sábado, 10 de diciembre de 2016

LA RESISTENCIA ÍNTIMA

Josep María Esquirol nos alerta acerca de que la civilización humanista está retrocediendo amenazada por los nuevos bárbaros, los "tecnobárbaros". Nos dice que contra la inmediatez compulsiva y la hiperconectividad, que nos convierten en medio-humanos, medio-máquinas, hay que oponer resistencia.
La exposición pública, la dispersión y la indiferencia deben ser frenadas con la pausa, el hablar franco, la proximidad, la diferencia, la reflexión, la reinvención de la mirada y el retorno al pensar.
El ser humano está a la intemperie (sobre una horizontal que es la tierra, se debe mantener en vertical y tender hacia el cielo en soledad) y se ve obligado a afrontar los hechos y a oponerles resistencia reaccionando con el gesto del amparo y del cuidado. Para ello son imprescindibles tanto la protección como la resistencia. La casa es cobijo, proximidad, comprensión y calidez que nos ampara de la itemperie. El verbo casar significa reunir, juntar, crear espacio de proximidad, cercanía; ella nos brinda cotidianidad, algo que no es gris ni mediocre, sino rico y profundo.

Si uno no es franco consigo mismo, no puede pensar ni dialogar de verdad. El hablar de forma sincera forma parte de la proximidad, de la familiaridad. Hay que plantar cara a todo aquello que erosiona, desgasta, aliena, absorbe; es mejor situarse en el margen ya que es una actitud que termina por ser fecunda, pues el sistema se inquieta ante lo que se le resiste y no puede seguir adelante. Debemos resistirnos a toda forma de hegemonía, a toda tendencia homogeneizadora, totalizadora, porque nos empobrece, reduce y mata.

Está claro que ta tecnociencia más el capitalismo están creando un nuevo tipo de sociedad y no podemos permitir que se erradique el misterio de la vida, pues el sentir inteligente es una maravilla y un secreto; es un error monumental perder la hondura y el misterio.
La persona que piensa, que comprende una situación, es más libre que la que no lo hace (esclavo). Pero el pensamiento necesita una soledad reflexiva (no aislamiento), un espacio para madurar la experiencia y el juicio. Como dice Simone Weil, "todo reside en la capacidad de prestar atención, en concentrar de nuevo la mirada". En la Educación habrá que olvidarse de la desmesura curricular y dar más espacios para respirar y atender. El mejor servicio que se puede hacer actualmente a la sociedad es: "mantener la diferencia".

Os recomiendo fervientemente este libro de un autor al que se le va conociendo por el método publicitario más eficaz de todos los tiempos: "el boca a boca". Es cierto que ha ganado el Premio Nacional de Ensayo 2016, pero lo que de verdad le avala es el ser un Profesor de Filosofía, con ideas muy claras, que nos puede facilitar el camino y amparar con su impecable orden íntimo.

jueves, 8 de diciembre de 2016

LADY MONTAGU

En 1762, un año después de su muerte, fueron publicadas las "Cartas desde Estambul" de Lady Mary Wortley Montagu y era el primer trabajo que llevaba su propio nombre (no un seudónimo).
Mary Montagu nació en Londres (1689) y era aristócrata, viajera y escritora. Su educación fue más bien autodidacta y leyó multitud de libros que iba encontrando en la nutrida biblioteca de su padre.
Siendo todavía muy joven, se atrevió a sacar a la luz ensayos y sátiras y asistía a las tertulias literarias que se organizaban en su casa. Fue muy amiga de Mary Astell, la primera feminista inglesa que luchó como ninguna por los Derechos de la Mujer.
Muy decidida y de fuerte personalidad, acompañó a su esposo a Turquía cuando fue nombrado Embajador en 1716. El fantástico viaje le abrió las puertas a una vida completamente desconocida y fue la primera mujer occidental que, gracias a su curiosidad y determinación, pudo acceder a los harenes otomanos.
Fue entonces cuando comenzó una apasionada correspondencia con amigos y familia contándoles lo que veía...

"Las mujeres turcas tienen más libertad que las inglesas y la religión musulmana no es muy distinta del cristianismo", les decía y en sus cartas les describía la vida que allí llevaba con todo lujo de detalles. Aprendió el idioma y adoptó la vestimenta turca, para identificarse con las mujeres de aquel país.
En 1718 volvió a Inglaterra y, aunque carecía de formación científica, llevó una cura contra la viruela a través de un método utilizado por los médicos árabes desde el siglo VI. Se inoculaba la viruela como profilaxis de esta enfermedad y ella misma hizo inocular a sus hijos enfrentándose a los prejuicios de los médicos conservadores y clérigos. En las tertulias literarias que seguía frecuentando pudo conocer a gente nueva y muy interesante, como al escritor francés Voltaire.

