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martes, 24 de octubre de 2017

SI TÚ ME DICES VEN...

Si tú me dices: ¡ven!, lo dejo todo...
No volveré siquiera la mirada
para mirar a la mujer amada...
pero dímelo fuerte, de tal modo
que tu voz, como toque de llamada,
vibre hasta el más íntimo recodo
del ser, levante el alma de su lodo
y hiera el corazón como una espada.

Si tú me dices: ¡ven!, todo lo dejo.
Llegaré a tu santuario casi viejo,
y al fulgor de la luz crepuscular;
más he de compensarte mi retraso,
difundiéndome como un nardo
de perfume sutil ante tu altar.

Amado Nervo


domingo, 10 de julio de 2016

MIRAR LA PINTURA


La mirada se convierte en un acto transcendente cuando se funde la contemplación y la estimación, el juicio espontáneo y el sentimiento. En "la mirada" lo contemplado y el contemplador se fusionan dando lugar al momento que justifica la tarea del creador de la obra de arte.
El "arte" no reproduce la naturaleza sino que la interpreta y en la búsqueda de esta interpretación reside el arte, no en la aplicación de una servil y vana copia.
Ver no es tratar las cosas sino de manera utilitaria, pero "mirar un cuadro" es otra cosa...
En su contemplación, hay que aislar los demás sentidos y centrarse en el de la vista, como el melómano cierra los ojos para escuchar bien una melodía. Permitiremos así al sentido de la vista la captación de la imagen dejando que los estímulos visuales se fundan libremente en nuestro interior despertando toda una gama de emociones y sentimientos que la percepción ponga en marcha.

El autor de este cuadro es Philip Wilson Steer (1860-1942), uno de los primeros impresionistas británicos que se fue a París a estudiar en la muy conocida Academia Julian; en la ciudad de la luz, conoció y admiró a Monet y a Degas (entre otros). En 1884 volvía a Londres con aires renovados y fue uno de los miembros fundadores del prestigioso "Club Inglés del Nuevo Arte". Sus magníficos cuadros se pueden ver en la Galería Tate, en el Museo Británico, en el Victoria y Alberto y en numerosas colecciones privadas de Londres.

Hago este pequeña reflexión porque compruebo un poco asombrada como la cultura, en general, se está convirtiendo en un objeto de consumo y se da más importancia a la cantidad que a la calidad. Es imposible ver cuadros, en el lugar que sea, yendo al trote y sacando fotos. La contemplación es un arte en sí mismo y requiere una pequeña preparación para poderlo apreciar en toda su dimensión.
¿Por qué la gente siempre tiene prisa?, ¿qué es lo que le espera con tanta urgencia?, ¿no es posible sosegarse, de vez en cuando, para no perder uno de los mayores placeres? Me estoy refiriendo al "placer estético".

viernes, 16 de enero de 2015

LECTORA CÓMPLICE

"Jeune Fille" es cómo se llama éste cuadro, que me encanta, del pintor veronés (nacido en 1707) Pietro Antonio Rotari. Pertenecía a una familia noble, lo que le permitió viajar a Venecia, Roma y Nápoles antes de volver a su ciudad natal y montar allí un taller de pintura. Pero más tarde fue nombrado pintor oficial de la corte en San Petesburgo, dónde se instaló definitivaente, siendo lo más destacado sus retratos.

En la mano tiene un librito muy bello que representa la más digna morada de la palabra, la verdadera protagonista, que se encuentra enmarcada en su interior abriendo y cerrando las puertas del discurso. Por otra parte, la expresión de la joven lectora me sugiere que ha sido hábil para interpretar, asociar y transformar lo que ha leído.

Me da la impresión de que ella no sólo ha descodificado unos signos, sino que ha recibido el mensaje del autor del texto. Intuyo que conoce las palabras, que maneja los léxicos, que tiene capacidad de reflexión... pero, sobre todo, "su mirada"

denota que tiene respeto hacia el autor y el texto, que no le ha juzgado, que no ha leído lo que esperaba sino que ha sido sorprendida y ha captado la esencia. Ha tenido el coraje de ir al encuentro del autor y ha sabido interpretarle, ha quitado lo superfluo, ha reagrupado lo disperso, ha sopesado... ha entendido el mensaje y responde con su gesto...

Está muy agradecida, divertida y con cierto pudor muestra su inmensa satisfacción porque la lectura del libro le ha consentido crear espacios que no están sometidos a las leyes físicas; le ha permitido ampliar sus posibilidades de conocer, amar y disfrutar más allá de lo puramente sensible. Los mundos virtuales literarios, el flujo y el reflujo continuo que la ha posibilitado conocerse, interpretarse, evadirse, transformarse y transformar le hacen sentirse una persona diferente, algo importante ha cambiado y ella lo manifiesta.

Como escritora, percibo la complicidad de una lectora de mente clara y corazón puro que disfruta de verdad con el placer de la lectura sin ponerse en el lugar del "autor" como hacen los más críticos.



miércoles, 26 de noviembre de 2014

UNA MIRADA

Este pintor, del que ya he hablado más veces, se llama Paul César Helleu y hoy me voy a detener en lo que me sugiere la mirada de esta señorita tan elegante y discreta...

Siente que está en Otoño, sabe que la naturaleza se repliega y ella también. Está dando un paseo silencioso y solitario y se dispone a disfrutar de unas palabras muy bellas que retiene en su memoria: "yo creo en tí significa: yo quiero poner en tí mi corazón y que tu pongas el tuyo en mí".

Intuyo que tiene la suficiente sensibilidad como para disfrutar tanto del paisaje otoñal como de las palabras, no sólo por su contenido sino por quién se las ha expresado y de la forma que lo ha hecho. No creo que le importe demasiado pasar frío, sentir humedad en los pies o que se la pueda volar el sombrero. Igual que sujeta su paraguas, con firmeza, sabe manejar sus pensamientos, sentimientos y actos y me da toda la impresión de que si tiene que arriesgar lo hará sin problemas. Denota la suficiente determinación y coraje como para vivir lo que la vida la brinda y ella se lo agradece...

Comentar cuadros de forma espontánea es algo que nos enseñó mi abuelo materno y creo que es un ejercicio emocional francamente bueno, os animo a que lo intentéis. No importa lo que se dice, sino la posibilidad de canalizar emociones que, en ésta época del año, tenemos a flor de piel...