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jueves, 2 de mayo de 2019

DOS LIBROS ENCANTADORES

La autora de este libro demuestra que conoce bien la época en la que enmarca su historia. Se trata de un divertido homenaje a todas las novelistas que nos han hecho soñar y en especial a la emblemática Jane Austen. Escribir humor no es fácil, pero Belén ha logrado fusionar  ingenio con ironía inteligente y ha repasado los clichés austinianos (con algunas pinceladas de Eduardo Mendoza) en una preciosa edición con encantadoras ilustraciones.


Jugando con las palabras y la riqueza de nuestro lenguaje, la autora nos sumerge en las costumbres y formas de vida de una parte de la población británica durante el período de la Regencia. La protagonista, a través de las cartas que escribe a su amiga Edwina, expresa sus emociones (o algo parecido) en el transcurrir de su vida cotidiana y nos va presentando personajes magistrales como Branson (el mayordomo), Bovril (uno de los aspirantes a marido), Mistress Pilgrim (cuyos diálogos merecen un cuadro de honor) o Miss Peabody, que me ha recordado a Mademoiselle, la niñera de otro libro encantador: "Dama de Provincias", de E.M. Delafield...

A través de un diario, que le permite ver las cosas que le suceden con cierto distanciamiento, la protagonista vive en una preciosa casa de campo con su marido y sus dos hijos; el personaje tiene tanta vida que es fácil que cualquier lector, sobrepasado por los quehaceres cotidianos, se sienta identificado con ella. En un principio, salía de forma seriada en la revista "Time and Tide" (1929), pero más tarde fue recogido en forma de libro, un hilarante relato de la clase alta británica y una de las novelas más divertidas de la literatura inglesa del siglo XX.

Tanto Jane Austen (1775) como E.M. Delafield (1890) son dos escritoras inglesas que utilizan el humor elegante y un poco mordaz como catalizador del reflejo de una sociedad. A pesar de que la comedia no goza del prestigio del drama o de la tragedia, ambas autoras fueron - en sus respectivos momentos - grandes innovadoras con sus sutiles comentarios y reflexiones. Sus frases cortas, sencillas, efectivas y satíricas (en muchas ocasiones), junto a las reflexiones de la narradora en primera persona, convierten sus libros en encantadores compañeros de viaje en cualquier momento o lugar.





sábado, 30 de mayo de 2015

ALICE, EL ALMA DE INGLATERRA

Dentro del Story Museum de Oxford nos dirigimos hacia Wonderland... Hace 150 años que salió a la luz el cuento de Alice in Wonderland y vamos a intentar ver el lado más curioso de algunos de sus innumerables personajes, pues muchos de ellos estaban basados en personas reales que rodeaban su mundo.

El Conejo Blanco está basado en el Decano Liddlle (el padre de Alicia) que siempre llegaba tarde y gritaba por los pasillos con el reloj en la mano: ¡llego tarde, llego tarde!"... ("Ya se me hizo tarde. Me voy, me voy, me voy. ¿Lo ves?, ¿lo ves? Ya son más de las tres. Me voy, me voy, me voy").

Alicia, sus hermanas y el autor aparecen representados en la fiesta del té. Lewis es el Dodo, pues al tartamudear pronunciaba su apellido como "Dodo-Dogson"...

El Sombrero Loco se basa en que en el siglo XIX los sombrereros de los talleres inhalaban grandes cantidades de mercurio, lo que les hacía perder la cabeza (Y cuando termines de hablar, ¡te callas!").

El Gato inspirado en la gata que Alicia tanto quería ("Si de veras quieres saberlo, se fue ... por allí. ¿Quién? El Conejo Blanco. ¿De veras? ¿De veras qué? Que se fue. ¿Quien? El conejo. ¿Cuál conejo?").

Lewis Carroll juega con el lenguaje: juega con los sonidos, con los sinónimos y los atónimos, ramifica las palabras y sus significados sin perder de vista el sentido de la narración. Estaba en plena era victoriana, en la que la rigidez, el encorsetamiento y la represión emocional eran habituales. Su personaje, Alicia, surgió como una excusa para que los ingleses pudieran trasladarse y regodearse en otro mundo, un universo donde cabe la caricatura irónica, los cambios de humor, la emoción intensa, el seguir un impulso.

La vida de la Alicia real, la que añora bajo tierra, es el mundo convencional en el que se aburre y sin embargo Wonderland es una realidad onírica en la que nada es lo que parece. El lector inglés se reconoce en el cuento, pues la niña (hija del puritanismo) le permite ironizar magistralmente sobre todas las represiones irracionales que le toca vivir.

Al final, cuando se va a cenar y le cuenta todo a su hermana, ésta, sentada con los ojos cerrados, al escucharla casi creía encontrarse allí, en Wonderland, aunque sabiendo que, cuando los abriera todo recobraría su insulsa realidad.

