de libros y de obras de teatro para la revista "The Spectator". Escribió poesía y realizó un importante Estudio de Crítica Literaria.
Pacifista y pintorescamente inútil para el servicio militar, se declaró objetor de conciencia cuando estalló la Primera Guerra Mundial y se unió todavía más a los bloomsburianos.
Se inició en el género de la biografía y destacó como un verdadero maestro de la misma. Satirizó la moral hipócrita y las conductas intolerantes de la Inglaterra victoriana con un estilo irónico (ligeramente irreverente) y dando más importancia al detalle y a la personalidad que a la acumulación de datos poco significativos.
En 1918 alcanzó su mayor éxito con "Victorianos Eminentes" y en 1921 escribió su obra maestra, "La reina Victoria".
Falleció con 51 años en su casa de campo de Wiltshire y su gran amiga y eterna enamorada, la pintora Dora Carrington, su suicidó poco después no pudiendo continuar el camino sin él...
Se habían conocido en casa de unos amigos y él, homosexual, se enamoró pensando que era un chico. Fue el comienzo de una vida en común unidos por una extraña pasión.
"El aspecto, los modaes, sus mentes, la forma en que hablaban y se movían... fue para ellos mucho más importante y atractivo que el amor convencional". En aquel momento eran unos avanzados que rompieron con moldes, nieblas y costumbres, pero que aportaron a la vieja Inglaterra un verdadero soplo de aire fresco y nuevo...
Creo que es una de las obras maestras del género y uno de los libros imprescindibles de la literatura inglesa del siglo XX. Su autor, Lytton Strachey, era miembro del Grupo de Bloomsbury y fue capaz de enfrentarse, sin el menor complejo, a las figuras más consagradas de la historia política, intelectual y social de Inglaterra.
Tuvo el coraje de llevar a cabo la biografía del gran mito de la sociedad de su tiempo: "La reina Victoria", la soberana que reinó casi un siglo. Desde su infancia hasta su ascenso al trono en 1830, pasando por el matrimonio con su adorado Príncipe Alberto, su amarga y prematura viudez, su maternidad o la relación con los diferentes Primeros Ministros. El autor, con un estilo minucioso y elegante trazó el retrato de toda una era moldeada al gusto de una mujer pequeñita, tiránica, intransigente y autoritaria.
Lytton Strachey tenía ante la vida una postura liberal y humanista. Fue de los que introdujo en Inglaterra la vanguardia europea. Más que una revolución se trataba de un nuevo "savoir vivre", un estilo desenvuelto y serio, un poco bohemio y siempre de buen tono. Aunque hablaba con libertad y utilizaba un vocabulario incisivo e irónico, no perdía jamás su acento aristocrático.
Su madre, Lady Jane Strachey, fue militante del Movimiento Sufragista y su padre era ingeniero. Fue el undécimo de trece hermanos y estudió Historia en la Universidad de Liverpool. Más tarde pasó a Cambridge, donde formó parte de "Los Apóstoles", a los que Virginia Woolf definía como "una Asociación de iguales donde cada uno disfrutaba con las manías de los otros, se criticaban sus personalidades y ponían todo en duda con una libertad absoluta".
Entre 1904 y 1914 hizo críticas de libros y de obras de teatro para la revista "The Spectator". Escribió poesía y realizó un importante Estudio de Crítica Literaria.
Pacifista y pintorescamente inútil para el servicio militar, se declaró objetor de conciencia cuando estalló la Primera Guerra Mundial y se unió todavía más a los bloomsburianos.
Se inició en el género de la biografía y destacó como un verdadero maestro de la misma. Satirizó la moral hipócrita y las conductas intolerantes de la Inglaterra victoriana con un estilo irónico (ligeramente irreverente) y dando más importancia al detalle y a la personalidad que a la acumulación de datos poco significativos.
En 1918 alcanzó su mayor éxito con "Victorianos Eminentes" y en 1921 escribió su obra maestra, "La reina Victoria".
Falleció con 51 años en su casa de campo de Wiltshire y su gran amiga y eterna enamorada, la pintora Dora Carrington, su suicidó poco después no pudiendo continuar el camino sin él...
Se habían conocido en casa de unos amigos y él, homosexual, se enamoró pensando que era un chico. Fue el comienzo de una vida en común unidos por una extraña pasión.
"El aspecto, los modaes, sus mentes, la forma en que hablaban y se movían... fue para ellos mucho más importante y atractivo que el amor convencional". En aquel momento eran unos avanzados que rompieron con moldes, nieblas y costumbres, pero que aportaron a la vieja Inglaterra un verdadero soplo de aire fresco y nuevo...
domingo, 8 de marzo de 2015
VIRGINIA WOOLF
El escritor Nigel Nicolson la definía como "mejoradora de vidas" pues pasar un rato con ella era como "tomar champán". Y es que esta mujer frágil y a la vez autoritaria fue el bastión del Grupo Bloomsbury que intentaba asociar la cultura británica a la modernidad. Se comprometió con su tiempo, fue editora y animó a escribir, a pensar, a amar el conocimiento y el arte. Siempre contó con el inestimable apoyo de su marido, Leonard Woolf, gracias al cual pudo llevar a cabo tareas lo que se dice titánicas. Yo la considero una de las escritoras más importantes del siglo XX.
