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jueves, 29 de diciembre de 2016

EL LENGUAJE COMO AMPARO

Hablar, escribir, consiste en juntar palabras ajustándolas, organizándolas; es pues un acto de creación. Cada uno puede así crear en los demás la alegría, la confianza, el amor, la luz o bien la pena, la oscuridad, la enfermedad y la desesperanza. Yo pienso que la verdadera evolución consiste en aprender a servirse de la palabra, oral o escrita, para crear a través del verbo lo que es justo, bueno y hermoso. La creación no está terminada y nosotros podemos formar parte de ella ayudando con nuestro trabajo (cocreando).
Me gustaría dar calor, abrigar a los demás a través de las líneas, las filas de palabras (como hago con los puntos cuando tejo con dos agujas) y que el motivo, poco a poco, fuese apareciendo; me encanta enlazar, tanto de forma real como figurada, las palabras que dilatan, que reconfortan.
Yo sé que cuando el ser humano aprende a vivir en la intimidad de los libros descubre un lenguaje entrañable, pues leer un libro es como abrazar y ser abrazado, nada sustituye la intensidad de esa magia.
Cuando escribo, activo mi capacidad de sentir y de pensar, pero necesito la hospitalidad del lector, su capacidad de asombro y búsqueda para que, de esa forma, se pueda producir el "encuentro".
El arte da vida a lo que no la tiene y, como decía Cervantes, "la pluma es la lengua del alma". Nada me produce mayor satisfacción que comunicarme claramente con quienes me leen o escuchan. Dejo que las letras fluyan desde mis dedos y veo como la página en blanco se va llenando de palabras, de mí. En medio del silencio, brotan, vienen presurosas al encuentro de las otras; salen de mi cabeza, de mi corazón, de mi piel... o se repliegan perezosas.
Escribir es, para mí, construir y construirme, vivo en las palabras con las que me defino, con las que me expreso. Se dice que la mujer inventó el tejido para comunicar el sentido más profundo de su relación con el universo y es algo con lo que estoy de acuerdo; yo, con mis agujas de tejedora y mi pluma de escritora (tanto en el tejido como en el texto) enlazo y entrelazo, coso y descoso, hilo y trenzo, mallo y friso... Lo hago con naturalidad, sin esfuerzo.
El tejido, en entrelazado y el entremezclado han estado, están y estarán siempre presentes en la historia del hombre pues han servido tanto para su vida como para el desarrollo de la comunidad y la colectividad. El arte de tejer es una de las primeras actividades del ser humano pues a través del tejido construye soluciones y logra resultados. Cuando uno teje, transforma su existencia creando su propio modelo dentro de la organización y vida cultural. Cuando enlaza palabras puede dar alimento, refugio y protección.
La primera palabra es el ruego y la segunda "el amparo". La palabra es materna, es de acogida; antes de que el niño aprenda la lengua materna ésta ya le ha acogido y le ha dado casa. De ahí que el lenguaje, antes que la casa del ser, sea la casa del hombre.
Amparar significa "proteger parando o deteniendo algo". El desamparo consiste en quedarse sin protección, sin ayuda o sin asistencia. La casa es la expresión más emblemática del amparar y del cubrir para proteger.
La casa tiene cimientos y ventanas; los cimientos y el sótano la ligan a la tierra, mientras que las ventanas y la buhardilla, al cielo. La casa une tierra y cielo. La casa es como una palabra de consuelo y calienta cuerpo y alma.
"La primera en levantarse será mamá... la oiremos encender silenciosamente el fuego, poner silenciosamente el agua sobre el fogón y recoger con sigilo del armario el molinillo de café. Estaremos de nuevo en casa" (Poema Resurrección de Vladimir Holan).
Nos quedan pocos días para despedir el año que se va y no quería dejar de exponer públicamente mi profundo agradecimiento a mi vocación de tejedora y escritora, pues gracias a ello cada vez voy entendiendo un poco mejor esta apasionante aventura que es ¡vivir!


lunes, 3 de agosto de 2015

BUENOS LIBREROS

Un sector tan conservador estaba obligado a cambiar y lo ha hecho. Ahora no hay que esperar la entrada del cliente en la librería sino que hay que seducirle y animarle. Internet ha cambiado el escenario del juego, pues teniendo la posibilidad de acceder a la red, el libro ya no es el canal prioritario de transmisión de conocimiento. Además, en lo hábitos culturales, el libro ya no goza del mismo prestigio que en el pasado ya que compite con una oferta de ocio más amplia y atractiva. La crisis económica (a partir del 2008) ha hecho descender su facturación, pues aunque vaya la misma gente, su poder adquisitivo es menor.