Pero el grado de libertad y autonomía que había llegado a conseguir le impidieron vivir encorsetada en un matrimonio axfisiante y decidió separarse en 1739. Viajó y residió en diferentes lugares de Europa y jamás dejó de escribir. Mayor y muy enferma, volvió a Londres y falleció en 1762.
Curiosamente, setenta años más tarde, en 1796, un doctor se interesó por sus trabajos y perfeccionó sus técnicas, pasando a la Historia como el descubridor de la viruela.
¿Nadie recordó la lucha de Mary?

LA VIAJERA

Me gusta mucho este cuadro llamado "La Viajera" y pintado por Camilo Mori. Me proporciona serenidad y me evoca la maravillosa sensación de ir sentada en un vagón de tren con la posibilidad de cerrar el libro y contemplar la vida pasar a través de la ventanilla... La soledad, el silencio, la contemplación, la calma, son cosas muy importantes en la vida de una persona a la hora de poder afrontar y asimilar lo que, a veces, la vida nos exige.
Me da la impresión de que, en pleno siglo XXI, no somos del todo conscientes del daño que nos hace el ir demasiado rápido. Es cierto que la velocidad es divertida, sexy, una descarga de adrenalina; es como una droga si somos adictos a ella. El mundo actual parece un "buffet libre" gigante de cosas por hacer, consumir, experimentar; es algo que crea la necesidad imperiosa de apresurarnos para poder abarcarlo todo.
Me temo que no es la actitud más adecuada, ni para el bienestar general de la persona, ni para afrontar o resolver dificultades con éxito.

Está claro que no todo se puede hacer a la misma velocidad, sino que cada acción tiene su tiempo justo. Frenar, favorece vivir el presente y ser consciente de él, lo que nos ayuda a disfrutar plenamente de los minutos en vez de contarlos.
Con prisas, es imposible poder valorar a los que nos rodean y cuidar las relaciones que mantenemos con ellos. Tampoco la creatividad se desarrolla en un ambiente apresurado y las oportunidades que se nos brindan, muchas veces, pasan desapercibidas porque no las hemos prestado la atención requerida.
Es bueno que nos definamos a nosotros mismos cuáles son nuestras prioridades más importantes y les dediquemos tiempo y talento, pues es bastante absurdo involucrarnos en cosas que no vamos a poder llevar a cabo y nos van a quitar una energía muy valiosa.
La paciencia, hasta con uno mismo, es el signo más elevado de la verdadera cortesía, la que indica una buena educación de fondo, la que da márgenes de confianza a las personas y a las situaciones para que se puedan desarrollar a su manera.
La reflexión también requiere sosiego, no se puede actuar por impulsos, sino después de discernir y elegir.

La vida es un viaje cuya duración desconocemos, por eso hay que disfrutar del trayecto antes de llegar al destino. No sería bueno "irnos" con cosas pendientes, por eso vale más ir tranquilamente y recordar la frase de Krishnamurti: "hollar el camino con voluntad de acero templado".

domingo, 4 de diciembre de 2016

DUELO Y CORAJE

En estos momentos escribo con un profundo dolor en mi corazón por la pérdida física de un ser muy querido y fundamental en mi existencia. Cuando yo llegué al mundo, ella y su hermana (que falleció hace unos años) estaban ya en mi casa y desde aquel momento jamás nos han dejado de querer, cuidar, proteger, y sobre todo, con su ejemplo, educar en valores, con disciplina y elegancia (mano de hierro en guante de seda).  Gracias a ellos y a la fortaleza emocional que nos proporcionó su entrega incondicional, ahora puedo afrontar, de nuevo, la prueba del "duelo" con "coraje".

Ellas, con su impecable ejemplo, nos enseñaron que hay una serie de virtudes, las del amor, que se pueden practicar en cualquier momento:
. paciencia: el amor es paciente
. bondad: el amor es benigno
. generosidad: el amor no se consume por los celos
. humildad: el amor no se jacta, no se enorgullece
. delicadeza: el amor no se porta de forma inconveniente
. entrega: el amor no busca sus intereses
. tolerancia: el amor no se exaspera
. inocencia: el amor no guarda rencor
. sinceridad: el amor no se alegra con las injusticias, se regocija con la verdad

Mi mayor consuelo es que sé que las dos descansan en paz y que, aunque no están de forma física, su esencia siempre está entre nosotros. 
Las ilustraciones, de mi querido amigo el pintor Diego Hergueta, expresan perfectamente mi estado de ánimo y el crudo día que hoy ha amanecido en San Lorenzo de El Escorial.

sábado, 3 de diciembre de 2016

JOAN-CARLO Y MAURICE

Si algún día me ves triste, no me digas nada, 
sólo quiéreme.
Si me encuentras en la soledad de la oscura noche, no me preguntes nada,
sólo acompáñame.
Si me miras y no te miro, no pienses nada,
compréndeme.
Si lo que necesitas es amor, no tengas miedo,
ámame.
Pero si alguna vez dejaras de quererme, no me digas nada,
recuérdame.