Termino con un mensaje que ha hecho mis delicias desde mi más tierna infancia: "Hay 364 dias en los que deberías obtener regalos de no-cumpleaños y solo uno para regalos de cumpleaños, ¿sabes?".

domingo, 22 de marzo de 2015

¿POR QUÉ ME GUSTA JANE?

Hace mucho tiempo que descubrí a esta escritora, cuando mi querida profesora de inglés, la emblemática Inés Durruti, me sugirió que leyera, en uno de los famosos Longman simplified English series, su novela favorita: "Pride and prejudice". Jamás olvidaré las palabras del resumen de la contraportada, que voy a poner en inglés en honor a ambas:

"Jane Austen is the first great modern English novelist. She is very sensitive to her society and is always concerned with a moral problem, how to make other people happy by considerations of their feelings and their needs".

Esto fue más que suficiente para que abriera el librito con enormes expectativas y, por supuesto, no me defraudó lo más mínimo. Además contaba con las ilustraciones (reproducidas) de C. E. Brock, lo que me fue envolviendo en un mundo del que ya no saldría jamás. Han pasado los años y veo, con perspectiva, como y cuanto me influyeron sus novelas tanto en la forma de escribir como de estar en la vida.

Her sister and Bingley were standing together by the fireplace as if in earnest conversation and the faces of both, as they hastily turned and moved away from each other, told everything. Not a word was uttered by either and Elisabeth, in her embarrassement, was on the point of going away again, when Bingley suddenly whispered a few words to her sister, and ran out of the room.

Su ironía, su sabia descripción de lo cotidiano de la "gentry" (una mezcla entre burguesía y baja nobleza agraria), su pasión por el misterio, por el suspense y sus agudas observaciones me llegaron con gran nitidez desde el primer contacto que tuve con sus escritos.

Hace un profundo análisis psicológico de los personajes y saca a la luz la hipocresía, el orgullo mal entendido, los prejuicios o la debilidad de carácter y el miedo, pero también la percepción de la magnitud del valor del amor humano en el contexto más cotidiano.

Sus heroínas son fuertes, inteligentes e ingeniosas. No renuncian a su personalidad ni a sus principios por casarse y terminan por enamorar o enamorándose de hombres que saben apreciar y respetar dichas cualidades. Exigen ser tratadas como criaturas racionales, tan capaces y dignas de respeto como cualquier hombre. Pero todo ello hilado con un delicioso sentido del humor y una prosa clara, antirromántica, elegante y profunda, pero ágil, muy dialogada y enormemente fácil de leer...



Y como final felíz, de los que le gustan a ella, deciros que en estos momentos tengo como libro de cabecera su "Orgullo y Prejuicio" en español y con una magnífica traducción que capta hasta los giros más sutiles. Os lo recomiendo fervientemente...

sábado, 9 de agosto de 2014

GUILLERMO





. Lo que se me antoja francamente horrible - gruñó Guillermo - insistiendo en uno de sus temas favoritos, es haber vivido todos estos años sin haber hecho aún nada importante.

. A mi modo de ver, has hecho bastante, masculló su madre, de momento has roto todas las ventanas de la casa, has echado a perder el mosaico de madera deslizándote por él y has llenado de alquitrán toda la alfombra del vestíbulo...

. ¿Qué culpa tengo yo de que pongan alquitrán en las calles? - protestó Guillermo por la injusticia de la acusación -  por algún sitio tengo que pasar, ¿no te parece?, ¡no voy a volar!     

Guillermo Brown era el héroe literario de mi infancia, un niño de once años que siempre llevaba calcetines caídos, los zapatos desabrochados y generalmente no muy limpios, las manos en los bolsillos repletos de bolas pringosas de grosella y soñando con agua de regalíz. Junto a su inseparable perro Jungle y su banda de "los proscritos" (Enrique, Douglas y Pelirrojo), se pasaban la vida enfrentándose tanto a su eterno rival, el insoportablemente cursi Humbertito Lane como a un mundo de mayores que les resultaba excesivamente rígido y encorsetado...

Todos vivían en un pueblo de la campiña inglesa, en un ambiente burgués rural de buenas familias cuyas amas de casa (metidas a benefactoras de la humanidad) preparaban tés interminables a los que invitaban con frecuencia a reverendos anglicanos.

Ellos marcaban la franja que separa universo adulto del infantil. Guillermo era capaz de traer, con sus aventuras y travesuras, el mismísimo corazón de la jungla o las praderas de los pieles rojas, permitiéndonos soñar con mundos lejanos, aplicando cierta lógica a la vida y muchísima diversión. Por supuesto, él hubiera preferido ser el hijo de un sioux o de un filibustero, pero se tenía que conformar con la mirada, con frecuencia desaprobadora, de Mr Brown.

