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viernes, 7 de octubre de 2022

REVOLUCIÓN SILENCIOSA

 

Caminar, leer, tejer, estar en silencio... todo ello quiebra el discurso hegemónico de un mundo acelerado y rentable económicamente que tiende a minusvalorar todo lo demás. Pero todo lo que se solicita con urgencia alberga una importancia minúscula, pues lo relevante y transformador necesita tiempo y lentitud.

La prisa es una invención del capitalismo para producir más y de forma más acelerada; ofrece relatos del ser y el tener que hacen crecer el deseo de que lo producido y ofertado sea consumido con voracidad, sin tener en cuenta que dicho proceso - que no se acaba nunca - requiere explotación y deshumanización. 

David Le Breton habla de lentificar la vida para entenderla y sentirla y para ello nada mejor que el caminar y el silencio. Nuestra arquitectura corporal ha sido diseñada para andar y para abrazarse a la presencia acogedora del silencio. Ejercitando ambas formas de resistencia política, nos posicionamos ante un mundo sobrecargado de celeridad crónica, incesante ruido, palabras vacías y alienantes, polarización de los juicios y medios de comunicación acríticos y alborotadores que vierten sin pausa información carente de significado.

Caminar despacio, siendo conscientes de lo que ocurre en nuestro entorno, es un crítica vivencial a un discurso que ordena ligereza y prontitud e incita al atajo. El caminante es quien se toma su tiempo y no deja que el tiempo le tome a él. La celeridad sobotea tejer vínculos profundos de interacción y deshilacha aquellos que una vez estuvieron trenzados. 

La prisa liquida el mundo y lo degrada en mundo líquido (Bauman). Andar y leer requieren pausa y reflexión, lo que supone una insumisión a un mundo que pugna por arrebatar nuestra atención con el fin de dispersarla primero y vaciarla de criterio después. 

El silencio es una forma de cuidarnos, puesto que sólo en él podemos tomar perspectiva sentimental y política suficiente para atender al ser que somos y que existe al lado de otros seres que también son y existen junto al nuestro.

El silencio y la invisibilidad nos permiten desconectarnos y desintoxicarnos del alud de información que, por su tamaño y apresuramiento, impide que permee racional y emocionalmente en nosotros. Invisibilizarse también es transgresor en un mundo en el que casi todos visibilizamos casi todo. La revolución silenciosa ya se está produciendo y a largo plazo cumplirá sus objetivos: humanizar la vida de las personas.

Ilustración: Estanque del Retiro (Pastel de Diego Hergueta).

     


domingo, 12 de febrero de 2017

LONDRES

Saber leer y escribir bien equivale a comprender y expresarse con claridad, precioso fruto del aprendizaje (cada vez más excepcional).
La mejora de nuestra capacidad de entender y explicar el mundo que nos rodea no es grande, pues hay un problema social o global (más que educacional): con la acumulación excesiva de informaciones programadas en los mass media, todo parece menos comprensible, más inexplicable...
Por eso, alguien que entiende lo que le rodea y lo sabe expresar bien es algo que se puede "celebrar". Hay un autor, Eduardo Moga, que lo consigue en sus "Crónicas de Inglaterra".

En 2015, publicó la primera parte y acaba de aparecer la segunda. El autor abrió un blog (en 2013) con sus vivencias londinenses y su último volumen recoge las mejores entradas.
Nos ofrece su propia mirada sobre Londres que, a pesar de ser una de las ciudades más atractivas del mundo, es muy cara, no siempre una fiesta y se presenta como "supuesta sociedad de oportunidades".
Según Eduardo, no sólo es difícil para trabajar o vivir y hostil para sus pobladores, sino también una gran ciudad, cuna de una tradición literaria y artística de carácter universal.
Pasear por lugares donde vivieron algunos de sus más famosos autores, visitar museos dedicados a escritores o conocer instituciones que fomentan las artes y las letras es algo que hay que valorar en su justa medida.
Él nos habla de pequeños rincones donde saborear tranquilamente el arte, lejos de las hordas de turistas, como la Colección Wallace, el Museo Foundling o las Ferias dedicadas al libro de ocasión y los conciertos de jazz en criptas de iglesias... Nos descubre así un Londres menos conocido, más amable e interesante.
También nos hace una aproximación sociológica a los ingleses, aferrados a su aislacionismo y racismo para proclamar a los cuatro vientos su diferencia, su identidad (el brexit es una consecuencia de ello...).
Me encanta este autor que sabe leer la realidad y la explica de forma amena, con cierto distanciamiento y un fino sentido del humor. Con sus opiniones, me he podido acercar un poco más a una ciudad que siempre ha ejercido sobre mí una atracción y fascinación muy especiales...

sábado, 8 de agosto de 2015

LIN YUTANG

Lin Yutang (1895-1976), filólogo y escritor chino, cree que la sabiduría de la vida consiste en la eliminación de lo no esencial.

