Acabo de leer que San Sebastián o Donosti (Donostia) será "La Capital Europea de la Cultura" en el 2016, lo cual me ha dado una gran alegría y me ha parecido un acierto rotundo en todos los aspectos.
Se ha valorado, para su elección, su fuerte compromiso contra la violencia y la idea de usar la cultura para ello. Compartirá el título con la ciudad polaca de Wroclaw.
Se impulsará su lengua, su cultura y un período de normalización en un marco de respeto democrático a todas las personas y pueblos. El usar la cultura como herramienta para generar conciencia pacífica en una Europa que sufre una crisis de valores y está bastante desfigurada es una apuesta seria y responsable.
El acto oficial de inauguración tendrá lugar el día de su fiesta patronal, 20 de enero de 2016, con 9000 niños de toda Europa que darán inicio a doce meses de fiesta cultural con redobles de tambores y barriles en una "gran tamborrada".
Se pondrán en marcha embajadas itinerantes en un barco (réplica de una embarcación del siglo XV) por todo el arco Atlántico; un tren transfronterizo cruzará todo el Continente Europeo; una carpa de circo irá de gira y una oficina móvil recogerá aportaciones y sugerencias.
"Semilleros de paz para la reconciliación" llevarán a cabo sus actividades en lugares emblemáticos como Gernika (Vizcaya), Aránzazu (Guipúzcoa), Estrasburgo y San Sebastián. Habrá un encuentro de Premios Nóbel de la Paz.
Anteriormente, en el año 2002 obtuvo el nombramiento Salamanca y en 1992, Madrid.
Será una magnífica ocasión para celebrarlo degustando uno de sus pasteles más típicos: "la pantxineta", pastel de hojaldre con crema pastelera y almendra por encima que fue creado en la guerra debido a la escasez de ingredientes. Anteriormente, la Reina Maria Cristina tenía preferencia por el bizcocho de almendra, por lo que pasó a llamarse "Bizcocho Real.
En 1885 la reina trasladó la corte de verano a San Sebastián, lo que le dio un auge enorme. Era entonces cuando empezaba la Belle Époque Donostiarra. Enamorada del bellísimo lugar se hizo construir (con dinero privado) el Palacio de Miramar, que era un cottage firmado por un arquitecto inglés, pero levantado por uno vasco. En él vivió los momentos más felices de su vida y no dudó, durante la guerra, en convertirlo en un hospital.
Nadie mejor que ella supo mezclar con mucha sabiduría lo serio, disciplinado y riguroso con la mejor repostería venida del centro de Europa. Tenía mucho sentido del humor y practicaba deportes de todo tipo, por lo que vivir junto al mar le daba una gran libertad. Recibió a lo más granado de la realeza y la nobleza y enalteció el lugar como nadie lo había hecho. Incluso llegó a recibir a la Reina Victoria de Inglaterra.
Para terminar, no dejéis de ir a la pastelería Otaegui para degustar o llevar una exquisita "pantxineta"...
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domingo, 4 de enero de 2015
jueves, 1 de enero de 2015
AÑO NUEVO
Hoy empieza un nuevo año y como los doce primeros días están en relación con los doce meses que van a venir, me esforzaré en vivirlos de la mejor manera para poder dar a todo el año una base sólida. Sé que ninguno de mis pensamientos, sentimientos, palabras o actos quedarán sin consecuencias porque serán semillas que sembraré en mi alma y que germinarán.
La tierra tiene vocación de favorecer el crecimiento de las semillas y, una vez sembradas, las alimenta; el aire, el agua y el sol contribuyen a su desarrollo. Si por negligencia o mala voluntad siembro ortigas o cardos no podré esperar que crezca trigo...
Hoy, primer día del año, siembro en mi fértil alma palabras como gozo, paz, amor, luz, esperanza... Me impregno de su significado y las guardo en lo más profundo de mi ser. Las cuidaré, velaré por ellas y viviré todo el año en medio de campos fértiles y de jardines llenos de flores.
Os deseo a todos lo mejor. ¿Os habéis dado cuenta de que 2+0+1+5= "8"?
