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domingo, 15 de abril de 2018

EL OFICIO DE LIBRERO

Pienso que el comercio de libros es una actividad que va más allá de lo mercantil y que exige habilidades específicas. Para vender "almas", el librero ha de ser, no sólo un voraz lector de libros sino que también ha de saber leer a sus clientes, pues sólo así podrá recomendar tal o cual título, entender la necesidad de quien le pregunta por una obra desconocida para él y seleccionar el acervo que responda a la vez a su apetito personal y a las características de su clientela. Pero, además, ha de administrar, emplear recursos humanos, materiales y pecuniarios, comunicarse con toda la gente que llega a su librería...Todo esto sintetiza el reto y la belleza del oficio de librero, que es una "hermosa vocación".

Oficio complejo y bello ya que los libros son una materia viva y hay que tener la destreza de despertar, en el posible lector, la necesidad de comprarlos. Él sabe muy bien que el amor por el libro nace del tacto físico, sensual (no sólo de la vista) y que tiene que ser exquisito, con un trato cortés, flexible y unas gotas de entusiasmo (durante todos los minutos del día y durante todos los días del año).

Intenta ofrecer una librería cálida, serena y acogedora; un lugar de encuentro social y de intercambio cultural, pues no se puede prescindir de la cultura, vivimos en ella, es un valor en permanente desarrollo, en proceso de enriquecimiento y en una diversificación constante ya que todos participamos en ella.

 
Pero llega un día en el que el libro, que ha estado guardando, protegiendo y cuidando, se va de la librería y pasa a manos de su nuevo propietario, lo que no deja de producir en el librero un cierto desgarro, aunque sabe muy bien que un buen lector lo incorporará a su vida cotidiana y lo tratará con esmero. Los dos están unidos por un lazo muy resistente: la idea de que la palabra escrita en el papel especifica lo diverso y así se puede interpretar datos, ubicarlos, valorarlos, penetrar en su realidad y superar la apariencia.


En la era digital, se necesita más que nunca el contacto directo con el profesional del libro por su función de recomendar y seleccionar en medio de la jungla de la producción editorial. "Lo de fuera es importante y ha de ser siempre elegante; lo de adentro, si es conveniente, satisface al más exigente". Sabe, mejor que nadie, transmitir a los niños el valor de la lectura (un desafío a la imaginación, una apertura a un mundo de posibilidades donde desarrollar sus áreas intelectuales y afectivas). Su larga experiencia le dice que, leyendo, el lector inocente puede reír, soñar, jugar con la realidad, aumentar su curiosidad y compartir muchas más cosas con quienes le rodean.

Un buen librero, además de saborear la frase de Borges que dice "Que otros se jacten de las páginas que han escrito, a mí me enorgullecen las que he leído", sabe que es el eslabón esencial entre el autor y el lector y que - los tres - hacen posible que la literatura siga viva y permanezca en el mundo.

Ilustraciones de Iban Barrenetxea

jueves, 14 de diciembre de 2017

MI NUEVO LIBRO

Mi aprendizaje como escritora ha consistido en ver cómo la gente puede aceptar algo que yo amo. La relación entre el lector, el texto y el autor es - sobre todo - de amor. Para escribir un libro tienes que enamorarte de él y pensar en seducir al lector, sólo así lograrás que uno y otro no se distancien de tí.

La comunicación auténtica entre el lector y el autor es satisfacitoria para ambas partes. Con permiso de quien me lo ha escrito, voy a transcribir el primer comentario que he recibido hoy mismo de uno de mis lectores (que además es muy buen amigo):
...iba pasando las páginas sosegadamente, saboreando cada una de ellas e imaginando vivir en aquellos tiempos. Como siempre una delicia para añadir a la colección. Es un placer leer tus libros y se aprecia el cuidado, la pasión, el cariño y el esmero que pones en el empeño que queda patente en el primoroso resultado final. Sé el esfuerzo que ello representa y justo es reconocer y gustosamente poder expresarlo. "Las cosas bien hechas bien parecen". Besos. Pepe Armengol.

Es una placer para mí manifestar, una vez más, que el lector crea "arte" incitado por el autor. El texto del libro es un espacio que crea una relación única entre sujeto y espectador teniendo como elemento común el lenguaje. El libro sabe esperar hasta que alguien lo abre y - una vez producido ese milagro - jamás se perderá la magia que transmite la palabra escrita.

Decía Borges: " La gran diferencia entre escritor y lector es  que el escritor escribe lo que puede y el lector lee lo que quiere".


domingo, 19 de julio de 2015

LA DIVINA COMEDIA

Dante Aliguieri tardó doce años (de 1307 a 1319) en escribir "La Divina Comedia", epopeya religiosa considerada por Borges la obra más perfecta de la humanidad. Con una clara finalidad religiosa induce al ser humano a apartarse del pecado y optar por el camino de la virtud (orientar a los cristianos pora conducirles por el camino del bien).

Dante finge hacer un viaje imaginario que se inicia la noche de Viernes Santo (8 de abril de 1300) cuando tenía 35 años y pasa por el Infierno y el Purgatorio hasta llegar al Paraíso. Beatríz le envía a Virgilo, como máximo represetante de la razón, para que le guíe. En el Infierno, pierde la virtud y la fe ("en medio del camino de la vida/ errante me encontré por selva oscura/ en que la recta vía era perdida"). Al contemplar con su guía el Purgatorio ven que es una isla donde las almas purifican sus espíritus a través del arrepentimiento.

Beatriz desciende en una nube de flores para buscar al poeta; él se da cuenta de que ella es la manifestación e instrumento de la voluntad divina y ella le guía por el "Paraíso".

Le conduce según la escala de ascensión de los mundos de conciencia hasta llegar al intelecto supremo.

"La gloria de quien mueve todo el mundo el universo llena y resplandece en unas partes más y en otras menos".

No es posible expresar con palabras el acto de pasar a un grado superior de la naturaleza humana... sólo a algunos pocos le está reservada esta gracia por la Divina Providencia.

Cuando la rueda que siempre mueve tu deseo me atrajo a sí con la armonía que todo lo rige y modera, me pareció entonces que gran parte del cielo estaba tan encendida por el fuego del sol, que ni lluvia ni río embalsó tanta zona al inundarse. La novedad del sonido y la gran luz encendieron en mí un deseo nunca sentido con tanta fuerza. Por lo que ella, que en mí veía como yo mismo, abrió su boca para tranquilizar mi excitado ánimo antes de que yo se lo pidiera y dijo: 

"Tu mismo te alucinas con tus falsas imaginaciones por lo que no ves lo que habrías visto si las hubieras desechado. No estás ya en la tierra según te figuras, pero ni el rayo, cayendo de su esfera, correría como tu corres a tu centro". (Fragmento de "El Paraíso").