El goce del hogar, de la vida, de la naturaleza, de la cultura, de la conversación, del té, de la amistad y de la lectura... son "encantos" que el hombre actual no valora porque se toma la vida muy en serio pues el mundo está lleno de inquietud y desasosiego.

Sin embargo, "solamente una filosofía alegre es profunda" y con su estilo suelto, irónico y refinado nos dice:

. Sientaté tranquilamente un momento y comprenderás qué tontamente te has estado moviendo.
. Dar gracias a Dios por lo que se tiene, ahí comienza el arte de vivir.
. Si no puedes vivir una vida bella, debes soñarla.
. Que cada hombre construya su propia catedral, ¿para qué vivir de obras de arte ajenas y antiguas?
. El arte no es algo que se pueda tomar o dejar, es necesario para vivir.
. La vida hay que "sentirla".
. El arte de vivir está en saber ver lo favorable.
. El que no sirve para servir, no sirve para vivir. 
. El que conoce el arte de vivir consigo mismo ignora el aburrimiento. 

Cuando nos adentramos en el mundo lírico del escritor tenemos la oportunidad de sentir, oler, saborear, todo lo que nos transmite. Leer a un pensador profundo es nutrirte hasta las raíces y es como si te diera herramientas para vivir. Pero jamás "hay que leer" sino que se lee por placer, es una degustación. La persona que no lee acaba siendo bastante insípida...

sábado, 5 de julio de 2014

¿ES PELIGROSO LEER?

Creo que la magia más poderosa es la del negro sobre el blanco: la lectura y la escritura.

La creación literaria fue el primer territorio en el que se permitió a la mujer codearse con el hombre y, hoy en día, hay más lectoras que lectores. Pienso que las mujeres leemos más y de forma diferente porque buscamos en los libros respuestas esenciales para nuestra vida.

Tuvo que pasar mucho tiempo antes de que las mujeres fueran libres de leer lo que quisieran, tanto para su educación como para su placer. Con la lectura, cambiaron la estrechez del mundo doméstico por el espacio ilimitado del pensamiento, la imaginación y el saber...

La mujer lectora es "peligrosa" en el sentido de que se cultiva, confía en su inteligencia y vive su vida cotidiana con cierta pasión. Se hace más vital y confiada y va rompiendo con la tendencia a la seguridad, a la comodidad, al control y al "no cambio". Porque ser lectora es una forma de estar en la vida que le ayuda a ser más arriesgada y más honesta consigo misma y con los demás. A medida que evoluciona, le importa menos lo que piensen los demás y sigue los dictados de su inteligencia y de su corazón. Se siente más segura y orgullosa de ser quién es y se hace más tolerante con todo(s). Vive en sintonía con la Existencia.

La lectura nos lleva a la reflexión, de la que estamos tan escasos. Todos necesitamos una actividad creativo-humanística, salir mentalmente del engranaje en el que estamos metidos y alcanzar una interacción social, una interrelación. Necesitamos una actividad menos matemática, menos tecnológica y mucho más intelectual. Ahora no se enseña a pensar, a "los poderes fácticos" no les interesa porque "los ciudadanos que piensan ponen en grave riesgo al Poder".

Vivimos en dos mundos distintos pero simultáneos e implicados: el mundo de las cosas y el mundo de las palabras. Las palabras forman el lenguaje y, a medida que le vamos dominando, comprendemos más y mejor todo lo que nos rodea.

Los gusstos y las aficiones están más unidos a lo afectivo que a lo racional y la mejor manera de llevar a alguien al mundo de la lectura es "el amor".

Se habla mucho del desencantamiento del mundo y creo que "encantarlo" de nuevo, a través de la magia de la lectura, puede ser un proyecto muy atractivo para todos. La tarea es grande y el resultado no está asegurado, pero debemos ser optimistas, no desalentarnos e intentarlo con todo nuestro empeño y pasión. No olvidemos que se trata de un acto de amor...