 Cuando alguna vez te sientas solo y veas alrededor sólo vacío y no puedas llorar,
yo estoy contigo.
Y cuando alguna vez te sientas triste y sientas la verdad como una herida y que todo está muerto,
yo soy la vida.
Y cuando alguna vez no sientas nada y quieras sonreír, pero no puedas y quieras escapar,
yo soy la puerta. 

Estos versos de Mario Benedetti me parece que expresan la ausencia de seres queridos de forma suave y delicada y nos ayudan a atravesar el drama que supone la ausencia física en el momento de la partida.  

HUSILLOS DE CAMPOS

No vayas a mi tumba y llores, 
pues yo no estoy ahí,
yo no duermo.

Soy un millar de vientos que soplan
el brillo de un diamante en la nieve
la luz del sol sobre el grano maduro
la suave lluvia de verano.

En el silencio delicado del amanecer
soy un ave rápida en vuelo.

No vayas a mi tumba y llores,
yo no estoy ahí,
yo no morí.

Este bello poema es de un indio americano anónimo...

miércoles, 30 de noviembre de 2016

DONDE EL CORAZÓN TE LLEVE

. "Sólo el dolor hace crecer, pero el dolor hay que enfrentarlo directamente; quien se escabulle o se compadece está destinado a perder".
Ésta es una de las muchas frases que se me quedaron grabadas cuando leí, por primera vez, un libro que me marcaría para siempre: "Dónde el corazón te lleve", de Suana Tamaro.
No conocía a la autora, pero pronto supe que era italiana (nació en Trieste en 1957) y que había estudiado cinematografía en Roma. Escribió su primera novela, "La cabeza en las nubes", en 1989 y a lo largo de los años fue publicando relatos, cuentos para niños, otras novelas... En el 2007 sacó la segunda parte del libro que estoy comentando, "Escucha mi voz", y fue un verdadero fenómeno editorial.
En la última década del siglo XX, fue la autora más vendida en Italia y tuvo que enfrentarse a las feroces críticas de los que no se fían de los best sellers o no consideran serio hablar de la ternura, el amor, la compasión, la comprensión, el dolor, la alegría, la tristeza, la enfermedad, los valores, los prejuicios sociales... es decir, del alma humana. Lo cierto que es este libro marcó un hito en su vida.

No era buena estudiante en el colegio y jamás se había planteado escribir; hizo la carrera de cine para poder vivir en Roma. Sin embargo, como nunca andaba bien de dinero, se planteó que para escribir sólo necesitaba papel y lápiz y que lo podría hacer en cualquier momento y lugar... Y fue así como, un día, se dio cuenta de que tenía un don: "la capacidad de escribir bien y de comunicar".
A pesar de su apariencia (la antítesis de una barby) y de tener fama de seria y poco sociable, es fuerte, decidida, con mucho sentido del humor, viste ropa de marca, es adicta al shopping de calidad y una excelente cocinera...
Me encanta su coherencia entre lo que es y su forma de escribir: sobria, concisa, sin adornos, fluída, de lectura fácil y que lleva a la reflexión. Conecta con la sensibilidad (no con la sensiblería) y ahí radica su éxito internacional. Nos llega al alma, pero también nos sugiere que necesitamos el espíritu.
Es muy valiente y prestó una dura resistencia a sus feroces críticos tras su libro "Ánima Mundi", dejando muy claro que nunca permitiría que nadie dañase su auténtica creatividad, que siempre sería libre a la hora de expresar lo que pensaba, sentía y vivía.

En 1999 creó la Fundación Susana Tamaro, con la que se pretende crear las circunstancias apropiadas para que la gente pueda explotar su talento, especialmente las mujeres, con becas en Italia, microcréditos en Colombia, centros de educación sanitaria en la India...
Hoy, que estoy en un momento de mi vida un poco complicado, he sacado de mi biblioteca el libro y me he sentido acompañada por una autora que ya forma parte de mi existencia. Me ha parecido que también Flaubert, dotado de exquisita delicadeza, me ayudaría y termino con una frase suya: "Un corazón es una riqueza que no se vende ni se compra sino que se regala".