"El alma de la rosa" es un cuadro del prerrafaelita John William Waterhouse, pintado en 1908. Su estilo simbolista, suave y misterioso me ha parecido el más idóneo para ilustrar un escrito de María Zambrano titulado La Rosa del Tiempo, que dice así:
"El tiempo se abre en rosa. Todo lo que se abre dando a ver en unidad lo que ha aparecido como fragmentario y hasta inconexo y encontrado lo salva en rosa; en forma de rosa que admite innumerables pétalos, a partir de los cuatro iniciales, frágiles, a los que la mirada fija se diría que hace ya desprenderse en la flor entre todas hecha para ser mirada, para la mirada, mínima extensión y recinto que no apresa, pues cuando se logra ofrece la identidad del fondo y de lo visible. Forma pura de interioridad sin amenaza. Lo perdido viene a rescatarse en ella y lo condenado a quedarse oculto. Los tiempos ya pasados se ordenan por sí mismos en signo de cumplimiento sin obsesión. Lo que así aparece ya nos mira como hace cuando aparece fragmentariamente. En todo fragmento hay amenaza o llamada de auxilio, como algo que se ahoga y pide ser salvado. Y sólo un fragmento no puede serlo si esa llamada no tiene la virtud de atraer, sin anular, sin quedarse en fragmento apegado, como puesto, no como nacido recién despertado y dispuesto a estar despertándose siempre, aquella paloma que se volvía siempre porque aún no había llegado el fin del diluvio universal. El anuncio incompleto, la incompleta profecía".
En la tradición de Unamuno y Ortega, Zambrano nos muestra con belleza y contundencia que el verdadero camino del pensamiento es recuperar la vida. María vincula unidad y dispersión, ser y apariencia, ley y frenesí, tiempo y eternidad, filosofía y poesía... Ella no ha vendido su alma a la Idea, sino que ha salvaguardado su esencia única. Sólo es verdadero a sus ojos la palabra liberada del lenguaje. La vida no puede ser avasallada por la filosofía ya que pensar es operar, hacer es vivir.
Pero la vida no se basta a sí misma. Las palabras son también necesarias. Vitales. Se necesita la palabra que aclare la vida, la potencie, la eleve y que declare a la vez su fracaso, porque se trata de una cosa humana y lo humano de por sí es al mismo tiempo gloria y fracaso.
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sábado, 24 de noviembre de 2018
lunes, 23 de abril de 2018
SAN JORGE
En el siglo XIII, Jacobo de la Vorágine (arzobispo de Génova) recopiló en su "Leyenda Dorada" una colección de vidas de santos y, entre ellas, La Leyenda de San Jorge. Siendo soldado romano, llegó a Silca (ciudad libia), cuyos habitantes vivían atemorizados por un dragón que vivía en un lago cercano. Comía dos ovejas al día y cuando se acercaba a la ciudad contaminaba el aire provocando la muerte de muchas personas...
Se empezaron a sacrificar doncellas para que se calmara y un día fue la misma hija del rey la que, a punto de ser devorada, fue salvada por el soldado llamado Jorge, que se había convertido al cristianismo. Hirió a la fiera con su lanza y la llevaron atada hasta que todos fueron bautizados. Ya muerta, en el charco de sangre de la horrible criatura, creció un rosal y el caballero obsequió a la doncella con la rosa más hermosa. Más tarde, fue decapitado por no querer renunciar al cristianismo.
La fábula de Vorágine posee un gran valor literario y tuvo mucha influencia en Occidente, tanto en pintura como en literatura. A finales de la Edad Media, San Jorge fue hecho patrón de ciudades, burgos y casas nobles. Representaba la fuerza de superación y la rebelión contra la tiranía. Era la máxima representación del triunfo del bien sobre el mal y de la luz sobre las tinieblas. Héroe sin tacha, patrón de los Caballeros, de los Cruzados en la conquista de Jerusalén, de los Templarios, de la Hidalguía y de los Boy Scouts.
Me ha parecido oportuno recordarlo hoy, en el Día del Libro, pues estamos muy necesitados de ejemplos que nos vivifiquen y nos recuerden valores imperecederos. Cervantes decía que "un caballero se avergüenza de que sus palabras sean mejores que sus hechos" y, refiriéndose a la espada, que "las armas requieren espíritu, como las letras".
Héroe, doncella, rosa, palabra, son términos llenos de significado que nos gusta recordar en un día tan especial como hoy.
Se empezaron a sacrificar doncellas para que se calmara y un día fue la misma hija del rey la que, a punto de ser devorada, fue salvada por el soldado llamado Jorge, que se había convertido al cristianismo. Hirió a la fiera con su lanza y la llevaron atada hasta que todos fueron bautizados. Ya muerta, en el charco de sangre de la horrible criatura, creció un rosal y el caballero obsequió a la doncella con la rosa más hermosa. Más tarde, fue decapitado por no querer renunciar al cristianismo.
