martes, 7 de abril de 2020

CABALLERO CRISTIANO

El caballero cristiano tiene carácter de paladín pues siglos de Reconquista le han impregnado de religiosidad, así como del convencimiento de que la vida es lucha para imponer a la realidad circundante una forma buena que, por sí misma, no tendría. No sólo es un propugnador del bien sino la forma directa de procurarlo. La grandeza es el sentimiento de su propia valía, ya que él da más importancia a lo que es que a lo que posee; la mezquindad es todo lo contrario. Y es este desprecio hacia las cosas materiales lo que, en la historia de la Hispanidad, se ha traducido en una pobre visión de lo económico, pues las riquezas obtenidas en América no se utilizaron en desarrollar el capitalismo, sino en financiar la empresa imperial. El caballero cristiano es la antítesis del burgués calculador...

La alta conciencia de sí mismo lleva al caballero cristinao a ser valiente y arrojado, con el valor que procede de la adhesión a una idea, a una convicción, a una causa y no de la inconsciencia. La combinación de confianza en sí mismo, grandeza y arrojo se traducen en altivez. Él toma sus decisiones obedeciendo a los dictados de su voz interior y no al cálculo de las posiblidades de éxito.

El caballero cristiano tiene una fuerte personalidad y siempre antepone las relaciones reales a las formales y difícilmente obedecerá a quien no tenga madera de jefe, aunque tenga legitimidad legal. El honor es el reconocimiento, en forma exterior y visible de su valía individual interna e invisible. Como dice Calderón de la Barca: "El honor es patrimonio del alma y el alma es sólo de Dios".

Para el caballero cristiano la vida es la preparación de la muerte, que iguala a todos los hombres más allá de la convecciones sociales. "Nuestras vidas son ríos que van a dar en el mar, que es el morir. Allá van los señoríos prestos a se acabar de consumir" (Jorge Manrique).

lunes, 6 de abril de 2020

DON QUIJOTE

La Edad Moderna no nace sólo con Descartes y el espíritu científico, sino también con Cervantes, pues la novela ha desarrollado todo lo que la ciencia ignoró. Cervantes, Flaubert, Proust, Joyce, Virginia Woolf, nos hacen comprobar que temas como el tiempo de la vida, la terra incognita de lo cotidiano, la conciencia, la belleza y la muerte no han sido ni tropezados por la ciencia moderna. Y es que la novela no entiende al mundo como algo sólido e incontrovertible, sino desde la ambigüedad; no afronta la única verdad absoluta, sino múltiples verdades relativas que se contradicen y buscan otra clase de saber, un saber que es necesario para conocer el mundo en el que Cervantes fue maestro.

Ortega y Gasset apostó por la literatura y dio una gran importancia a la dimensión narrativa de la vida del hombre y a la necesidad de inventarla, de proyectarla hacia un futuro. La vida no es una realidad inerte, sino dinámica, que se desarrolla en virtud de las decisiones que tomamos. Las circunstancias hacen posible la vida, pero también la dificultan. Don Quijote conocía bien esos extremos, nadie como él caló tan profundamente en su propia circunstancia.

En la filosofía de Ortega, vida es un término mayor, pues la construimos día a día. El novelista desarrolla una función esencial que no es ajena a la vida del hombre, ya que éste tiene que inventarse su existencia. El hombre es novelista de sí mismo y Don Quijote no hace literatura, la vive. El viejo hidalgo manchego, que leía Libros de Caballería en su aldea, convierte su vida en su propio libro, en el de su vida. Cervantes sabía que la vida es un relato en busca de narrador y el filósofo también descubrió en el novelista "su ironía llena de humanidad, una ironía que no es ácida ni destruye porque comprende lo que ironiza a la vez que lo supera".

El manco sano, el famoso todo, el escritor alegre y el regocijo de las musas se despide del lector, de la vida, con estas entrañables palabras, que no se pueden leer sin sentir que aprisionan sólo en dos líneas el quién es Cervantes: "Adiós gracias, adiós donaires, adiós regocijados amigos, que yo me voy muriendo y desearos veros presto contentos en la otra vida".

Después de tantos años de infortunio, heridas, cárceles, cautiverio, pobreza y desdén; después de tanto amor, tanta belleza, tanta ilusión fresca... concluyo: "¿no es eso España?".

