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martes, 21 de mayo de 2019

MUJER SABIA

Me gustan las mujeres maduras, con humor y activas. Una mujer, a partir de los cuarenta años, empieza a vivir lo mejor de su vida si es capaz de darse cuenta de la cantidad de cualidades potenciales que tiene en su interior. Se convierte en una persona con "poder personal", pues es capaz de decir lo que piensa y siente sin perder la compasión así como de manifestar lo que no le gusta sin la menor acritud.
A esas alturas de su caminar, es capaz de mirar hacia atrás sin rencor ni dolor, es atrevida y confía en su intuición. Medita a su manera, decide su camino con el corazón, escucha su cuerpo, improvisa, no implora, es capaz de reírse... tiene una gran sensibilidad con las plantas y los animales.

Una vez que ha aprendido a amar lo que hace, alienta a los demás a su propio crecimiento. Reconoce con facilidad lo frágil y lo que es valioso, pero también lo que debe ser podado. A medida que tiene más edad, más camino habrá recorrido y - a través de la observación compasiva de la vida de los demás - es capaz de poder enseñar. Sabe que puede cambiar el mundo porque se siente completa, fuerte y vulnerable al mismo tiempo. Vive ya con el conocimiento pleno de que todo y todos estamos conectados y de que lo que cada uno haga influye en todo los demás.

 Entre las mujeres existe una conexión natural. Cuando una mujer estresada habla con otra, ambas liberan la hormona de la maternidad, lo que provoca que el estrés descienda. Sin embargo, si dos hombres nerviosos comparten sus aflicciones, la testosterona incita a la huída o el enfrentamiento. Tanto un hombre como una mujer que se hallan al lado de una mujer sabia, sienten como su adrenalina baja y su autoestima sube. Basta con estar junto a ella...

Qué distinto sería el mundo si la mujer madura del siglo XXI aspirase más a convertirse en sabia que en aparentar lo que no es, en luchar desesperadamente por permanecer en un estado de juventud ficticia a través de elementos externos que jamás cumplirán cons sus expectativas, pues las leyes del tiempo son inexorables.


miércoles, 23 de septiembre de 2015

OTOÑO, MADUREZ

En la tradición indígena americana el ser humano llega a la madurez hacia los 52 años, entrando en la etapa más importante de su vida, pues ya no se limita a sus actividades estrictamente familiares sino que se dedica también a trabajar desinteresadamente por el bien de la comunidad. Pasa a ser considerada como "honorable" ya que su opinión, consejos, conocimientos y experiencia orientan y alientan a muchas personas. Es como un buen vino, que necesita envejecer para coger cuerpo, volverse más transparente y suavizar su sabor.

La persona madura crece y evoluciona sabiendo que hay algo sólido en su interior y que su vida ha dado frutos después del cultivo y la poda, la templanza y el trabajo. Sabe sembrar y dejar crecer nuevas posibilidades y también sabe que, para que se sonviertan en fruto, necesitan mucho amor y empeño.

Puede llevar adelante su vida personal como un proyecto lleno de significado. Todo lo que ha vivido es un preludio de lo que le llega ahora porque es el momento de protagonizar su vida de forma auténtica, responsable y libre. El fruto ha madurado y emite toda su fragancia: una mezcla deliciosa de intuición, intelecto y experiencia.

Pero, la otra cara de la moneda es la "soledad". Experimentar la soledad forma parte de la madurez y, a pesar de que posee una especie de tristeza, de pesar, va acompañada de un profundo silencio, un silencio que favorece mirar hacia dentro, profundizar en uno mismo y estar dispuesto a comprender y a amar más a los demás. Llega a sentir "compasión" (sentir con) que es el grado más elevado del amor y que sólo puede brotar de un corazón cálido y lleno de vida.


Cuando llega el Otoño las hojas caen de los árboles y se cosechan frutos maduros y algunos, como las nueces o las castañas, pierden su envoltura. Es el período de la "separación" . De la misma forma que el fruto se separa del árbol y el hueso del fruto, el alma se separará un día del cuerpo. En ésta época el espectáculo de la naturaleza y su atmósfera también nos invitan a pensar si lo que estamos haciendo con nuestra vida merece la pena y si realmente damos importancia a lo fundamental...
Es la estación del año en la que la naturaleza se repliega y nosotros también y, eso, es muy necesario...