Era el símbolo de la innata rebeldía del espíritu de los niños con el que todos nos sentíamos identificados y al que admirábamos porque, pasara lo que pasara, jamás se rendía y siempre "volvía a empezar"...



La autora de estos inolvidables libros era Richmal Crompton (1850-1969), novelista inglesa y licenciada en lenguas clásicas por la Universidad de Londres, aunque previamente había impartido clases como maestra de niños, a los que adoraba y por los que sentía verdadero cariño.

En 1922 dio comienzo a la serie con Just William, libro que se inició más pensando en el público adulto para obtener una imagen, entre afectuosa, irónica y asombrada del estupendo e incomprensible mundo infantil visto por una afable y soltera tía. Sin embargo, pronto se convirtió en uno de los libros favoritos de los propios niños.

Guillermo se mantuvo inalterable, en sus eternos once años, a través de 47 años y 37 títulos que comprenden la serie total (el último se publicó póstumo en 1970).


La dificultad de mantener a un personaje a través de los cambios del mundo, incluída la Segunda Guerra Mundial, hizo que la autora se esforzara por cambiar los temas (no siempre con el mismo éxito) pero sin caer jamás en la edulcorada literatura infantil.



 


jueves, 7 de agosto de 2014

WODEHOUSE

Pelman Grenville Wodehouse (1881, Surrey) decía: "huye de los rostros graves que no saben reír, de los espíritus que no entienden de las ironías", algo que comparto absolutamente. El sentido del humor caracteriza a las personas tónicas, positivas, alegres y llenas de esperanza y pienso que más que algo genético es el resultado de un trabajo y de un esfuerzo personal, de una disciplina tenaz e inteligente. Pero, lo más gracioso del caso es que los que tienen un gran sentido del humor, no se toman a broma eso del buen humor...

 Wodehouse era un humorista británico que hacía humor en estado puro, sin sarcasmo y crítica; humor sin acritud, sin segundas lecturas, simplemente humor.

Describía con fina ironía la sociedad de la alta burguesía y la aristocracia de su época, pero con profundo cariño. Amaba a sus personajes y a su mundo literario, un mundo en el que los grandes conflictos de la humanidad son eliminados de un brochazo.

Sin embargo, este delicioso autor era un genio dotado de un estilo chispeante y de un ingenio sobrenatural. Tenía la rara habilidad de convertir la situación más cotidiana en una locura de proporciones desmesuradas. Sus diálogos eran rápidos y agudos y sus descripciones elegantes y coloristas. Sus tramas estaban diseñadas con la precisión de un buen relojero. No es lo que contaba sino "cómo" lo contaba... (... en cierta ocasión me comprometí con su hija Honoria, una espantosa exhibición de dinamismo que leía a Nietzsche y tenía una risa como de olas rompientes contra una agreste costa rocosa...)


Comprendo que el humor es algo muy personal, pero cuando leo a este autor me siento bien, en paz, feliz y optimista. Lo último que pretendo es que me ofrezca una visión realista de la vida sino el milagro de su prosa y su atmósfera inocente. Me transporta a un mundo de ficción en el que reina la verdadera pureza y lo lleva a cabo con tal facilidad y fluidez que me hacen valorar la excepcional maestría que llegó a conseguir después de no dejar de escibir un solo día de su vida...

Encuentro insuperables la serie de relatos y novelas que discurren en la Inglaterra de los años veinte y están  protagonizadas por Bertie Wooster, un jovencito de cabeza un poco hueca, "casi millonario" y bastante amante de las fiestas y de su estoico mayordomo Jeeves, siempre fiel y con una solución a punto para las desternillantes aventuras en las que se embarca su señor...

En realidad son pesonajes típicamente ingleses, con su peculiar sentido del humor y su flema, en un ambiente en el que todo el mundo se divierte (aunque jamás tengan dinero) y se meten en líos disparatados que se solucionan de una forma más disparatada todavía.

Bertie lo narra en primera persona y terminamos empatizando con él pues es leal, amable, caballeroso, con un carácter espléndido y que ansía la sabiduría de quien, en realidad, no es más que su maestro. Jeeves es su guía, es filósofo, amigo, ecuánime, resolutivo, respetuoso y le adora pues sabe que es dócil y le permite ampliar su marco de referencias y convencerle de la utilidad de ejercitar el cerebelo.

Lo que más admira el mayordo de su señor es su bondad, pues piensa que lo más importante en esta vida es ser compasivo, educado y divertido. Estoy totalmente de acuerdo con Jeeves y pienso que vivir a través de Bertie es un bálsamo para las heridas de nuestras doloridas mentes...

"Digasé lo que se quiera de los victorianos, es un hecho generalmente admitido que muy pocos de ellos eran de fiar cuando se veían con una paleta de albañil y un montón de ladrillos a mano " (Bertie Wooster).