CERVANTES ES ESPAÑOL


 ¿Cómo surge Cervantes? No se parece a ningún otro autor español, es único y distinto a todos los de su época y de cualquier época por su "cualidad" (calidad). No es que sea el mejor de todos, pues la vida humana no tiene escalafones ni jerarquías, pero él es distinto. No entra con los demás. Es, en cierto modo, inexplicable... no encaja en el conjunto de nuestra literatura, pero, al mismo tiempo, no puede ser más español. Yo no concibo a España sin él, pienso en España y hablo de Cervantes; es por tanto una clave española. Lo mismo que ocurrió con Velázquez o con Ortega y Gasset, se aloja en la realidad española que preexistía y presenta una novedad radical.

Las ideas que hay sobre España y los españoles no son muy adecuadas. Se cree que es un país conflictivo (el menos violento de toda Europa), incomprensible, irracional, ininteligible... pero no es así. España se puede entender si se le aplica una óptica adecuada. Es un país coherente y definido por un proyecto histórico que va cambiando con continuidad. Ha tratado con romanos, árabes y judíos. En el siglo XV se proyectó al Continente Americano y se produjo la Hispanización, algo que no se llevó a cabo como un trasplante sino como un injerto: el elemento vivo de la planta (cultura hispánica) se introdujo en otro elemento vivo (el Nuevo Mundo) y lo modificó produciendo más y mejores frutos. La Monarquía Hispánica Católica reinaba en los dos hemisferios. Ésta es la España de Cervantes.

La vida de una persona o de una nación es lo que se ha hecho, lo que no se ha hecho, lo que no ha podido hacer, lo que ha renunciado a hacer, lo que se ha frustrado... no es un línea, sino una arborescencia llena de ramificaciones con caminos que se empiezan o no, que son posibles o abandonamos...

"Español soy, soilo y soilo. Lo he sido desde que he nacido y después de ser muerto, ochenta siglos". Esta es la actitud de Cervantes fascinado por las señas de identidad de España: la libertad y el valor. Para él la libertad es fundamental y la frase que más repite en su obra - en verso como en prosa - es: "Tú mismo te has forjado tu aventura". En otros idiomas, el valor se entiende como valioso, pero el español lo hace como valiente porque si falta un poco de valor (de coraje) todos los demás valores se hunden.

A la libertad y al valor añade la belleza de las ciudades, de los paisajes, de la mujer... y el amor, del que está impregnado todo lo que hace, pues está fascinado por él y lo respeta al máximo; afirma que tiene tal fuerza que no se le puede contrariar y, el que lo hace, acaba en desgracia. Todas estas ideas son el núcleo esencial de su obra. Todo este entramado es Cervantes.

Nació en 1547. Primero fue soldado (Lepanto, Italia) y cuando iba a regresar a España intervino el azar y lo hicieron cautivo llevándolo a Argel (cinco años). Su proyecto permanente era la libertad y se pudo escapar gracias a ciertas ayudas y a su encanto personal (es el escritor más simpático de todos los tiempos). Cuando regresó a España la encontró muy distinta, pues había permanecido once años fuera de ella. No publicó nada durante veinte años y se dedicó a ser alcabacero, recaudador de contribuciones y proveedor de la Armada Invencible, recogiendo por los caminos de Andalucía y Castilla vino, trigo y aceite. Fue a la cárcel y conoció a gente de todo tipo y condición. Absorbía la realidad y absorbió a España como nadie y, al final, se puso a escribir...

Don Miguel no escribe literatura, sino que la lleva dentro y lo hace con una plenitud hasta entonces desconocida. "Eso" es lo que tiene Cervantes, lo que encontramos en su obra, que la hace única y universal.

domingo, 5 de abril de 2020

CERVANTES

A pesar de su gran influencia universal hay muy poca documentación acerca de Miguel de Cervantes, pero lo que sabemos con toda seguridad es que era un ser humano "excelente". En 1615, tanto él como su personaje principal, Don Quijote de la Mancha, tenían unos cincuenta años por lo que ya habían probado el sabor amargo de lo inconsolable. Sin embargo, la grandeza de ambos estriba en que en vez de dejarse vencer por el cansancio de la vida son fieles a su ideal y renuevan su deseo de vivir con verdadero entusiasmo y con una esperanza renacida. Ambos mantienen la pureza de aspirar a lo mejor y de perseverar a través del humor y de la cortesía. El perfume de la amabilidad se mantiene en Cervantes hasta su muerte...