Su libro "Una habitación propia" es un ensayo que tiene su raíz en dos conferencias que le solicitaron y pronunció en 1928 sobre el tema "La mujer y la novela".
El libro está dividido en seis capítulos y en el primero reflexiona en voz alta sobre las dudas a la hora de elegir el mejor enfoque para expresar sus propios sentimientos y pensamientos. Llega a la conclusión de que que "una mujer debe tener una habitación propia para poder escribir" y, a partir de ahí, insta a los lectores a que saquen sus propias conclusiones.
Hace un análisis profundo y valiente de la historia de las mujeres, de su relación con el mundo en general y con la literatura en particular. Es un verdadero ensayo cuyo anhelo es que la mujer (como el hombre) sea un ser humano íntegro, independiente y autónomo. Hace notar como las mujeres, a lo largo de la Historia, han sido invisibles en la esfera pública, pero siempre han estado muy presentes en la esfera privada.
Inventa a la protagonista, que es autora y narradora a la vez, y se dirige en primera persona, con un estilo directo, a un público que es a la vez oyente y lector. Su prosa fluye clara y brillante con un lenguaje sencillo pero irónico dejando entrever en cada párrafo inteligencia profunda y reflexiva. .
Su estilo narrativo es muy peculiar pues lo enriquece con metáforas e imágenes admirables, como la de la mujer como espejo que refleja al hombre al doble de su tamaño real o la imagen de la hermana ficticia de Shakespeare con la misma capacidad y deseos que él, pero sin ninguna de sus oportunidades...
La mujer, para dedicarse a la literatura, necesita una habitación propia, el símbolo de la libertad personal, de la independencia física (espacio) y económica (tiempo). De la paz y la libertad intelectual nacen las grandes obras literarias.
Termino con este consejo sabio que nos dio a todas las mujeres: "espero que encontréis bastante dinero para viajar y holgar, para contemplar el pasado y el futuro del mundo, para soñar leyendo libros y para rezagaros en las esquinas y, sobre todo, para hundir hondo la caña del pensamiento en la corriente".
Esta es la casa, en el barrio londinense de Bloomsbury, cercano al Museo Británico y a la Universidad, en la que esta magnífica persona y escritora contribuyó enormemente a la evolución del ser humano y no sólo de la mujer pues lo que más me gusta de ella es que dijo: "en el plano del alma, en el que hay dos poderes (masculino y femenino), el estado ideal para escribir sería la fusión de los dos donde ambos puedan vivir juntos en armonía".
Su libro "Una habitación propia" es un ensayo que tiene su raíz en dos conferencias que le solicitaron y pronunció en 1928 sobre el tema "La mujer y la novela".
El libro está dividido en seis capítulos y en el primero reflexiona en voz alta sobre las dudas a la hora de elegir el mejor enfoque para expresar sus propios sentimientos y pensamientos. Llega a la conclusión de que que "una mujer debe tener una habitación propia para poder escribir" y, a partir de ahí, insta a los lectores a que saquen sus propias conclusiones.
Hace un análisis profundo y valiente de la historia de las mujeres, de su relación con el mundo en general y con la literatura en particular. Es un verdadero ensayo cuyo anhelo es que la mujer (como el hombre) sea un ser humano íntegro, independiente y autónomo. Hace notar como las mujeres, a lo largo de la Historia, han sido invisibles en la esfera pública, pero siempre han estado muy presentes en la esfera privada.
Inventa a la protagonista, que es autora y narradora a la vez, y se dirige en primera persona, con un estilo directo, a un público que es a la vez oyente y lector. Su prosa fluye clara y brillante con un lenguaje sencillo pero irónico dejando entrever en cada párrafo inteligencia profunda y reflexiva. .
Su estilo narrativo es muy peculiar pues lo enriquece con metáforas e imágenes admirables, como la de la mujer como espejo que refleja al hombre al doble de su tamaño real o la imagen de la hermana ficticia de Shakespeare con la misma capacidad y deseos que él, pero sin ninguna de sus oportunidades...
La mujer, para dedicarse a la literatura, necesita una habitación propia, el símbolo de la libertad personal, de la independencia física (espacio) y económica (tiempo). De la paz y la libertad intelectual nacen las grandes obras literarias.
Termino con este consejo sabio que nos dio a todas las mujeres: "espero que encontréis bastante dinero para viajar y holgar, para contemplar el pasado y el futuro del mundo, para soñar leyendo libros y para rezagaros en las esquinas y, sobre todo, para hundir hondo la caña del pensamiento en la corriente".
Esta es la casa, en el barrio londinense de Bloomsbury, cercano al Museo Británico y a la Universidad, en la que esta magnífica persona y escritora contribuyó enormemente a la evolución del ser humano y no sólo de la mujer pues lo que más me gusta de ella es que dijo: "en el plano del alma, en el que hay dos poderes (masculino y femenino), el estado ideal para escribir sería la fusión de los dos donde ambos puedan vivir juntos en armonía".
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