El caballero cristiano tiene carácter de paladín pues siglos de Reconquista le han impregnado de religiosidad, así como del convencimiento de que la vida es lucha para imponer a la realidad circundante una forma buena que, por sí misma, no tendría. No sólo es un propugnador del bien sino la forma directa de procurarlo. La grandeza es el sentimiento de su propia valía, ya que él da más importancia a lo que es que a lo que posee; la mezquindad es todo lo contrario. Y es este desprecio hacia las cosas materiales lo que, en la historia de la Hispanidad, se ha traducido en una pobre visión de lo económico, pues las riquezas obtenidas en América no se utilizaron en desarrollar el capitalismo, sino en financiar la empresa imperial. El caballero cristiano es la antítesis del burgués calculador...
La alta conciencia de sí mismo lleva al caballero cristinao a ser valiente y arrojado, con el valor que procede de la adhesión a una idea, a una convicción, a una causa y no de la inconsciencia. La combinación de confianza en sí mismo, grandeza y arrojo se traducen en altivez. Él toma sus decisiones obedeciendo a los dictados de su voz interior y no al cálculo de las posiblidades de éxito.
El caballero cristiano tiene una fuerte personalidad y siempre antepone las relaciones reales a las formales y difícilmente obedecerá a quien no tenga madera de jefe, aunque tenga legitimidad legal. El honor es el reconocimiento, en forma exterior y visible de su valía individual interna e invisible. Como dice Calderón de la Barca: "El honor es patrimonio del alma y el alma es sólo de Dios".
Para el caballero cristiano la vida es la preparación de la muerte, que iguala a todos los hombres más allá de la convecciones sociales. "Nuestras vidas son ríos que van a dar en el mar, que es el morir. Allá van los señoríos prestos a se acabar de consumir" (Jorge Manrique).
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martes, 7 de abril de 2020
lunes, 27 de julio de 2015
LEONOR DE AQUITANIA
Doña Leonor de Aquitania (1122-1204) fue nieta del primer trovador que hubo e hija de Guillermo de Aquitania de quien heredó "El Gran Ducado de Aquitania" (desde el Loira hasta los Pirineos). Fue una mujer excepcional, longeva y fascinante que provocó el amor de unos y el odio de otros...Su primer matrimonio se llevó a cabo con Luis VII de Francia, fruto del cual nació su hija Marie de Champagne. Leonor partió con su marido a la Segunda Cruzada y se estableció en Antioquía en casa de su tío Raimundo de Poitiers (Príncipe de Antioquía). Allí se dejó impregnar por la cultura oriental y su refinamiento.
Más tarde se casó con Enrique II de Inglaterra y estableció su corte en Poitiers donde floreció "la lírica caballeresca". Junto a su hija Marie dirigió algunos de los "cursos de amor", que establecían un estricto y riguoroso código para las damas igual que la Mesa Redonda lo hacía con los caballeros.
Se propiciaba así un amplio campo de entendimiento entre hombre-mujer que dio lugar a grandes pasos evolutivos en las costumbres de la época. Es en este momento concreto de la Historia cuando se pone en evidencia que el amor es la parte femenina y la consciencia la masculina y que ambas deben encontrarse y fundirse. El hombre solo no es capaz de llegar muy lejos; la mujer sola es como un estanque de energía (sin movimiento dinámico), pero "juntos" conforman un todo.
El caballero, aventurero, creativo, capaz de tomar cuantas iniciativas le sean posibles, necesita la inspiración, poesía y vida que le brinda la dama. Pero no una dama cualquiera, sino una que esté bien formada y cultivada; ella le da la fuerza necesaria para afrontar los riesgos, de lo contrario todo se queda en un mero sueño...
Él es la imagen del ser humano elevado, fiel y leal, que pretende instaurar el orden, evitar la injusticia y socorrer al débil. Ella, en el vivir cotidiano transmite su sabiduría ancestral basada en el amor (cuida, cura, enseña, nutre con ternura y delicadeza). Su forma de actuar es pacífica y pausada. En los Cursos de Amor se da importancia a la poesía, la música, las narraciones, las representaciones, tejer, hacer tapices, saber escuchar y conversar...
Los Cuentos Bretones se centran en Britania y narran aventuras de sus caballeros. Sus hazañas eran contadas por los juglares y gustaban mucho, tanto en las cortes de Francia como de Inglaterra. Las Cruzadas sirvieron de puente entro Oriente y Occidente lo que provocó el resurgir de la imaginación y de la fantasía. Surge una nueva cultura, un nuevo estilo: "el anglonormando"...
No me importa tanto lo bien que gestionó el poder recibido de su padre ni las estrategias que siguió con sus esposos y diez hijos, sino la influencia decisiva que tuvo en el ambiente social, económico, político y cultural. Vivió hasta los 82 años y cuando tenía 80, cruzó los Pirineos y viajó hasta Castilla para escoger entre sus nietas (las infantas) a la que se convertiría en la esposa del futuro Luis VIII de Francia; eligió a Blanca, una de las reinas más célebres y hábiles en dicho país.
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