Si bien es verdad que se han cerrado muchas librerías, también es cierto que se han abierto más de las que se han cerrado, pero con un modelo de negocio y promoción muy diferente.

Aunar estrategia cultural y comercial es un avance. La capacidad de crear comunidad a través de actividades relacionadas todas con la lectura y el uso de las redes sociales con un perfíl en facebook y un blog muy activo, sirve de gran impulso para su conocimiento a nivel global y no sólo local.

Se ha comprobado que internet no es un enemigo sino un gran aliado donde cualquier acción física se potencia; ni siquiera el libro digital es competidor. El lector digital es lector en los dos sectores y los es tres veces más que el que sólo lee papel.

Lo primero no es moverse, sino reflexionar acerca de acciones de promoción para conservar a los fieles y atraer a nuevos lectores.

Hay que marcarse unos objetivos, segmentar el público, analizar los recursos de los que se dispone para poner en marcha cualquier actividad, decidir cuando se van a hacer, cómo se van a difundir y cuando se darán a conocer y, una vez realizadas, evaluar y saber si han cumplido sus cometidos.

El gran potencial de la librería es la prescripción y la experiencia de un "buen librero", que debe estar muy bien formado, tener un control sobre las ventas, disponer de los espacios de forma atractiva y accesible y jugar al POP (point of purchase) dejando comprar con libertad, pero observando al cliente (saber a dónde va, dónde se para, facilitar su investigación y descubrimiento, cambiar todo lo que no funcione).

Un librero profesional encuentra perlas en montañas de mediocridades y, sabiendo que la mayoría de las compras se hacen por impulso, debe saber provocar al comprador con un producto muy bien presentado y envuelto en una atención personal, impecable, cordial y eficaz. Tambien es bueno que organice talleres, clubs de lectura, presentaciones de libros, puntos de encuentro...

La cadena de valor del libro (saberlo escribir, hacer, repartir, vender) es virtuosa y perder esa cadena de valor es perder potencial y sentido. ¡No lo olvidemos!

martes, 6 de enero de 2015

ISLANDIA: PARAÍSO LITERARIO

Islandia es el país de Europa que tiene más obras publicadas per cápita del mundo. Uno de cada diez islandeses publica, al menos, un libro en su vida.

Lógicamente es un lugar en el que el mundo editorial es más competitivo y según cuenta un escritor islandés: "yo vivo con mi madre y mi mujer y ambas son escritoras, como yo, a tiempo completo, así que tratamos de publicar nuestros libros en años alternos para no rivalizar demasiado...".

En Reikiavic (su capital) se ofrecen excursiones donde se muestran placas con relatos en las paredes de los edificios públicos con cuentos que narran historias de los colonos nórdicos que comenzaron a poblar la isla en el siglo IX.
Las sagas están escritas, incluso, en servilletas y tazas de café y los bancos de los espacios públicos tienen códigos de barras para escuchar una historia por teléfono inteligente mientras se permanece sentado en ellos. Las historias de héroes y heroínas fluyen y los guías, de forma espontánea, recitan sus propios versos, siendo frecuente que sus abuelos o tíos estén escribiendo alguna biografía, por ejemplo...

Es un país en el que "los escritores son realmente respetados" pues viven de su oficio y algunos perciben un sueldo por ello. El Centro de la Literatura ofrece apoyo estatal para las obras islandesas y su traducción. Se escribe de todo: sagas modernas, poesía, libros infantiles, libros de ficción, ensayos, novelas, libros de viajes, de aventuras... pero sobre todo novela de misterio.

En éstas últimas Navidades se han batido récords de ventas ya que es costumbre regalar y recibir libros e irse a la cama pronto con unas buenas mantas, una taza de chocolate caliente y un libro entre las manos.

Si tenemos en cuenta que Islandia es uno de los países más felices del mundo, yo me pregunto: ¿contribuirá a ello la lectura y la escritura?