Según Javier Gomá, Cervantes es el ejemplo de la ejemplaridad moderna: su idealismo, cortesía y humor son tres elementos civilizadores entre nosotros, los contemporáneos, y proporcionan una buena fórmula de vida para aquellos que la estén buscando. Ojalá España se asemejara a Cervantes, pues es nuestra figura más universal.

Lo que más caracteriza a Cervantes es su discreción y comedimiento (dos de sus palabras favoritas). Su cortesía total ante todo y ante todos, unida a su moderación y paciencia es la antítesis de la literatura faltona e impertinente que impera en la actualidad. En la segunda parte del Quijote emprende su obra más grande hacia un ideal que no acabará jamás.

El mal que nos acecha en la actualidad es el cinismo de los que se creen muy inteligentes, pero un sabio sabe elegir los fines. La ingenuidad (inocencia) educada para perserverar en la ilusión y el idealismo es lo que nos hace seguir aspirando a lo mejor. Además, el "ilusionado" vive con gozo y es muy superior al cínico que cada vez estrecha más su existencia e intenta hacerlo con la de quienes le rodean.

Hemos venido a la tierra para vivir de tal modo que nos hagamos dignos de ser felices y nuestra individualidad es la flor más bella de la evolución de la vida. Llenar nuestra vida de entusiasmo, significado, belleza, alegría, solidaridad, intensidad, conciencia y vivirla con sentido deportivo (es un deporte de alto riesgo, ¡o la juegas o no!) es lo que hace que sea digna de ser vivida. La auténtica aventura es intentar vivir una vida digna y bella creando una imagen impecable de la misma que pueda servir de ejemplo y referente para los demás.

lunes, 9 de marzo de 2020

EL CROQUET

El croquet es un juego que consiste en golpear bolas de madera con un mazo e introducirlas en unos arcos enterrados en el suelo dentro del campo de juego. Se trata de un juego de estrategia en el que hay que ir superando - de forma sucesiva - un recorrido que marcan dichos arcos dentro del campo de juego; en él se desarrolla la paciencia, la táctica, la habilidad, la precisión en el golpe y la puntería, siendo muy similar al billar.
Ya en el siglo XIII los campesinos franceses de Languedoc usaban unas mazas de madera rudimentarias con las que golpeaban unas bolas (también de madera) y las pasaban por unos arcos muy anchos hechos de ramas de sauce y los llamaban "jeu de mail" o "paille maille" (juego de martillo). Cuando Jacobo VI de Escocia se convirtió en el rey James I de Inglaterra, en 1604, lo dio a conocer en la corte inglesa, empezándose a practicar en el "Pall Mall" de Londres, un elegante paseo bordeado por árboles, que más tarde se llegó a convertir en una ruta ceremonial.

 El juego moderno del croquet, el crooky, parece ser que surgió en Irlanda en 1830, pasando a Londres en 1852, lugar en el que se hizo muy popular, sobre todo entre las mujeres pues era el primer deporte al aire libre en el que podían jugar ambos sexos sobre una base equitativa. John Jaques, un fabricante de artículos deportivos, empezó a vender equipos completos, lo que hizo que fuera fácilmente disponible y se popularizara, pasando de ser un entretenimiento de reyes a un juego de alta precisión. A España llegó en 1870 a través de los comerciantes que tenían relación con Inglaterra (de Jerez, Galicia, Asturias, Santander...) y se fue introduciendo en las clases más acomodadas, afirmando que era el mejor antídoto contra la soledad y la melancolía...