El número "8" representa la unión del cielo con la tierra y los lazos eternos. ¡Feliz Año Nuevo!
La tierra tiene vocación de favorecer el crecimiento de las semillas y, una vez sembradas, las alimenta; el aire, el agua y el sol contribuyen a su desarrollo. Si por negligencia o mala voluntad siembro ortigas o cardos no podré esperar que crezca trigo...
Hoy, primer día del año, siembro en mi fértil alma palabras como gozo, paz, amor, luz, esperanza... Me impregno de su significado y las guardo en lo más profundo de mi ser. Las cuidaré, velaré por ellas y viviré todo el año en medio de campos fértiles y de jardines llenos de flores.
Os deseo a todos lo mejor. ¿Os habéis dado cuenta de que 2+0+1+5= "8"?
El número "8" representa la unión del cielo con la tierra y los lazos eternos. ¡Feliz Año Nuevo!
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domingo, 12 de octubre de 2014
CON BUEN PIE
Los franceses dicen una frase muy significativa y que me encanta: "entrar con buen pie".
Si analizamos un poco lo que intentan decir es que la calidad del trabajo que llevamos a cabo y los éxitos que obtenemos dependen de cómo demos el primer paso en lo que nos disponemos a acometer.
El estado en el que nos encontremos o la intención con que lo hagamos influyen poderosamente en los resultados. Yo he comprobado, a lo largo de los años, que de un mínimo detalle puede depender todo un desencadenamiento de circunstancias (favorables o adversas), por eso hay que estar vigilantes y en estado de alerta continuo para que no se nos escape nada.
La agitación, el nerviosismo, desencadenan fuerzas caóticas, por eso jamás hay que emprender nada en semajante estado. Debemos estar calmados, serenos y plenos pues sólo así, en ese estado de espíritu (producto de un trabajo y depuración interna) estaremos convenientemente preparados para ponernos en marcha y avanzar.
Si tenemos el arte de sabernos rodear de personas que nos vuelven más lúcidos, que despiertan en nosotros la generosidad y la bondad y que, además, nos estimulan en el desarrollo de nuestras cualidades, el éxito en lo que emprendamos está prácticamente asegurado. Hay que huir de quienes nos confunden y tratan de disminuir nuestra ilusión y entusiasmo pues provocan una toxicidad nociva que nos puede afectar.
Conscientes de todo esto deberíamos saber discernir entre lo que nos beneficia o perjudica, abriéndonos a lo primero y rechazando de plano lo segundo. Partiendo de la base de que todo lo que vemos u oímos afecta a nuestro sistema nervioso, deberíamos huír (como de la quema) de todo aquéllo que proceda del desorden o de la torpeza. Para ello hay que elegir los libros que leemos, la música que escuchamos, las imágenes que contemplamos, la gente con la que tratamos...
Dado que todo lo que pensamos, sentimos o hacemos deja huellas, ¿no sería estupendo dejar huellas de bondad, luz y paz? Pero, para ello, debemos cuidar nuestros pensamientos y sentimientos, mejorándolos y purificándolos, ya que son nuestras armas más poderosas... son las únicas que, de verdad, nos hacen "imbatibles".
Si analizamos un poco lo que intentan decir es que la calidad del trabajo que llevamos a cabo y los éxitos que obtenemos dependen de cómo demos el primer paso en lo que nos disponemos a acometer.
El estado en el que nos encontremos o la intención con que lo hagamos influyen poderosamente en los resultados. Yo he comprobado, a lo largo de los años, que de un mínimo detalle puede depender todo un desencadenamiento de circunstancias (favorables o adversas), por eso hay que estar vigilantes y en estado de alerta continuo para que no se nos escape nada.
La agitación, el nerviosismo, desencadenan fuerzas caóticas, por eso jamás hay que emprender nada en semajante estado. Debemos estar calmados, serenos y plenos pues sólo así, en ese estado de espíritu (producto de un trabajo y depuración interna) estaremos convenientemente preparados para ponernos en marcha y avanzar.