La fábula de Vorágine posee un gran valor literario y tuvo mucha influencia en Occidente, tanto en pintura como en literatura. A finales de la Edad Media, San Jorge fue hecho patrón de ciudades, burgos y casas nobles. Representaba la fuerza de superación y la rebelión contra la tiranía. Era la máxima representación del triunfo del bien sobre el mal y de la luz sobre las tinieblas. Héroe sin tacha, patrón de los Caballeros, de los Cruzados en la conquista de Jerusalén, de los Templarios, de la Hidalguía y de los Boy Scouts.
Me ha parecido oportuno recordarlo hoy, en el Día del Libro, pues estamos muy necesitados de ejemplos que nos vivifiquen y nos recuerden valores imperecederos. Cervantes decía que "un caballero se avergüenza de que sus palabras sean mejores que sus hechos" y, refiriéndose a la espada, que "las armas requieren espíritu, como las letras".
Héroe, doncella, rosa, palabra, son términos llenos de significado que nos gusta recordar en un día tan especial como hoy.
jueves, 26 de octubre de 2017
EL SIGNO
No hables a todos de las cosas bellas esenciales.
No arrojes margaritas a los cerdos. Desciende el nivel para no humillar ni desorientar a tu interlocutor.
Sé frívolo con los frívolos..., pero, de vez en cuando, como sin querer, como sin pensarlo, deja caer en su copa, sobre la espuma de la frivolidad, los pétalos de rosa del Ensueño.
Si no reparan en él, recogelo y vete de su lado, soriente siempre: es que para ellos aún no llega la hora.
Más si alguien coge el pétalo, como a hurtadillas, y lo acaricia, y aspira su blando aroma, hazle enseguida un discreto signo de inteligencia...
Llévale después aparte; muestra alguna o algunas de las flores de tu jardín; háblale de la divinidad invisible que nos rodea... y dile la palabra del conjuro, el ¡Sésamo, ábrete!, de la verdadera libertad.
Amado Nervo (fragmento de su libro "Plenitud").
No arrojes margaritas a los cerdos. Desciende el nivel para no humillar ni desorientar a tu interlocutor.
Sé frívolo con los frívolos..., pero, de vez en cuando, como sin querer, como sin pensarlo, deja caer en su copa, sobre la espuma de la frivolidad, los pétalos de rosa del Ensueño.
Si no reparan en él, recogelo y vete de su lado, soriente siempre: es que para ellos aún no llega la hora.
Más si alguien coge el pétalo, como a hurtadillas, y lo acaricia, y aspira su blando aroma, hazle enseguida un discreto signo de inteligencia...
Llévale después aparte; muestra alguna o algunas de las flores de tu jardín; háblale de la divinidad invisible que nos rodea... y dile la palabra del conjuro, el ¡Sésamo, ábrete!, de la verdadera libertad.
Amado Nervo (fragmento de su libro "Plenitud").
domingo, 16 de octubre de 2016
NO PODEMOS ATRAPAR
No siempre lo que pienso
se mueve en paralelo a lo que siento
más siendo bueno que vaya en consonancia
el motor de mi vida es el corazón.
No debo comparar
el embrujo de una rosa,
la pureza del espliego
o el aroma de la madreselva.
Cada uno me deleita
abriéndose mis sentidos plenos
de sus regaladas sensaciones.
Contemplo lo que acontece
muy pronto se desvanece
en el instante siguiente.
Es como la preciosa nube
que con manos de escalera
quisiéramos atrapar.
Siendo sólo una quimera
un sueño que palidece
al amanecer llegar.
Prefiero lo espontáneo
a lo que está preparado
lo que nace de repente
en una recóndita fuente
de lo profundo de mí...
No está condicionado, ni tampoco planeado
es que surgió así...
Esther de Andrés
se mueve en paralelo a lo que siento
más siendo bueno que vaya en consonancia
el motor de mi vida es el corazón.
No debo comparar
el embrujo de una rosa,
la pureza del espliego
o el aroma de la madreselva.
Cada uno me deleita
abriéndose mis sentidos plenos
de sus regaladas sensaciones.
Contemplo lo que acontece
muy pronto se desvanece
en el instante siguiente.
Es como la preciosa nube
que con manos de escalera
quisiéramos atrapar.
Siendo sólo una quimera
un sueño que palidece
al amanecer llegar.
Prefiero lo espontáneo
a lo que está preparado
lo que nace de repente
en una recóndita fuente
de lo profundo de mí...
No está condicionado, ni tampoco planeado
es que surgió así...
Esther de Andrés
lunes, 1 de febrero de 2016
LA BELLEZA DE LO EFÍMERO
A VECES queremos que la belleza de una rosa,
su olor, su color, su perfección, sea algo permanente.
Aceptar que no lo es, que todo es efímero y se transforma
es parte de la despedida de ese momento de encuentro único.
Nos duele y nos conmueve, que sus pétalos caigan al suelo que amoroso los recibe
encargándose el viento de esparcirlos
formando parte del adios.
Esther de Andrés García
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