 En principio, se practicaba sobre césped, pero también sobre un terreno arenoso. Se podía jugar en equipo o de forma individual, aunque en todos los casos había que llegar al final de un camino descrito por los arcos. En realidad se trataba de una actividad física y mental sometida a estrictas reglas que requería cierto entrenamiento para ir desarrollando la destreza, teniendo en cuenta que la precisión es hija de una habilidad natural unida a una técnica adecuada.
Su primera sede como deporte reconocido de competición fue "El Club Winbledon de Croquet" (que más tarde se convirtió en el emblemático Club de Tenis) donde se celebraron los primeros campeonatos en plena era victoriana. Más tarde y encabezado por Australia y Nueva Zelanda se esparció por todas las colonias británicas, haciéndose especialmente popular entre las damas, a pesar de ser condenado en púlpitos y estarles prohibida la entrada en determinados campos de deporte...

Pero está demostrado que la gran Historia y la pequeña la mueven individuos, caracteres con iniciativa y entusiasmo que pasan por barreras y obstáculos sin desfallecer. Tanto los que luchan como quienes les sostienen van creando un humanismo integral y favorecen el orden natural, social y espiritual en el que se basa la auténtica y valiosa relación humana. El croquet es un deporte que lo fomenta y favorece, por eso es uno de mis favoritos.

miércoles, 12 de febrero de 2020

LA DUQUESITA

Esta preciosa Pastelería-Bombonería de Madrid abrió en 1914 en la calle Fernando VI, 2. Desde sus inicios siempre ha asociado calidad con tradición y cerró por primera vez en junio de 2015, concluyendo la primera etapa de su historia. Sólo seis meses más tarde, el 30 de diciembre, volvió a abrir de la mano del pastelero Oriol Balaguer, "Mejor Chef Pastelero de la Academia Internacional de Pastelería 2018", con veinte años de experiencia.

Conserva su antigua decoración y nos traslada - a través de un viaje sensorial - a las pastelerías de comienzos del siglo pasado. Fachada de madera en tonos azules, dorados y negros, con dos grandes expositores a ambos lados de la puerta; mesas altas para tomar un café o infusión, expositores de madera y cristal nos permiten observar las verdaderas obras de arte de La Duquesita. Sus grandes espejos, por todo el local, le dan el aire vintage que esperábamos tras su fachada.

El concepto "Bombones y Caramelos" evoluciona para recoger en la tienda el nuevo de "Pastelería-Bombonería". Con un diseño proyectado por el Estudio Madrid in Love, pretende profundizar en su espíritu tradicional y centenario. Mantiene mostradores, vitrinas y espejos originales que fueron rehabilitados antes de su apertura así como su gran lámpara central. Incorpora nuevos elementos de perfil clásico como un suelo blanco con motivos geométricos negros, una barra y ligeros elementos de latón pulido (en línea con los existentes).

Da un nuevo paso, pero se mantiene fiel a su historia. Sigue presidida por la emblemática figurita de alabastro, que da nombre a un concepto, una tienda y una buena marca. En su libro de cuentas se puede ver una merienda que encargó la reina María Cristina y, si nos fijamos bien en La Duquesita, podemos darnos cuenta de que está primorosamente pegada y cuidada después de que un miliciano le mutilara parte de la naríz y del cuello, señal inequívoca de que la auténtica "calidad" es imperecedera.

miércoles, 5 de febrero de 2020

LA CALLE DE SOFONISBA

Esta convocatoria del arte postal para sensibilizar acerca de la importancia de conceder a una calle el nombre de la pintora Sofonisba Anguissola me parece una magnífica idea para la sociedad civil con sensibilidad artística y humanista. En San Lorenzo de El Escorial, lugar emblemático en el mundo entero, se puede pasar del siglo XXI al XVI o al XVIII sin la menor dificultad de espacio o tiempo, por eso el tener presente a una mujer que convivió con la reina Isabel de Valois, no sólo como dama de corte sino como su instructora en el arte de la pintura, y más tarde con las infantas Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela (hijas de Felipe II), me parece un privilegio.
Dos grandes artistas y amigos ya han empezado a colaborar con el proyecto:

Dolores Franco

 Borja Echevarría

Tanto a Dora Román (creadora de la iniciativa) como a todos los que colaboren con ella, les doy la más cordial enhorabuena por la idea. La participación de los artistas inmediata e ilusionada es la que da vida a la convocatoria y tengo la firme convicción de que es una buena forma de formentar el arte en el urbanismo. Convivir con el arte y sus artistas en la vida cotidiana favorece el arte más importante de todos, "el arte de vivir".