Si tenemos el arte de sabernos rodear de personas que nos vuelven más lúcidos, que despiertan en nosotros la generosidad y la bondad y que, además, nos estimulan en el desarrollo de nuestras cualidades, el éxito en lo que emprendamos está prácticamente asegurado. Hay que huir de quienes nos confunden y tratan de disminuir nuestra ilusión y entusiasmo pues provocan una toxicidad nociva que nos puede afectar.
Conscientes de todo esto deberíamos saber discernir entre lo que nos beneficia o perjudica, abriéndonos a lo primero y rechazando de plano lo segundo. Partiendo de la base de que todo lo que vemos u oímos afecta a nuestro sistema nervioso, deberíamos huír (como de la quema) de todo aquéllo que proceda del desorden o de la torpeza. Para ello hay que elegir los libros que leemos, la música que escuchamos, las imágenes que contemplamos, la gente con la que tratamos...
Dado que todo lo que pensamos, sentimos o hacemos deja huellas, ¿no sería estupendo dejar huellas de bondad, luz y paz? Pero, para ello, debemos cuidar nuestros pensamientos y sentimientos, mejorándolos y purificándolos, ya que son nuestras armas más poderosas... son las únicas que, de verdad, nos hacen "imbatibles".
lunes, 18 de agosto de 2014
EL SOSIEGO
"El mayor bien es la paz y la tranquilidad del alma" (San Juan de la Cruz).
El verano es una ocasión única que nos facilita mucho las cosas para aprender a sosegarnos, aquietarnos y aplacarnos, mitigando así las alteraciones viscerales de nuestro ánimo y el ímpetu. La calma es uno de los pasos necesarios para llegar a senirse en paz con uno mismo.
Buda decía que "el supremo sosiego es la suprema sabiduría" y es cierto. Pocas habilidades son más necesarias que la calma y la paciencia porque nos llevan al autocontrol y a medir las consecuencias de lo que decimos y hacemos. Debería ser una actitud en la vida cuyo aprendizaje empezara desde la más tierna infancia.
Las personas verdaderamente grandes y bondadosas de todos los tiempos, que son luz y guía, baluarte seguro y referente, emiten una energía contagiosa y mágica que es producto de su calma y sabiduría esencial.
Estoy intentando controlarme, ser más sosegada, potenciar ese "silencio fecundo" que tanto me cuesta lograr. Intento conseguirlo porque lo necesito, porque me siento mal cuando el contrario me lleva a su terreno y controla mi vida con sus provocaciones y yo no consigo dominarme y calmarme.
En el fondo sé que todo esto, acerca de lo estoy reflexionando, es la mejor forma de descansar yendo de acuerdo con el ritmo natural de la estación en la que estamos y, además, sé que es terriblemente práctica a la hora de que mi organismo se prepare para afrontar los rigores del otoño...
El verano es una ocasión única que nos facilita mucho las cosas para aprender a sosegarnos, aquietarnos y aplacarnos, mitigando así las alteraciones viscerales de nuestro ánimo y el ímpetu. La calma es uno de los pasos necesarios para llegar a senirse en paz con uno mismo.
Buda decía que "el supremo sosiego es la suprema sabiduría" y es cierto. Pocas habilidades son más necesarias que la calma y la paciencia porque nos llevan al autocontrol y a medir las consecuencias de lo que decimos y hacemos. Debería ser una actitud en la vida cuyo aprendizaje empezara desde la más tierna infancia.
Las personas verdaderamente grandes y bondadosas de todos los tiempos, que son luz y guía, baluarte seguro y referente, emiten una energía contagiosa y mágica que es producto de su calma y sabiduría esencial.
Estoy intentando controlarme, ser más sosegada, potenciar ese "silencio fecundo" que tanto me cuesta lograr. Intento conseguirlo porque lo necesito, porque me siento mal cuando el contrario me lleva a su terreno y controla mi vida con sus provocaciones y yo no consigo dominarme y calmarme.
En el fondo sé que todo esto, acerca de lo estoy reflexionando, es la mejor forma de descansar yendo de acuerdo con el ritmo natural de la estación en la que estamos y, además, sé que es terriblemente práctica a la hora de que mi organismo se prepare para afrontar los rigores del otoño...
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